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Mostrando entradas de octubre, 2012

INVISIBLE

Una de las sensaciones más dolorosas que hay es ser invisible. En la segunda de las novelas que escribí hace dos años, aunque en ocasiones me parece que han pasado muchos más, la protagonista decía: "con los años me he vuelto invisible y soy como el perchero del vestíbulo, que es muy útil para colgar los abrigos pero sin embargo a nadie se le ocurre preguntarle como se encuentra".
A veces en la vida de algunas personas pasa eso, que uno se vuelve invisible y solo es alguien que está cuando los demás, la gente de su entorno, le necesita.
Y me pregunto si en parte no es culpa de quien permite que le hagan invisibles. Creo que cuando el dolor es mucho, uno debe de ser lo suficientemente egoísta, o tal vez solo lo suficientemente fuerte como para decir: "aquí estoy, soy una persona, existo y si no me prestas atención, no te quiero a mi lado".
Porque na…

NOCHE DE DIFUNTOS

Una tarde de finales de octubre fue cuando decidió decirle que todo se había acabado. Hacía ya días que quería hacerlo, pero no encontraba la manera de abordar el tema y fue ella quien le ofreció en bandeja la posibilidad cuando ideó aquellas vacaciones en Navidad. No le importó ver pintada la ilusión en sus ojos al planear los días que pasarían fuera, ni buscar el vuelo más corto. Sin mirarla directamente le dijo que sería imposible, que no iban a irse de vacaciones juntos ni en Navidad ni nunca; que su familia le necesitaba y había llegado el momento de dar fin a este asunto que nunca debería haber empezado. Decidió ser más brusco de lo necesario porque no quería que ella pensara que quedaba abierto el menor resquicio para un nuevo comienzo, como tantas veces había sucedido ya.
Ella recogió sus cosas despacio, sin mirarle, y fue hasta la puerta. Antes de marcharse, se dio la vuelta y apoyándose en el quicio le dijo que si lo que pretendía era romperle el corazón, ya lo había hecho…

EL ÚLTIMO DÍA DE MI VIDA

Por motivos que no vienen al caso se me ha venido a la mente que haría si fuese el último día de mi vida. Pregunta difícil.
Lo único que sé es que no me lo pasaría llorando. Aprovecharía para darle un abrazo muy hondo y muy de verdad a las personas que forman parte de mi familia: mis dos hijos, mi madre, mi abuela. La lista es ya, por desgracia, muy corta. Les dejaría una carta a cada uno de ellos diciéndoles lo que habían sido en mi vida.
Les haría saber a unos cuantos amigos lo agradecida que me siento por todo lo que me han dado. No sé cuánto tiempo emplearía en eso; pero si que todo el restante, que intentaría que fuese el máximo posible, lo pasaría al lado de la persona más importante de mi vida; la persona que he elegido, que me ha elegido a mi o a quien he sido destinada; no lo sé. Pero si sé que me quedaría a su lado y esperaría con calma y paz el último momento.
Alguien dijo una vez que lo importante no es la primera persona a qu…

MORIR SONRIENDO

Era domingo y estaba sola. Cuando abrió los ojos ya el sol estaba alto en el cielo. Miró el reloj y vio que eran las diez de la mañana. No solía dormir hasta tan tarde, pero había tomado dos pastillas en vez de una y se sumió en el sueño pesado y poco reparador de los tranquilizantes; ese que hace que uno sienta la boca seca y pastosa al despertar, y la cabeza como flotando. Con mucho trabajo se calzó las zapatillas y se encaminó, apoyándose en las paredes como una borracha, hasta el baño.
Cuando salió de allí, quince minutos después, ya se consideraba un poco más persona y fue capaz hasta de desayunar. El día anterior había estado ordenando los armarios y llenando bolsas de ropa para llevar a la parroquia. Siempre se prometía a si misma no acumular cosas inservibles, pero el hecho era que tenía los armarios llenos de ropa de hacía veinte años, que nunca más se pondría y que sobre todo le traía muy malos recuerdos. Lo mejor era arrojar…

SWEET HOME ALABAMA

Hay canciones que han marcado nuestra vida. Y esta es una de ellas, de las que ha marcado la mía y que va unida a buenos recuerdos, los de esa magnífica película que a través de la vida de un hombre cuenta parte de la historia de Estados Unidos. La he visto unas cuantas veces, alguna de ellas con mi hijo y tanto nos gustó la canción que los dos grabamos un CD con distintas versiones y eso fue lo que sonó en una ocasión casi las siete horas que dura un viaje de Pamplona a La Coruña.

Pero el hecho es que esta canción, en su versión orginal de Liynyrd Skinyrd, va más allá que ser la banda sonora de una película. En realidad se trata de una vil defensa de la supremacía de la raza blanca y saca a flote los peores defectos del sur profundo; ese mismo sur de "Arde Mississipi". En la letra se menciona al cantante Neil Young, que había criticado en su trabajo a la gente del sur y la condena de la sociedad a los matrimonios mixtos. Venían a decirle al señor Young que se metiese en su…

CARTAS SATÍRICAS (I)

Queridas damas de la Caridad:


Hoy se me ha despertado,de pronto y sin avisar, la vena amarga que desde que nací llevo dentro y que de vez en cuando, por más que la reprimo, me sale a flote. Nobleza obliga.
No me gustan ustedes, tengo que decírselo, aunque no sea de buen gusto y peque yo de maleducada y me borren de la lista de lo que ustedes califican de damas y señoras; que de todos modos seguro que no coinciden con la idea de lo que entiendo yo por señora. Tampoco me gusta la palabra caridad, con ese sentido peyorativo de quien mira al otro por encima del hombro. Más bien prefiero empatia, solidaridad humana, dolor por el dolor ajeno, siempre pensando que "como te veo,quizá me veré". Por eso les ruego,por favor, que empleen su ocio en otras cosas en vez de reunirse con el pretexto de hacer buenas obras, cuando todas sabemos que se dedican mucho más al cotilleo, al mangoneo y a pasear modelitos que a preocuparse de dar a la gente además del paquete de azúcar y del abrigo, …

BANDA DE BUITRES

La banda de buitres
bien vestidos, maquillados
los ojos de azul
y el cuerpo en buenos
trajes embutidos,
revolotean sobre la
montaña de desgraciados,
desahuciados, desnutridos
y olvidados.

Afilan sus picos desde
que asoma el alba
y empuñan bien en
alto todas sus armas:
la falsa caridad, la verborrea,
la falacia y el desengaño.

Aléjaos ya de mi,
no quiero tomar parte
en esas falsas esperanzas.

Nadie puede dar lo
que no tiene, y a los
buitres les falta...
calidez en la mirada;
y por añadidura,
un corazón que se mueva
al ritmo del que
arrastra las penas
más amargas

NO HAY NADA

El cansancio me rompe
los huesos, me roe
por dentro y hace que
añore gozar de un
descanso, y que aún
éste se haga eterno.

No sé como empezar
la mañana,
miro a través de unos
ojos que ya no son
los míos, y no logro
con ellos hallar
la paz y la calma.

Salgo a caminar
en busca de una
flor azul que me
preste una brizna
de fe y esperanza;
pero solo encuentro
asfalto, coches y casas,
gente que no me mira,
personas que me son
tan extrañas y tan
lejanas que he llegado
a pensar que en este
sitio yo no tengo nada

LUIS II DE BAVIERA, EL REY LOCO

Nació en Munich en 1845, hijo del rey Maximiliano II de Baviera y de la princesa María de Prusia. De este matrimonio nacieron dos hijos: el propio Luís y Otón, que desde muy joven demostró una importante inestabilidad mental y que acabó sus días encerrado en una habitación con las paredes acolchadas para evitar que se abriese la cabeza. La locura fue siempre el fantasma amenazante de la familia Wittelsbach.
Luís es educado para ser el heredero, pero él no desea esa posición. Pronto se da cuenta de que su pasión son los hombres, y nunca aceptará su homosexualidad, que será una carga durante toda su vida. Su primer amor, a los dieciséis años, será su ayuda de campo, Maximilian von Thurn und Taxis. Les unía su amor por la música de Wagner, que sería otro de los referentes en la vida de Luís.
Su alma gemela la encuentra en su prima Elisabeth, la emperatriz de Austria. Nunca hubo entre ellos una relación de amor, sino la unión de dos almas sensibles e incomprendidas. Se llamaban mutuament…

LOS FRACASOS

La vida se compone de pequeños fracasos encadenados, que se van uniendo en una especie de rosario cuyas cuentas nos hablan de todos los errores que hemos cometido.
Para quienes tenemos la mala costumbre, quizá heredada de la moral católica, de hacer examen de conciencia, este volver atrás es una especie de terapia regresiva que no sé hasta que punto es aconsejable.
Tantas veces he oído que se aprende de los errores que he llegado a creerlo, aunque solo en parte. No creo que se aprenda demasiado; tal vez solo nos acostumbramos a que somos propensos a equivocarnos una y otra vez, y cada una de estas equivocaciones aumenta en una cuenta el rosario de fracasos con que adornamos eso que llaman vida.
Sin embargo, ¿qué sería de nosotros sin la falibilidad? Nada es más odioso que la perfección, nada más digno de todos los odios posibles. Pienso que me asustaría profundamente pensar que nunca me he equivocado, que nunca he fra…

DIARIO DE UNA GATA 5

Tengo que reconocer que en casa de Marta se vive bien. Me alimenta estupendamente, el fuego siempre está encendido y puedo dormir unas buenas siestas al lado de la estufa. Y por las noches mi ama me permite dormir en su cama. Lo único que tengo que hacer es acostarme a su lado cuando finge dormir; es una comedia absurda que las dos interpretamos para que su autoridad quede a salvo. Pero ambas sabemos que yo no podría dormir en otro sitio y ella tampoco conciliaría el sueño si no me echase a su costado. Cada noche representamos nuestros papeles y gracias a eso a la mañana siguiente nos levantamos descansadas y contentas.
Vivo tan cómodamente en la casa de Marta que me molesta sobremanera cuando tengo que salir a algún sitio. Una de mis peores pesadillas tuvo lugar el pasado verano, cuando ella tuvo la feliz idea de ir a visitar a su madre. Me sometió a la tremenda humillación de introducirme en una especie de jaula en la que me …

CUANDO AMAR ES PECADO 3

Sin embargo, a pesar de que la sangre le hervía en las venas, se sentó tranquilamente ante la mesa de pino de Mamá, tantas veces fregada y refregada, y en donde les había dado de desayunar, comer, merendar y cenar todos los días de su vida. Si aquella mesa hablase contaría historias de amor, de charlas al calor de la cocina de leña, de olor de ropa húmeda secándose en el invierno en aquel viejo tendal que se bajaba y subía con poleas. Cuando ella era jovencita siempre discutía con Mamá para que cambiase la cocina de viejos armarios de pino por otros modernos, pero afortunadamente nunca le había hecho caso. Ahora, al pasar los años, Isabel se daba cuenta de que esta cocina había conservado el calor del hogar que su madre había creado para ellos. Todavía lucían en las ventanas los viejos visillos, ya un tanto amarillentos, con los bordados hechos por la abuela en las tardes de lluvia. Si cerraba los ojos era capaz de oler todavía el aroma del chocolate haciéndose en el fuego, o de la s…

PARA MI LUCKYTA

A veces la vida nos
prueba de muchas
y duras maneras.
Y nos pide que tomemos
decisiones tan duras
que el alma entera
doliente, se rebela.

Pero has hecho lo correcto,
lo que era justo y
lo que él te pediría
si hablarte pudiera.

Piensa que seguirás
cada mañana
viéndole salir
quizá estirándose,
perezoso, de debajo
de tu cama.

Lo harás con otros ojos,
los que no están
en la cara, y quizá te
lance un ladrido
para que no olvides
que por ti vela
y todavía te ama.

LOS SUICIDAS

Confieso mi curiosidad, no sé si morbosa, por los suicidas. La mayoría de la gente suele pensar que el suicida es cobarde, egoísta, desequilibrado...y puede que tengan razón. Yo, sin embargo, les profeso un profundo respeto, porque pienso que hay que ser valiente para terminar con la propia vida, quizá lo único que nos pertenece por entero. Cierto que el suicida hace daño a los que deja atrás; que luego nacen remordimientos, preguntas...Pero quizá porque soy profundamente egoísta, egocéntrica o como se me quiera llamar, creo que cada uno es dueño de su vida y de sus actos, y puede ponerle fin cuando estime que ya no desea seguir viviendo.

¿Cuántos suicidas hay a lo largo de la Historia? Muchos, desde Egipto, Grecia y Roma, pasando por todas las demás edades. Hay incluso países en donde el suidicio es una especie de cultura, como Japón. Un hombre de negocios japonés puede considerar que la manera honrosa de salir del paso si se hunde su empre…

DIARIO DE UNA GATA 4

Desde hace unos días mi ama está triste y no sé como consolarla. Ya no vale que le pase la pata por el pelo ni que me acurruque en su cama cuando finge dormir y le ronronee al oído. Parece que el cachorro mayor, el macho, está enfermo, y Marta no duerme por las noches; se las pasa dando vueltas en la cama, hasta que ya de madrugada se levanta, se pone esas zapatillas zarrapastrosas que tanto asco me dan y camina por toda la casa como un alma en pena. Yo entonces no sé qué hacer, me pongo nerviosa y me da por lavarme la cara compulsivamente. He descubierto una manera de que las dos consigamos calmarnos un poco. Cuando ya al alba Marta está agotada de llorar y dar vueltas por todas las habitaciones, cuando ya se ha agotado de pura desesperación, se sienta en la mecedora de castaño con el cojín bordado que está en la cocina y me deja que me suba a su regazo. Con la voz ronca de tanto llorar me habla despacio a la par que me acaricia el lomo. Me cuenta cosas de cuando los cachorros eran…

CUANDO AMAR ES PECADO 2

Inmersa en esos recuerdos llegó Isabel a la que había sido la casa de su madre, heredada de sus abuelos cuando era una joven recién casada. Estaba enclavada en lo alto de un promontorio desde donde se veía discurrir, en una suave ondulación, el monte de pinos y robles. A espaldas de la casa, la montaña que había visto nacer a todas las generaciones de la familia; y el río donde ellos se habían bañado de pequeños; saliendo de allí morados de frío y a la espera de la merienda que su madre les había preparado en el porche. La casa era de piedra, de paredes gruesas que aislaban del frío en invierno y del calor en verano. Las ventanas seguían siendo de madera, su madre nunca había querido cambiarlas, a pesar del trabajo que representaba mantenerlas en buen estado. Tenía el tejado de pizarra, como era normal en esos parajes de montaña; y un jardín delantero que Mamá había cuidado con esmero, aunque ahora, en otoño, empezaba ya a deslucirse. Dejó el coche en el camino empedrado de la entrada…