24 de diciembre de 2011

EL VIKINGO

Le veo al vikingo
de poblada y rojiza
barba, oteando,
triste, el horizonte.
Ha perdido su nave
y su corazón en
vano busca un
nuevo rumbo, en
este mar proceloso
de olas de plata
y sirenas de acero.
Sueña el vikingo
con surcar de
nuevo los mares
lejanos y
encontrar tal
vez su sueño
dorado,
el norte perdido
y su amor olvidado.
Hacia él tiendo
mil puentes de plata,
mil hilos de acero
y mil versos que
brotan de mi
alma herida
como un muñeco
gris de hojalata.

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