Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2012

UNA PIEDRA EN EL CAMINO 1

Estoy convencida de que hay ángeles o demonios allá arriba que mueven hilos a su antojo y conveniencia para divertirse haciendo desaguisados con los pobres mortales. No sé quién fue el gracioso que se sacó del sombrero eso del libre albedrío, porque yo de eso tengo lo que una piedra a la que han puesto en medio del camino y todo el que pasa va dando pataditas y cambiando de lugar según las ganas y la fuerza que impriman al golpe.
Ahora que por necesidad tengo que volver atrás la vista y recordar, me doy cuenta de que casi nunca he decidido apenas nada por mi misma. Lo que ocurre es que antes pensaba que si, y ahora me doy cuenta de la realidad: siempre he permitido que los demás me llevasen a donde les convenía y por comodidad, por desidia o tal vez por cobardía…me he dejado ir.
Aquel viernes de febrero dejé a mis hijos en el colegio a la hora acostumbrada y con resignación cristiana me incorporé al tráfico endiablado de un d…

DE VUELTA 4

Amanda no durmió bien aquella noche aunque estaba muy cansada. El colchón no era cómodo y a pesar del albornoz y los calcetines, seguía sin entrar en calor. Por fin, cuando vio que por la ventana se filtraban los primeros rayos de sol, se levantó con alivio y volvió a ducharse para entrar en calor. Recoger sus cosas apenas le ocupó cinco minutos y se sintió más ligera cuando se vio de nuevo en la calle y de camino a la casa de su tía. Había al menos un Kilómetro pero la mañana, fresca pero luminosa, invitaba al paseo. Por fortuna la maleta era pequeña y no pesaba demasiado. Anoche apenas se fijó en nada al llegar, estaba demasiado cansada; pero ahora se dio cuenta de que el pueblo apenas había cambiado desde que ella era pequeña. Las casas seguían estando pintadas cada de una de su color, a cada cual más chillón. Su madre le había explicado que las casas de pescadores solían pintarse así para que cada cual, cuando llegaban en el barco, distinguiese ya la suya desde lejos. No sabía si…

VICTORIA EUGENIA, EL DESPRECIO

No voy a contar la vida de Victoria Eugenia; creo que a grandes rasgos la mayoría la conocemos. Ni tampoco quiero contar que haya sido la mujer más desgraciada del mundo, porque al fin y al cabo, las penas con pan son menos, y a ella el pan y hasta el lujo, nunca le faltaron.
Pero era mujer, además de reina, y en ninguna de las dos facetas fue feliz. Como reina, no entendió a los españoles ni ellos aprendieron a quererla a ella. La consideraban demasiado fría, demasiado inglesa; y ni siquiera entendian su belleza hieratica y altiva. Y como mujer, menos feliz fue todavía; ni siquiera como madre. No acierto a pensar en peor sufrimiento que ver morir a dos hijos en plena juventud, después de convivir toda una vida con una grave enfermedad crónica, además de que su segundo hijo, Jaime, que nació completamente normal, se quedó sordo a los tres años por una infección.
Pero quizá su mayor dolor fue haberse casado enamorada y ver cómo su marido no solo le era infiel; al fin y al cabo la infi…

GEORGE SAND, LA DOMINADORA

Nació en Paris en 1804. Su verdadero nombre era Amandine Aurore Dupin, hija de familia aristocrática, con lo cual no careció de nada en su infancia. Se casó en 1822 con el barón Dudevant, con quien tuvo dos hijos, aunque se separaron en 1831 y cinco años más tarde obtuvo el divorcio y se llevó consigo a sus hijos.
Cuando empieza a escribir toma el nombre de George Sand, probablemente tomado del apellido de Jules Sandeu, su primer amante y con quien escribe la que será su primera novela "Rose y Blanche". Es entonces cuando empieza también a vestir muy a menudo prendas masculinas y a fumar. Mantiene luego un idilio de varios años con Alfred Musset y entre su círculo de amigos se encuentran personajes de la talla de Flaubert, Listz, Delacroix, Víctor Hugo, Heine, Balzack o Julio Verne.Es una escritora versátil y de su pluma tanto salen novelas, como ensayos políticos, teatro o una autobiografía.
Desde que su marido le pegó una bofetada por un desacuerdo se prometió a si mism…

EN TU AUSENCIA (en colaboración con Alexis R.)

La Soledad me muerde
los labios y se bebe mi
sangre, vaciando mis
venas y derramando
en tu ausencia mi deseo.

Nada es igual si no me
escuchas, todo se vuelve
negro si no te tengo.

La Ausencia es un pájaro
negro que aletea despacio
por encima del desengaño
en que se ha convertido
poco a poco mi anhelo


Gritando a las paredes
el deseo de un cuerpo,
una voz que no venga de mi,
quiero agua en mi desierto

Que esta oscuridad me ciega
y este silencio aturde,
mi mente se quiebra en este mundo
y no hay alma que me ayude

Porque solo tu puedes salvarme
de mi mundo destruido,
devolverme eso que te llevaste,
quiero despertar contigo

NOTA: Este poema, como indico en el título, no es sólo mío. Está escrito en colaboración con el poeta Alexis R. al que doy las gracias de todo corazón por el honor que me ha hecho. Es la primera vez que escribo un poema con alguien y ha sido una muy buena experiencia

ISADORA DUNCAN O LA VANIDAD

Nació en 1878 en San Francisco. Su infancia fue desgraciada y llena de penurias debido al abandono paterno cuando ella era muy pequeña.Abandonó la escuela a los diez años para ayudar a su madre a sacar adelante a la familia. Cuando se mudan a Chicago puede iniciar estudios de danza clásica. Paris será su próximo destino, y allí sorprende a todos bailando descalza y envuelta en velos y túnicas, imitando con sus gráciles movimientos los de las olas de ese mar de su infancia del que ella tanto gustaba.

Amó tanto a hombres como a mujeres, y por su cama pasaron Mercedes de Acosta, Gabriele d´Annunzio, el pintor Iván Miroski o el actor Gordon Craig, padre de su hija Deirdre. También fue amante del dueño de la fábrica de máquinas de coser Singer, que le hizo de mecenas y con el que tuvo a su hijo Patrick.

A partir de la muerte de sus hijos en un accidente su vida empieza a declinar y no hay nada que sea ya igual. En 1921 conoce al ruso Sergei Esenin, 17 años más joven que ella y con demasi…

DE VUELTA 3

Una infancia que había sido feliz y que le había servido de puerto seguro cuando luego llegaron los malos momentos. La muerte de su madre fue uno de ellos. Mamá…esa figura que siempre estaba presente, que le daba amor y seguridad, comida caliente, abrazos cálidos y palabras amables cuando lo necesitaba. Muchas veces, más de las deseaba recordar, había pensado que era una persona sin voluntad, sin valía personal, que solo sabía dar la razón a todo el mundo, cocinar e interponerse en medio de las disputas para que la familia se mantuviese unida. Pero lo cierto es que cuando ella se fue, dejó de existir esa familia en la que Mamá hacía de puente. Todavía el cuerpo de su madre no se había enfriado en el cementerio cuando su padre trajo a casa a otra mujer. Sabía sobradamente que era estúpido juzgar; ella era una persona adulta y lo entendía todo; pero no podía perdonar que su padre no le permitiese sacar de la casa las cosas que su madre tanto había amado. Aquella vajilla inglesa para…

DE VUELTA 2

Pero era una idea tan descabellada que Amanda sacudió la cabeza como si la espantase, lo cual hizo que el hombre de mediana edad que iba sentado a su lado la mirase de reojo y se enfrascase de nuevo en su periódico. Ella no se dio cuenta; estaba demasiado ensimismada pensando en su situación. ¿Cómo iba a pensar hacía tan solo seis meses que la agencia de publicidad en la que trabajaba se declarase en quiebra? Ni tampoco había pensado cuando alquiló aquel ático en la mejor zona de la ciudad que su relación con Ricardo se terminase; pero así había sido tres meses atrás, con lo cual se quedó ella sola pagando un alquiler astronómico y además sin trabajo. Tenía algún dinero ahorrado, pero a este paso pronto se quedaría sin nada. Y por nada del mundo querría pedirle dinero a su padre. Sus relaciones no eran demasiado buenas y él siempre la había acusado de vivir por encima de sus posibilidades. Mientras el paisaje monótono de las afueras de la ciudad iba pasando ante sus ojos, pensaba si …

LIZZIE BORDEN

Nació en Massachusetts en 1860, hija de Andrew Borden y su esposa Sarah, que fallece cuando la niña tiene apenas tres años. Su padre se casa en segundas nupcias con Abby Gray, pero ni Lizzie ni su hermana mayor Emma se llevan bien con ella, hasta el punto de que procurar no cruzarse en la casa.

Las relaciones con el padre tampoco son demasiado buenas, debido sobre todo a su tacañería y a que tiende a tratar a sus hijas como si fuesen niñas pequeñas. A Lizzie no le deja que hable con desconocidos ni que salga a la calle sin compañía.

El 4 de agosto de 1892 Andrew aparece muerto, con la cara y la cabeza destrozada a hachazos, al igual que su esposa. Lizzie es quien les descubre y llama a gritos a la sirvienta.

Pronto es ella la principal sospechosa, sobre todo porque una amiga la descubre a los tres días del asesinato quemando ropa en el horno de la cocina. Ella siempre mantuvo que eran trapos manchados de pintura.

Se inicia el juicio pero las únicas pruebas contra Lizzie no pasan de…

DE CRÍMENES: JARABO

Confieso mi pasión por la historia negra.


El nombre completo de este primer personaje era José María Manuel de la Cruz Jarabo Pérez Morris, y había nacido en Madrid en 1923. De familia con gran fortuna, se educa en el elitista colegio del Pilar. Cuando es un adolescente su familia se traslada a Puerto Rico y a Estados Unidos. Allí se casa, aunque debido a su carácter díficil y pendenciero y a su afición al alcohol y la cocaína, pronto se divorcia.

En 1950 regresa a España, donde se dedica a malgastar en juergas y mujeres el dinero que le pasa su madre. Se dice que en un par de años dio cuenta de unos quince millones de pesetas de la época.

En 1957 conoce a la inglesa Beryl Martin Jones, muy hermosa y muy casada, con un francés de Lyon, para más señas. Pasan un verano de tórrido amor, en el que Jarabio sigue gastando dinero a manos llenas, hasta que los dólares de mamá se acaban y no les queda más remedio que empeñar por una miseria un anillo de brillantes de Beryl. Lo hacen en la t…

DE VUELTA 1

Bajó del taxi y arrastró la maleta despacio hasta la entrada. Se ajustó el pañuelo al cuello; hacía frío aunque ya se había iniciado la primavera. Viajar siempre la ponía nerviosa, y hacía mucho tiempo que no usaba el tren. Antes solía ir en avión casi siempre, para ahorrar tiempo. Pero ahora mismo tiempo era precisamente lo que le sobraba; y el billete de tren era más barato. Nunca había tenido que mirar cada céntimo que gastaba; hasta que se quedó sin trabajo disfrutaba de un buen nivel de vida y aunque no era derrochadora, tampoco medía sus gastos como en este momento en que el futuro era tan incierto.
La noticia de que su tía Irene le había dejado en herencia su casa del pueblo la tomó por sorpresa. Ella tenía muchos sobrinos y juraría que no se encontraba entre sus preferidas. Tía Irene era una mujer seca y callada que vivía de espaldas al mundo real y a la que solamente veía en Navidad, cuando su madre se empeñaba en invitarla a pasar en casa esas fech…

VESTIDOS DIFERENTES

Pídeme que para ti
me ponga cada noche
un vestido diferente.

Seré princesa el lunes
para convertirme el martes
en dulce colegiala
que a la puerta espera,
con una faldita plisada,
a que en mi vida de
nuevo hagas tu entrada.

El miércoles y el jueves
me vestiré de rojo y negro,
con collar de perlas y
diamantes en el pelo.

El viernes daré una fiesta
y será mi traje como los
que llevaba Maria Antonieta;
y hasta de pastora me vestiré
si así tú lo deseas, solo
para que de una manera
distinta, como en juego,
me veas.

Quiero el sábado
ponerme un traje de
esos años cincuenta,
con cintura marcada
y zapatos de terciopelo.

Y el domingo, día de asueto,
quizá pueda llevar
un vestido de encaje
con lazo en la cintura,
para recordarte que de
todas maneras seré yo,
la que tu amor hasta
el final siempre apura

FUTURO QUE SE HACE PRESENTE

Quiero que me hables
en todo momento,
cuando amaneces y
también cuando
no te tengo.

Dime lo que deseas,
déjame que participe
en tus penas y lamentos.

No me escondas tu dolor,
deja que me haga
un sitio a tu lado
y cuando lo haya,
déjame participar
también del tormento.

Mantén tu mano en la mía
y no dejes que nos venza
el pasado, porque
tenemos, amor mío,
una cita pendiente
con un futuro que
quiero que ahora
se haga presente

DIARIO DE UNA GATA 6

No me gustan las novedades y Marta lo sabe muy bien. Pero sin hacer caso de mis preferencias, nos hemos venido de visita a la casa de su madre, que no tiene nada que ver con la nuestra. No me gusta estar aquí. Aunque me haya traído mi cesta y mi manta, no es lo mismo que en casa. Tampoco me gusta el tono de voz de esta humana; grita demasiado, se ríe con mucha fuerza y tiene la desfachatez de mirarme fijamente y arrugar la nariz diciendo que mucho cuidado con que me haga pis fuera del cajón.
Para castigar su tremenda osadía he desparramado toda la arena con las patas traseras y me he preocupado de que el suelo quede bien alfombrado de porquería. Como sé que le cuesta dormir, me pongo a maullar delante de la puerta de su cuarto de madrugada. Y cuando Marta está comiendo con su madre me froto contra sus piernas y me quejo como cuando tengo cólicos para que me tome en brazos y su madre se marche enfadada de la mesa, diciendo que les voy a contagiar a las dos…