12 de agosto de 2012

COMO CIERVA HERIDA



La Ausencia duele en el alma
como el picoteo de un ave
que te muerde las entrañas y
se aposenta temblando
con la ligereza de un
pájaro herido, como
un leve aleteo de pestañas
que te acaricia las mejillas.

Yo sé de todo el dolor
que ahora te lacera el alma,
del rumor de puñales
que se clavan en tu carne
cada vez que cae el sol
y llega la luna a
tu ventana,
como una cierva herida.

Por eso hoy tu pena
llorando la hago mía,
y al Dios de las madres
le ruego que me de fuerzas
para ayudarte a que
otra vez sonrías
y seas capaz de rehacer
de nuevo tu vida







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