20 de diciembre de 2012

ESTAR HECHO DE CHICLE




Generalmente los humanos estamos hechos de carne y hueso; algunos con más hueso que carne y otros al revés. Pero hay especímenes que además llevamos una proporción más o menos importante de chicle.
Si, de chicle. Y no es que me haya vuelto loca, o no más de lo normal en mi. El chicle se estira, es maleable, se pueden hacer globos con él, nos sirve para sacar tensiones fuera, como cuando explotamos las burbujas de plástico. Pues para eso mismo están las personas-chicle; para que los demás mortales, más inteligentes, más afortunados y desde luego más dignos de elogio, nos usen y estiren como a los chicles. Las personas chicle sirven igual para un roto que para un descosido. Que estoy mal, le llamo y sé que me escuchará. Que no tengo ganas de tonterías, puede dejarle en la cuneta porque la persona chicle no se sentirá ofendida y volverá como un perrito faldero, con la cabeza gacha y moviendo el rabo en busca de la caricia distraída de su amo. No sirven para sonarse, pero su función es muy parecida a la de los pañuelos de papel: usar y tirar.
Al empezar un nuevo año todos nos hacemos propósitos: ir al gimnasio, adelgazar, ser ordenados...yo me propongo dejar de ser persona-chicle. A ver si lo consigo. Y si no puede ser...me pido al menos ser chicle de clorofila, siempre ha sido mi preferido

2 comentarios:

  1. Es imposible dejar de ser lo que se es.
    Yo siempre fui una persona de chicle y, aunque lo intento...
    Pero no estoy de acuerdo en que la persona chicle no se sienta ofendida. Mas bien dolorida cuando se le deja en el cenicero.
    Pero es tremendamente dificil convertirse en una piruleta dura cuando tu interior es de chicle. Siempre se vuelve a las andadas...
    Mil besos

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  2. Ojo, no he dicho que la persona chicle no se sienta ofendida, he dicho que quien la usa como chicle "piensa" que no se sentirá ofendida. Pero tú y yo sabemos que una cosa es como nos sentimos y otra como lo perciben los demás.

    Yo no sé si quiero convertirme en piruleta, pienso que ya estoy demasiado vieja. Lo dicho, soy chicle, pero me pido de clorofila, que al menos al que me use le picaré un poquito (es que además de chicle, tengo ramalazos de mala pécora y cuido mucho de que no se curen porque es lo que me mantiene viva).

    Un beso enorme

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