9 de enero de 2012

A MI PADRE


Dentro de dos días será el santo de mi padre y tengo que felicitarle de esta manera, porque está desde hace once años en la habitación de al lado y no tengo todavía la llave para entrar.
Por eso he decidido escribirle esta especie de carta, homenaje o no se como llamarle; pero en todo caso es una muestra de amor y agradecimiento por haberme criado, por haberme educado y sobre todo por los valores que me transmitió.
Me enseñó desde muy pequeña a amar la Naturaleza. Cuando apenas sabía caminar me tomaba de la mano y me decía “ven, vamos a dar un paseo por el bosque”. La verdad es que de su mano duraba poco, siempre acababa cargando conmigo en brazos o “a caballito”. Me enseñó los nombres de los árboles, de las flores, de los animales; me contaba cuentos de perros, lobos y caballos y también de una especie de hada que vivía en una cueva, en las fragas en donde él creció. Me enseñó a querer las ruinas de un viejo convento al que vuelvo cuando necesito recargar pilas.
Pero sobre todo de él aprendí a no ser materialista, a no apegarme al dinero o a las propiedades; quizá porque él nunca las tuvo. Fue el menor de nueve hermanos y nació en el año 1935, con lo cual su infancia no fue fácil precisamente. Pero quizá por eso siempre prevaleció en su conciencia el sentido de la lealtad, el honor y la honestidad. Recuerdo una de sus frases preferidas, “a este mundo venimos desnudos y nos vamos desnudos”. Me transmitió que en esta vida somos importantes no por lo que logramos almacenar, sino por lo que llevamos dentro. Y sobre todo tengo que agradecerle que me enseñase a leer y a escribir. Lo hacía por las noches, con mucho cariño y paciencia. Y me enseñó a escribir sin faltas de ortografía y a redactar de manera correcta (los errores actuales son culpa mía). El mayor elogio que me podían hacer es decirme que me parecía a él. Todavía ahora cuando miro mis manos, mis pies o mis cejas, sonrío, porque son las suyas, son su herencia y lo llevo con mucho orgullo.
Cuando se murió en mis brazos un 15 de diciembre del año 2000 sentí que se iba una parte muy importante de mi vida, y que quizá nunca habría nadie que me quisiese tanto. Sentí lo que es ser huérfana y ese vacío nunca podré llenarlo.
En esta etapa de mi vida le echo mucho de menos. Pienso que si ahora estuviese vivo, aunque fuese ya un anciano, no consentiría algunas cosas. Pero cuando la pena me agarrota la garganta, como ahora mismo, también pienso que de la manera que puede, me sigue cuidando. Hoy he descubierto cosas que pasan a mis espaldas desde hace más de un mes. Y resulta curiosos que desde hace un par de días sienta un cosquilleo en mi nuca y una especie de respiración leve pegada a mi espalda, donde si yo fuese un ángel, que nunca lo seré, tendría las alas. Es su manera de avisarme de que esté alerta, de que me proteja...
Pero Papá, deberías saber que siempre estoy protegida porque te siento a mi lado a cada momento y nada malo puede pasarme mientras veles por mi. Sigue arropándome cada noche y nada me faltará.


5 comentarios:

  1. Machín le encantaba y esta canción la bailé con él muchas veces

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  2. Muy hermosa reflexión, así, con un sentimiento muy parecido recuerdo a mi padre, mi mejor amigo. Pueda ser que a mí me recuerden también de esa manera.

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  3. Seguro que si, que así te recordarán. Ahora, en este justo momento, si lo pienso de manera egoísta, me haría falta mi padre. Pero creo que es mejor que no esté, y que lo vea "desde lo alto". Le será más fácil

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  4. No lo creo así, no será más fácil, por el contrario, lo que más quiere uno, como padre, es estar ahí cuando lo necesitan, aunque cueste, aunque sea duro, pero estar ahí, apoyando, consolando, animando, todo lo que sea humanamente posible.
    Mi padre se fue hace 25 años pero todavía me sorprendo a veces pensando: ¿qué me diría en esta o cual situación?, ¿cuál sería su opinión? y me entristece no contar con él y su consejo...

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  5. Digo que yo casi prefiero que las cosas que me pasan ahora lo hagan cuando él lleva once años muerto, porque no podría hacer mucho por mí y le dolería lo indecible

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