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Mostrando entradas de septiembre, 2012

EL VIAJE

Fue una mañana gris de otoño; una mañana de noviembre, el peor mes del año para ella, cuando tomó la decisión. Era sábado, y se había levantado temprano, como todos los días. Solía hacerlo por costumbre, porque se despertaba a las siete de la mañana y no era capaz de quedarse más tiempo en la cama sin dormir. Y lo decidió mientras se comía la tostada del desayuno en la mesa de madera de su cocina, pasando la uña de su dedo índice por las flores del mantel que su abuela había bordado tantos años atrás.
Levantó la vista hacia la ventana mientras masticaba con aburrimiento; pero no se veía gran cosa. El cielo estaba plomizo y en el parque no había niños ni ancianos; sólo un mendigo que se había detenido en su deambular para sentarse en uno de los bancos. Le vio sacar una bolsa de plástico del carrito en el que llevaba todas sus pertenencias y beber a morro del cartón de vino barato. Ella le conocía; solía darle un bocadillo cada día, cuand…

CUANDO AMAR ES PECADO 1

Isabel frenó ligeramente antes de entrar en la curva. Cada vez que pasaba por allí se estremecía sin poder evitarlo porque se le venía a la mente el accidente, por más que todo el mundo le recomendase olvidar. El olvido, que cosa tan necesaria pero tan difícil de conseguir. Debería de existir una pastilla mágica que surtiese ese efecto, el poder olvidar. Pero si la había, ella la desconocía, desde luego.
El día había amanecido gris, con el cielo plomizo y el aire cargado de promesas de lluvia. Esos eran los días que ella odiaba y los preferidos de Mamá. Todavía le costaba hablar de ella en pasado; aunque ya hacía más de tres meses que su frágil cuerpo yacía bajo la pesada losa al lado del de su padre y sus abuelos. Ninguno de los tres hermanos quiso hacer caso de la petición de su madre de que la incinerasen y arrojasen sus cenizas al mar al pie del santuario a donde su madre acudía, indefectiblemente, y nadie sabía por qué, cada 31 de marzo. El último que pasó en este mundo su herman…

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 4

Me limité a seguir manteniendo mi atención en el tráfico y no le contesté. Era inútil discutir con Sara Patricia. No se si debido a su estancia en Argentina o a verdadera vocación, era psicóloga. Hubo una época en mi vida en que necesité urgentemente ayuda profesional para superar alguno de mis muchos miedos y limitaciones. Pero preferí acudir a la consulta de un chico recién licenciado en la Universidad. La verdad es que no me sirvió de mucho, pero al menos pasé tres meses agradables recreándome la vista y cuando la terapia terminó, o mejor dicho, acabé el dinero que había destinado a gastarme en divanes, salimos juntos un par de veces. Al final la cosa no resultó porque yo le sacaba al buen mozo unos veinte años y además de que no me había curado de mis fobias a eso se sumó la tragedia de sentirme vieja y decrépita. A él no le importaba pero yo empecé a fiscalizar cada mañana mi cara en el espejo como si en ello me fuese la vida. Y me dije que hasta ahí podríamos llegar. A la primer…

NOSTALGIA DE OTROS TIEMPOS

Anoche soñé...no que volvía a Manderley, sino que paseaba por una playa muy especial para mi, con un traje propio de Madame Pompadour o de María Antonieta. Y por supuesto, sombrilla. Solo me faltaba al lado Axel de Fersen para que el sueño estuviese completo al cien por cien.
Cierto que esos trajes tienen que ser algo incómodos y difíciles de lavar, y que necesitaría unos cuantos armarios más para guardarlos, pero me gustaría que existiese una máquina del tiempo en la que pudiésemos entrar, pulsar el botoncito como en el ascensor y aparecer luego, aunque solo fuese por unas horas, en la época que eligiésemos. Yo volvería al siglo XVIII; puede que a Francia, pero por poco tiempo. Más bien me gustaría estar en Escocia en el momento en que ese pobre pardillo de Carlos Eduardo Estuardo llevó a muchos valientes highlanders al desastre en Culloden Moor, una brumosa mañana de abril. Un homenaje merecido a los clanes escoceses, tantos...McDonald, Fraser, Campbell, …

PARA KOSHKA

La Ausencia es sólo un
paso más, apenas un cambio,
un dejar de latir, un
no sentir el calor de
tu mano.

Pero no es un adios
mientras todavía lo
puedas seguir recordando.

No se ha ido, tan sólo
ha traspasado un umbral,
ha cruzado la puerta
que le lleva a un
merecido descanso.

Piensa que en tus
recuerdos seguirá
tu sueño velando;
su cuerpo felino al
tuyo cada noche
acomodando.

La Real Orden de las Perdularias 3

Leticia es buena chica pero tiene la firme creencia de que todo debe de hacerse de acuerdo a sus reglas. Y yo, como buena cáncer, no soporto que nadie me de órdenes. Por eso andamos siempre ella y yo a la que salta y ya hemos tenido algún que otro encontronazo. Las demás intentan poner paz entre nosotras, aunque no hay peligro de que llegue la sangre al río. En el fondo nos queremos y cuando ella perdió a su madre y luego tuvo que andar en desagradables pleitos con sus hermanos, fue a mi a quien recurrió, como su abogada pero también como a una amiga leal. Aunque no suelo estar de acuerdo en cómo maneja su vida y sus amores, no digo nada, y por varios motivos: el primero de ellos es porque creo firmemente que es de muy mala educación meterse en vidas ajenas sobre todo cuando no nos han pedido consejo, y luego porque no ando sobrada de tiempo ni de energías y me niego a desperdiciarlos en causas perdidas. Luchar contra molinos de viento no es lo mío. Ya he aprendido, creo que todas lo …

La Real Orden de las Perdularias 2

Ahora que lo recuerdo, no he dicho que me llamo Guiomar. Mi madre me puso ese nombre nefando que ha dado lugar a muchas bromas porque es una romántica empedernida y le encantó de siempre Machado. Yo intento llevarlo con la mayor dignidad posible, pero a veces me desespera algo tener que dar explicaciones sobre mi nombre. Bien es verdad que como una de las hermanas perdularias se llama Sara Patricia…pues lo mío ha dejado de ser tan llamativo. Sara Patricia es hija de padres españoles aunque ella ha nacido en Argentina y lleva a gala su doble nombre, y exige que se la llame por los dos. Otra de las hermanas se llama Leocadia pero de común acuerdo y por miedo a su mal genio, todas la llamamos Leo. Y hacemos bien, porque aunque es una mujer encantadora, ha practicado kárate desde hace diez años, los mismos que lleva separada de su marido. Este sujeto solía pegarle enormes palizas casi a diario y ella las soportaba con estoicismo, hasta que un día le partió una ceja y un labio justo delan…

La Real Orden de las Perdularias

Ahora que he llegado a la mediana edad y llevo a mis espaldas una mochila cargada de cosas buenas y malas; aunque creo que las malas abultan más, me voy dando cuenta de que hay unos cuantos placeres; pocos, a los que no quiero ni puedo renunciar. Uno de ellos es el capuchino con canela, que me levanta el espíritu y me reconcilia con la vida. Otro son los ratos a solas, muchos de los cuales paso sumergida en mi bañera, con olor de vainilla y limón, y la radio contando, como siempre, malas noticias. Pero quizá el placer más importante es la reunión semanal con mis hermanas de la Real Orden de las Perdularias, de la que tengo el honor de ser Madre Abadesa.
Nos conocemos desde hace poco algunas y otras de toda la vida, pero nos han unido las risas en ocasiones y en otras las desgracias. A menudo pienso que las mujeres necesitamos más de lo que pensamos de otras mujeres, aunque las amigas verdaderas sean pocas, porque las féminas contamos en abundancia con mucha mala idea y peor voluntad d…

A MIS PERDULARIAS

Hoy alguien me ha dicho que estoy mejor que hace un año; y es alguien de mi completa confianza. Oírlo agrada; pero yo, mejor que nadie, ya lo sabía. Porque me encuentro mejor, soy más feliz y aunque tengo menos, en realidad, soy rica.
Rica en amigos, en amor, en familia, en conocerme a mi misma. A mucha gente le debo este cambio; a tres en especial: mi madre, mi hermana gemela de distinto día y a otra persona a quien siempre llamo A.
Pero además están mis perdularias; y no daré los nombres, porque son unas cuantas, y hasta de distintos continentes. Ellas saben quienes son, y yo también lo sé. Eso nos basta. Me han sostenido, cada una a su manera, muchas veces en que me he caído y pensé que nunca me podría levantar. Han hecho de mi una mejor persona; más generosa, mas abierta y más tolerante conmigo misma y con los demás. No sería la misma sin mis amigas y por eso quiero darles las gracias de la única manera que puedo hacerlo: escribiendo. Sé que no lo hago demasiado bien, pero es qu…

¿Elegancia un gañán?

¿Sabes lo que es
la elegancia?
Ni se compra ni
se vende, quizá
se pueda heredar;
pero en todo caso
es algo que ni
de lejos has llegado
tú a catar.

Tantos agravios te
he perdonado, tanta
infamia de tu parte
he tenido que tragar
que ha llegado la
hora en que te diga
que conmigo ya no
puedes fingir encanto
y que la máscara se ha
hecho pedazos,
y tu burdo rostro
de nuevo a la vista
está mostrando a todos
que no eres más que
un triste gañán
















Para Ana

No olvides nunca
que no ofende
quien quiere, sino
quien puede.

Y por eso te pido
que después de tantas
batallas ganadas,
de una guerra entera
en donde con fiereza
has empuñado las armas
no te puede afectar
la soberbia de quien
en tu vida no tiene
ni un lugar para la espera.

Olvida a quien no te merece
y da gracias por aquellos
que están siempre a
tu lado y sabes que
tanto te quieren
y también tu amor esperan