10 de octubre de 2012

LOS SUICIDAS




Confieso mi curiosidad, no sé si morbosa, por los suicidas. La mayoría de la gente suele pensar que el suicida es cobarde, egoísta, desequilibrado...y puede que tengan razón. Yo, sin embargo, les profeso un profundo respeto, porque pienso que hay que ser valiente para terminar con la propia vida, quizá lo único que nos pertenece por entero. Cierto que el suicida hace daño a los que deja atrás; que luego nacen remordimientos, preguntas...Pero quizá porque soy profundamente egoísta, egocéntrica o como se me quiera llamar, creo que cada uno es dueño de su vida y de sus actos, y puede ponerle fin cuando estime que ya no desea seguir viviendo.

¿Cuántos suicidas hay a lo largo de la Historia? Muchos, desde Egipto, Grecia y Roma, pasando por todas las demás edades. Hay incluso países en donde el suidicio es una especie de cultura, como Japón. Un hombre de negocios japonés puede considerar que la manera honrosa de salir del paso si se hunde su empresa es hacerse un seppuku honorable. Puede que incluso el suicidio tenga tintes genéticos, como es el caso de la familia Hemingway.

He querido ilustrar esta entrada con el cuadro de uno de mis pintores favoritos, el gran Vicent Van Gogh, aquel que decía que su paleta de colores era él mismo(rojo, amarillo, azul, los propios colores de su pelo o sus ojos). Y cierro esta entrada con la hermosa canción "gracias a la vida" de otra suicida, la chilena Violeta Parra. ¡Qué curioso me resulta que alguien escriba esta canción y luego se mate! Pero supongo que la contradicción es la grandeza del género humano. Pero en medio de estos dos suicidas quedan muchos otros a los que solo mencionaré de pasada: Emilio Salgari, Cesare Pavese, Marilyn Monroe, Pier Angeli, Janis Joplin, Larra, Jim Morrison, Sid Vicious, Primo Levi, Virginia Woolf...

A todos ellos, mis respetos. Sus motivos tendrian y una de mis máximas siempre es no juzgar, porque tampoco quiero ser juzgada.


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