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Te regalo palabras vertidas
en mil mares que no acaban,
palabras disfrazadas de deseo,
frases que al final
apenas dicen nada.
Te alimentaré de palabras
que nacen cuando
apenas asoma el alba,
palabras azules que en
tu boca se vierten como
una amenaza.
Te daré palabras para que
bailen en tus labios
y se entierren luego
en tu cuello para acabar
su vida en tu almohada.
Palabras que se peguen a
tu pecho como lo hace
en invierno la lluvia
que moja mi pelo