21 de octubre de 2012

NO HAY NADA



El cansancio me rompe
los huesos, me roe
por dentro y hace que
añore gozar de un
descanso, y que aún
éste se haga eterno.

No sé como empezar
la mañana,
miro a través de unos
ojos que ya no son
los míos, y no logro
con ellos hallar
la paz y la calma.

Salgo a caminar
en busca de una
flor azul que me
preste una brizna
de fe y esperanza;
pero solo encuentro
asfalto, coches y casas,
gente que no me mira,
personas que me son
tan extrañas y tan
lejanas que he llegado
a pensar que en este
sitio yo no tengo nada

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