22 de enero de 2013

MUDANZAS




Hay pocas cosas en la vida tan fastidiosas como una mudanza. En el último año yo he pasado unas cuatro, que recuerde. Y cada vez me prometo a mi misma que tiraré a la basura ciertas cosas inútiles. Véase: unas bufandas estúpidas que tejí hace mil años y que nadie se pone; vestidos de cuando tenía veinte años, de los gloriosos ochenta que tanto daño hicieron a la moda; zapatos de esos de "chúpame la punta", apuntes del bachillerato, coleteros para el pelo cuando hace un año que me he cortado la coleta; cremas anticelutícas que no me pongo porque no hacen nada y encima me dan alergia...Y suma y sigue por Manuel Roldán, que no sé quien era, pero mi abuela le nombra mucho.

Pero ya puestos, nunca tiro nada y sigo arrastrando miles de cosas inútiles que acaban rodando luego por los cajones. Y lo que no falla en las mudanzas es que siempre hay alguien por medio que da la chapa miserablemente. En mi caso ha sido, hace dos días, un municipal. Hay personas que por llevar un uniforme, y mire usted que me gustan a mi los uniformes, se creen Dios; y te echan una bronca del quince porque aparcas cinco minutos en doble fila para guardar unas cajas. Por un momento vi todo rojo y a punto estuve de arrojarle al suelo y bailar un zapateado encima de salva sea la parte del municipal. Pero una piza de esa serenidad que me es tan cara, por ser en mi escasa, me desinflamó el pecho y me limité a mirarle con desprecio y seguir cargando el coche. Para acabar de rematar bien el día se me cayó encima de la cabeza el portón del maletero; levemente porque conseguí pararlo a tiempo. Desde entonces noto las ideas más claras. Va a ser que el golpe me ha recolocado las neuronas, o los chacras, vaya usted a saber

2 comentarios:

  1. Es verdad lo que dices en tu escrito, amita. Si tú vieras todo lo que tengo debajo de mi cama porque me da pena tirar lo que alguna vez fue necesario.

    Miau, me has hecho recordar cosas del pasado.

    Un gusto.

    Sergei.

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  2. Ay, somos iguales entonces.Es que cada cosa trae un recuerdo y es tremendo desprenderse de los recuerdos. Una caricia a mi gatito

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