Cuando me acecha la pena
y el frío me traspasa el alma
con sus largos dedos acerados
siento que la llama no arde
y que el dolor de lleno me invade
mientras me abandona la calma,
que se va al caer la tarde.
Y entonces se rompe el cristal
y un grito lacera el aire
mientras mi alma te busca
en la noche, te sueña
en mi torpe devaneo insomne
y te desea cuando el día
titubeante se abre camino
entre brumas de alba
y rumor de reproche y de
un incierto destino.
Esos trozos de cristal derramados
como lágrimas hirvientes
o como gotas de rocío, me cortan
a jirones las entrañas, me
roen el corazón con
pequeños mordiscos encendidos
de furia enajenada,
de triste abandono, y como siempre,
de frío, otra vez de frío.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
Al autor del vídeo, como siempre, danke schön
Publicar un comentario en la entrada