3 de noviembre de 2012

DE CRÍMENES: JARABO




Confieso mi pasión por la historia negra.


El nombre completo de este primer personaje era José María Manuel de la Cruz Jarabo Pérez Morris, y había nacido en Madrid en 1923. De familia con gran fortuna, se educa en el elitista colegio del Pilar. Cuando es un adolescente su familia se traslada a Puerto Rico y a Estados Unidos. Allí se casa, aunque debido a su carácter díficil y pendenciero y a su afición al alcohol y la cocaína, pronto se divorcia.

En 1950 regresa a España, donde se dedica a malgastar en juergas y mujeres el dinero que le pasa su madre. Se dice que en un par de años dio cuenta de unos quince millones de pesetas de la época.

En 1957 conoce a la inglesa Beryl Martin Jones, muy hermosa y muy casada, con un francés de Lyon, para más señas. Pasan un verano de tórrido amor, en el que Jarabio sigue gastando dinero a manos llenas, hasta que los dólares de mamá se acaban y no les queda más remedio que empeñar por una miseria un anillo de brillantes de Beryl. Lo hacen en la tienda de Emilio Fernández Díaz y Félix López Robledo.

Beryl se marcha con su esposo, pero al poco tiempo le escribe a su amante rogándole que desempeñe el anillo, puesto que el francés sospecha. Y como Jarabo se precia de ser un caballero español y además se supone que ha leído Los tres mosqueteros y sabe de la historia de los herretes de la reina, acude presto a salvar el dudoso honor de su dama.

Pero en la casa de empeños no le dan facilidades y decide tomar el toro por los cuernos. Acude una noche a la casa de Emilio y le descerraja un tiro a bocajarro. No estaba en el guión la muerte de la señora de la casa ni de la criada, pero aparecieron inoportumente. Ya tenía Jarabo tres cadáveres en su haber.

Al día siguiente, ya con la llave de la tienda en su poder, entra y mata también a Félix, el otro socio. Muy tranquilo, manda a la tintorería su traje, manchado de sangre, y por la noche se va de juerga.

Debido a sus indiscreciones y a que en la tintorería les llamó la atención tal cantidad de sangre, no le costó mucho a la policía detenerle. El juicio se celebró en enero de 1959; duró cinco días y le condenaron a muerte. Acudió al cadalso oliendo a colonia de la más cara, y vestido con traje y corbata. Todo menos presentarse ante la muerte con mal aspecto. Genio y figura...hasta la sepultura.

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