2 de noviembre de 2012

DIARIO DE UNA GATA 6




No me gustan las novedades y Marta lo sabe muy bien. Pero sin hacer caso de mis preferencias, nos hemos venido de visita a la casa de su madre, que no tiene nada que ver con la nuestra. No me gusta estar aquí. Aunque me haya traído mi cesta y mi manta, no es lo mismo que en casa. Tampoco me gusta el tono de voz de esta humana; grita demasiado, se ríe con mucha fuerza y tiene la desfachatez de mirarme fijamente y arrugar la nariz diciendo que mucho cuidado con que me haga pis fuera del cajón.
Para castigar su tremenda osadía he desparramado toda la arena con las patas traseras y me he preocupado de que el suelo quede bien alfombrado de porquería. Como sé que le cuesta dormir, me pongo a maullar delante de la puerta de su cuarto de madrugada. Y cuando Marta está comiendo con su madre me froto contra sus piernas y me quejo como cuando tengo cólicos para que me tome en brazos y su madre se marche enfadada de la mesa, diciendo que les voy a contagiar a las dos la tiña. Asquerosa!!!Nunca he tenido tiña ni nadaa que se le parezca, soy un encanto de gatita y desde luego mucho más limpia que ella, que se pasa el día con una cosa apestosa que suelta humo enganchada a los labios. Huele que apesta; y aunque Marta le regaña, ella...como quien oye llover. No veo el día en que nos marchemos las dos de esta casa, aunque eso signifique volver a entrar en ese cacharro inmundo que se mueve y cruje.

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