2 de mayo de 2012

DIARIO DE UNA GATA 2



En el tiempo que llevo con mi ama he aprendido mucho sobre el mundo de los humanos. Para empezar, son muy extraños en su comportamiento diario; se pasan horas y horas hablando por un aparato que se colocan en la oreja y en el caso de Marta, mi ama, tiene la manía de caminar por toda la casa mientras habla. Al principio la seguía, pensando que si tanto afán tenía en caminar debía de ser porque algo importante la esperaba al final. Pero tras un par de sesiones perdiendo el tiempo tras ella, me di cuenta de que no iba a ninguna parte en especial, tan solo se movía, y los paseos eran mas largos y enérgicos dependiendo del grado de enfado que tuviese mientras hablaba. Cuando la conversación era con el padre de los cachorros, más que caminar, se movía desenfrenada de un lugar a otro, como si tuviese la tiña y quisiese escapar de ella. Cuando hablaba con alguna de sus asquerosas amigas que suelen venir aquí a tomar eso que llaman café y me vuelven loca con sus risitas agudas, el caminar se convertía más en un paseo. Y cuando hablaba con el cachorro mayor, el que ya no vive en la casa,la cosa era ya bastante variable: había días que corría desenfrenada y en otras ocasiones, cuando el cachorro se portaba bien, hasta se permitia sentarse un ratito, aunque no me dejaba que me subiese a su regazo

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