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JOHNNY Y JUNE

“June era mis señales en el camino, me hacía alzarme cuando estaba débil, me animaba cuando estaba desanimado y me amaba cuando sentía solo y desamparado. Es la mujer más grande que jamás he conocido. Nadie más, excepto mi madre, se le acerca”.
Esto es lo que decía Johnny Cash de la mujer de su vida, June Carter. Fue su segunda esposa, pero para él la única mujer que marcó su vida y su camino, y también la que le salvó de perecer en un infierno de drogas y alcohol.
No quiero hablar de él como cantante, todos sabemos que fue una de las leyendas del country, el icono de los presidiarios y tipos duros, y quien mejor supo entenderles y cantarles. También que vestía siempre de negro y saludaba con un parco “Hi, I´m Johnny Cash”. No, quiero hablar del hombre, de la persona tímida y reservada que tuvo una vida complicada y salió a flote con mucha voluntad por su parte y con la ayuda de alguien que le amaba.
Cash y June se conocieron en los escenarios. Ella provenía de una familia que cantab…
Entradas recientes

ESPERA

Hemos regresado, amor,
de muchas vidas pasadas,
de amaneceres ocultos
entre brumas que le
daban a la felicidad
la espalda;
de miedos robados al
tiempo, de deseos silentes
que no pronunciábamos en
voz alta.

Y ahora, de la mano,
destejemos embrollos
que a veces nos velan
la mirada,
limpiamos de guijarros
el camino, abrimos
veredas donde antes
solo había zarzas
y montes de espinos
que en las plantas
de los pies
se nos clavaban.

¡Y es tan largo el
camino, amor, que
algunas noches yo
llego a la cama cansada!
Y ansío tus brazos
que me arrullen sin
palabras, quiero
tus dedos recorriendo
mi espalda,
trazando surcos
en mi carne,
abriendo una veta
en mi vientre
como lo hace la azada
en la tierra, en la
hierba la guadaña.

Solo dime que tras
el invierno llegará
la primavera, verde
y blanca, preñada
de flores hermosas,
cargada de nubes
que no huelan a
amenaza.

PALABRA

Poco hace falta;
una luna desnuda
que en la noche se alza,
un silencio entre líneas
pintadas, la radio que suena
con asesinos en serie, con
extrañas amenazas...
Un rayo de luz que
me baña las manos
abandonadas, manos triste
que no tocan nada.

Tal vez, amor, todo
es triste y oscuro
ahora que hablas.

Pero a mi me basta
una sola palabra,
tan solo una,
dicha en voz baja.

Y entonces el sol
brilla como si
estuviera naciendo
la mañana.

Ha amanecido de pronto,
la noche ha hecho
la maleta al país
del Olvido, mis manos
se visten de esperanzas
aladas; me cubro de risa
de nuevo, y mi corazón,
amor, vuelve a ser, como
siempre, tu cama.

CONFÍO

Llévame de la mano
por campos nevados,
hazme ver la luz de
la luna que asoma
entre torres de aurora,
quémame en tus brazos,
déjame oír junto a ti
el mar que asoma
entre los recovecos
de una caracola.

En ti confío, noche
y día, mañana y tarde,
invierno y verano; a tu
lado camino
con el viento
acariciando mi cara,
y cada vez que
te digo que te amo
la bruma del norte
me susurra que avanzamos
despacio, que el camino
es arduo, pero merece
la pena pararse a labrarlo.


TU LOBA

Solo dos, pero somos manada.
Hemos emprendido juntos
un viaje en busca
de la luz, y soy
la loba que camina
a tu lado, la
que te sigue sin preguntar,
la que en ti se apoya
y quien también, a veces,
puede ayudarte a caminar.

Juntos cazamos sueños,
atamos deseos robados
a las nubes, subimos
colinas y bajamos
senderos,siguiendo
esa luna blanca y
preñada de besos, la misma
que tantas noches nos
ilumina trazando de
sangre y amor en nuestro
cuerpo regueros.

La misma que se abre paso
entre sombras inciertas
y nos ayuda a robarle
tiempo a la vida y vivir
cada segundo sin miedo.

Soy la loba que te sigue,
la que te cura las heridas,
la misma que después
de la cacería en ti,
buscando calor, se cobija

UNA CÁRCEL SIN BARROTES 17

EL PODER CURATIVO DE LAS LETRAS

Durante las tres semanas siguientes Elena se encerró a cal y canto y se dedicó tan solo a escribir, a dar largos paseos cuando ya había anochecido, y a dormir. Tenía necesidad de dormir sin pesadillas y hacía años que no lo conseguía. También había pensado mucho en Andrés, recordando la breve vida, si es que se podía llamar de ese modo, que habían compartido.
La sombra nefasta de Enrique iba desapareciendo poco a poco de la casa. Mando pintar de nuevo todas las habitaciones, de color vainilla. Y cambió los muebles de la cocina, además de eliminar el alicatado blanco. Ahora se parecía más a la de su infancia y no al laboratorio en que su marido la había convertido. Las obras no la molestaban para escribir porque solía hacerlo en el jardín y para evitar los ruidos se ponía cascos y escuchaba música.
Una semana antes del tiempo estipulado tenía la novela terminada y se la envió a Mateo por correo electrónico. Sintió lo mismo que cuando estudiaba y termina…

EXTRAÑO AMOR

Cuando le conoció no vio nada extraño en él, salvo que le gustaban sus ojos y, sobre todo, como la miraba. La hacía sentirse bien, importante, apreciada. Era un lunes de abril, un día inusitadamente caluroso y amable en aquel clima tan cambiante y húmedo. Recordaría luego que, al despedirse, él le había recolocado el pelo. Sus dedos eran suaves y sintió una especie de descarga eléctrica al notar su contacto.
Volvieron a verse el jueves de la misma semana, y sin haberlo planeado, se acostaron. No había misterio alguno en ello, los dos eran personas adultas, de cierta edad ya, y ninguno estaba para perder el tiempo.
Él pensó que podría mantener su secreto; pero se dio cuenta de que había sido muy optimista; debió haber pensado que con ella alcanzaría el punto máximo de placer; estaba hecha a su medida y parecía haber sido diseñada por una ignota deidad para darle lo que siempre había estado buscando. Nunca olvidaría el gesto de sorpresa y también de horror cuando se dio cuenta de que…