4 de noviembre de 2012

LIZZIE BORDEN


Nació en Massachusetts en 1860, hija de Andrew Borden y su esposa Sarah, que fallece cuando la niña tiene apenas tres años. Su padre se casa en segundas nupcias con Abby Gray, pero ni Lizzie ni su hermana mayor Emma se llevan bien con ella, hasta el punto de que procurar no cruzarse en la casa.

Las relaciones con el padre tampoco son demasiado buenas, debido sobre todo a su tacañería y a que tiende a tratar a sus hijas como si fuesen niñas pequeñas. A Lizzie no le deja que hable con desconocidos ni que salga a la calle sin compañía.

El 4 de agosto de 1892 Andrew aparece muerto, con la cara y la cabeza destrozada a hachazos, al igual que su esposa. Lizzie es quien les descubre y llama a gritos a la sirvienta.

Pronto es ella la principal sospechosa, sobre todo porque una amiga la descubre a los tres días del asesinato quemando ropa en el horno de la cocina. Ella siempre mantuvo que eran trapos manchados de pintura.

Se inicia el juicio pero las únicas pruebas contra Lizzie no pasan de ser circunstanciales, no hay nada definitivo que la condena, y el jurado emite un veredicto de inocencia con el que el juez está de acuerdo. Parte de la prensa habla de ella como de una asesina cruel y depravada, pero otra parte la ve como una mártir y una heroína. Nunca se sabrá si era verdaderamente inocente o culpable

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