4 de diciembre de 2012

POR QUÉ ODIO LAS NAVIDADES





Si, la odio profundamente. No el hecho en sí que deberíamos celebrar quienes de alguna manera creamos que en algún momento Dios se hizo hombre para cargar con los males de la Humanidad y buscar la salvación de esta especie; con mula y buey o no, con reyes andaluces, orientales, gallegos o medio pensionistas.
Lo que odio profundamente es en lo que se ha convertido. Cenas de empresa, aunque ahora con la crisis, menos; en las que sonreíamos a quienes odiamos con una sonrisa torcida e hipócrita, hasta que el alcohol trasegado hace que alguien pierda los papeles y saque los pies del tiesto. Cenas de familia en donde el hígado se nos revuelve de tener enfrente a la suegra o a la cuñada, a las que no podemos ver ni de lejos y que solo quieren cotillear si la vajilla está limpia, el pavo en su punto y la mantelería inmaculada. Y ya no quiero contarles si la familia primaria se ha roto y los hijos se tienen que dividir y toca dilucidar si con Papá o con Mamá.
Odio los centros comerciales en estas fechas, las películas lacrimógenas hechas para mentes de encefalograma plano y tener que estar alegre por obligación. Odio que el vecino del quinto, que es un sieso y nunca me saluda, me desee Feliz Año. ¿Con qué derecho? ¿Qué le importa a ese señor como sea mi año?
Odio las toneladas de comida, los dulces, los turrones, los mazapanes, los besugos, también los que se sientan a la mesa, los polvorones que te ahogan y toda esa vaina que hace que la gente llegue al mes de enero sin que se pueda poner la ropa con comodidad.
Pero lo que más odio son las doce asquerosas uvas que parece obligado tomarse con las campanadas, aunque te atragantes e inicies el año en el otro barrio. Menos mal que son uvas y no melones. Confieso que nunca me he tomado las uvas; y así me va, claro. Pero me niego. Prefiero tener mala suerte lo que me reste de vida. Lo de las uvas me parece el colmo de la vulgaridad y la tontería.
Si me queréis...no os vayáis; pero por Dios os lo ruego, que nadie me desee Feliz Navidad, porque ya me deprimo yo solita; no necesito ayudas externas.


9 comentarios:

  1. Yo me deprimo todos los años... supongo que porque estas fiestas son sobre todo de soledad.
    Hay gente que ya no está. Personas que nunca estuvieron... y la gente está empeñada en comprar, comprar y comprar.
    Yo cada año, intento volver a la Navidad original.
    Recuperar el sentimiento de que Dios nace.

    Y cada año pienso lo mismo...Dios puede nacer todos los días... y precisamente en esas fiestas es cuando más lejos le veo.

    En fin, que yo no las odio... Simplemente me gustaría dormir desde el dia de la loteria hasta el dia 6 de Enero.

    Eso si, con el árbol y el Belén puestos... que deben recortdarme al que poníamos en casa d mis padres, y de los que no prescindo nunca.

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  2. coincido con usted , a cierta altura de la vida cuando "tenemos el alma con medias suelas" al decir de el "Nano" Serrat , uno se vuelve remiso a no tener los seres queridos como los padres vivos.
    En ocasiones me suele invitar un viejo amigo a una cena navideña junto a su esposa y otro amigo suyo , con los cuales solemos enfrascarnos en conversaciones políticas ,sin quedar ausentes el tema de las féminas y el fútbol , las tres pasiones típicamente de los hombres uruguayos en este orden: fútbol , política y mujeres.
    Para quedar en paz con mi ideología , suelo decir que la Navidad es según el calendario laico de don Pepe Batlle "EL DÏA DE LA FAMILIA" Y SANTAS PASCUAS.
    Siempre es bueno estar acompañado de buena gente que te elige y que tú también eliges como amigos.

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  3. Querida gemela de distinto día; solo se me ocurre que entre las dos nos pimplemos sendas botellas de champán y dejar que el alcohol haga su trabajo. Yo, que soy peor que tú, las odio. Sobre todo odio esos horrendos Papá Noel que suben por las paredes y ventanas de las cosas. Cosa más ordinaria, por Dios bendito. Si yo fuese presidente del gobierno, Dios no lo permita, por decretazo lo prohibía

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  4. Querido Anónimo, aunque para mi no lo sea; me parece fatal que hablen de mujeres en tercer lugar. Pero allá usted y su alma pecadora. Sepa que ya tengo las rodillas desolladas de rogar por su salvación al Altísimo, así que haga el favor de reportarse en su comportamiento. Haya paz, hermano

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  5. Querida Mabel, no eres tú sola la que odia la navidad, aquí hay otra que se sube a tú carro.
    Estoy de acuerdo con Hath, yo incluso adelantaría la fecha a antes de la lotería, que le voy a hacer, son días de recuerdos, de hacer cosas que no te apetece y si encima te faltan seres queridos, que precisamente en estas odiosas fechas se han ido, no te quiero ni contar como se pasa. Por mí parte fatal.

    Nereida

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    1. Quería pasar desapercibida y que no supierais quién era, me he delatado. Besos

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  6. Yo ya sabía quien eras, si eso te consuela. En fin, que no sabes lo bien que te entiendo. Pero todo pasa, y esperemos que este mes sea breve. Un beso

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  7. Allá viene el gordo y barbado
    Papá Noel
    vestido del color bermelloń
    de la Coca -Cola
    viene con un trineo
    tirado por renos esteparios.
    Dicen que Dios está en todos lados
    pienso que más de una vez
    se olvidó de los más pobres.

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  8. No, no es Dios quien se olvida; somos los humanos quienes nos olvidamos de todo; hasta de Él

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