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PERDEDORES

Canto al perdedor,
al que no tiene nada,
aquel a quien todos
dan la espalda,
al que en todo
se equivoca y aun así
sigue haciendo
lo que le da la gana.

Estoy con quien
ha sido engañado
y vencido,con el que
no se rinde a pesar
de lo mal vivido.

No quiero ganadores,
odio al triunfador
que mira la vida
envuelto en soberbia,
aquel que vende
humo y respira
dinero, al que
con fuego fatuo
alimenta su ego.
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POESÍA

Miro la vena azul
de mi muñeca,
azul de cielo, de vida.
de sangre roja que
se hace azul mediante
no sé qué maravilla.

Me toco la garganta,
me late a rienda suelta
la vida.

El sol me acaricia
la cara, una nube de algodón
hace que sonría.

Me traspasa la piel
el aullido del lobo,
poco a poco se me
abre una herida
que no duele,
una herida que
te ata a mi nombre,
que me acaricia.

Y mis dedos se deslizan
en este papel, quizá
solo buscan
una salida.
o tal vez, por
breves horas,
ha regresado
la Poesía.

MUERTE PROGRAMADA

¡Qué gran cosa es morirse con todo arreglado! Una se muere mucho mejor, ¡dónde va a parar! Hay días en que parece que nos ha tocado un ángel y todo va sobre ruedas, como si los hados se conjurasen para hacer las cosas más fáciles. Eso me ocurrió la semana pasada, concretamente el lunes, cuando volvía de la compra. Yo ya no soy lo que era, y a los noventa años doy gracias a Dios por poder arrastrar el carrito con las cuatro cosas que necesitamos para el día a día; pero a veces se me hace duro subir la cuesta que lleva a mi casa. Por fortuna una muchacha muy guapa, de pelo negro como el ala de un cuervo y toda ella vestida de ese color se acercó para ayudarme, y ya de paso, nos dimos conversación. Lo cierto es que me di cuenta de que sus ojos eran algo extraños; demasiado negros y brillantes, como basalto congelado. Cuando llegamos a la puerta me tocó el antebrazo, con una mano tan fría que me estremecí.
—¿Se acuerda de que en su último cumpleaños pidió como deseo que la Muerte no la…

UN MAÑANA

Han huido en silencio
las palabras.

Se ha secado de repente
mi garganta,
todo me huye, como si
con mis manos hubiese
levantado un puente
de plata que me abre
otro camino, que de todo
lo viejo me separa.

Un camino que me aleja
poco a poco de un dolor
inútil del que ya
no va quedando
más que un rescoldo,
ese que nunca se apaga.

No sé qué decir,
mejor será no
decir nada.

Se ha congelado mi
voz, solo puedo
quemar antiguas esperanzas
y tejer un nuevo
manto que abrigue
mi Mañana.

AMOR EN ZAPATILLAS

Quiero un amor
en zapatillas, un amor
de mañanas mojadas,,
de sonrisas azules,
de violetas envueltas
a veces en lágrimas.

Un amor que no
lleve prisas,
que no me dé la
razón para tenerme
callada,
quiero un amor
que esté a mi
lado aunque la
mañana me encuentre
despeinada.

Un amor que no
juzgue mis palabras,
a veces vanas, que
ame mis olvidos como
se quiere una noche
estrellada.

Un amor que se ría
de mis torpes
incongruencias, y me
las rebata; un amor
que sepa leer mi
mente cuando no puedo
más que estar
callada.

DOMINGO Y MUERTE

Que me entierren
en domingo, y si
puedo elegir,
quiero un dia
en el que sople
la brisa.

Que me entierren
sin dramas ni duelos,
que luzca el sol
aunque sea invierno.

Que nadie me llore
ni se derramen
palabras al viento.

Más bien comed y bebed
en mi honor,
a mi alma le
sentará bien
que no haya
lágrimas,
que no llueva pena
ni sea día de dolor.

Que suene Cash
vestido de negro,
quiero que él sea
lo único de luto
que se vea en mi
entierro.

PIEZAS ROTAS

Como las piezas rotas de
un juguete desechado,
como las alas arrancadas
de un pájaro enjaulado,
como trozos de hueso
que estaban desencajados,
así, amor,tú yo
nos hemos juntado.

Y de dos realidades
dolidas y amargas
poco a poco y
en silencio,
mezclando risas y lágrimas,
estamos creando un
muevo mundo,
un lugar en donde
ocupe el sitio
principal la Esperanza.

Y a veces daremos pasos
de ciego,
caminaremos en falso,
nos dolerá la espalda
de cargar con un
equipaje que no es
nuestro, que alguien
nos ha ido prestando,
casi de soslayo
y sin dar la cara.

Pero si tus manos me sujetan,
podré, amor, subir la montaña,
llegar sonriente a la meta
y vaciar mi mirada en la tuya,
mientras mis dedos recorren
tu cara.

Y tu risa será mi trofeo,
tus abrazos los que apaguen la
sed de mi garganta,
tu pecho mi refugio,
y tus ojos mi mar
por fin en calma.