Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2013

VERDE DE ENVIDIA

Siempre me han inculcado que uno de los peores sentimientos que se puede albergar es el de la envidia. Y creo sinceramente que es verdad. Quien pasa la vida envidiando a los demás no vive porque se ocupa de los otros en lugar de mirar hacia sí mismo e intentar aprender y ser mejor persona cada día.
Quizá por eso nunca he sentido envidia de las cosas por las cuales normalmente la gente lo siente: dinero, buena suerte, una buena vida, felicidad, amor...Pienso que mi abuela tiene razón y lo que está de Dios que sea para uno, como ella dice, nadie nos lo va a quitar.
Pero...siempre tiene que haber un pero. Si, confieso que soy envidiosa, que me pongo de color verde y rabio por dentro cuando conozco a una persona que tiene paciencia sin que le cueste, que no pierde nunca los nervios y que es capaz de hacer algo tan difícil como encontrar conformidad.
Mi muy admirada Victoria Eugenia de…

DE VUELTA 7

Entró en el banco cuando ya iban a cerrar y la chica que estaba en la caja se adelantó para decirle que era tarde y que tendría que volver mañana. Pero Amanda había trabajado muchos años en una agencia de publicidad de las mejores de la ciudad y tenía el suficiente aplomo como para que las protestas de una chiquilla pueblerina la dejasen fría. La miró con aires de reina feudal y le dijo que no se iría hasta hablar con el director. Le ordenó, más que le pidió, que anunciase a Amanda Navarro, y añadió el recién adquirido título de heredera de doña Irene Cuesta. La cara alargada y vulgar de la muchacha, con mucha similitud con la de un caballo de carreras, cambió al oír la última frase, y tragando saliva le dijo que tuviese la bondad de esperar un momento, que avisaría al director. No tardó ni tres minutos en decirle que la siguiese hasta su despacho. El director, un hombre de unos cincuenta años, de pelo entrecano prominente barriga que ni el bien cortado traje ocultaba, estaba esperán…

PALABRAS DE MADRES

En cada momento de la vida actuamos de acuerdo a un determinado arquetipo, o rol o como quiera decirse. Al igual que no vamos a la playa con vestido de fiesta ni a un cóctel en traje de baño, tampoco hablamos igual con el jefe que con los amigos. Todo tiene su momento y su por qué.
Hace ya muchos años que soy madre, pero en realidad hace pocos días, a raíz de un comentario casual, me he dado cuenta de que mi manera de hablar y las cosas que digo han cambiado desde que tengo hijos. Las madres tenemos un lenguaje especial, sobre todo a la hora de regañar.Voy a ponerles a ustedes unos cuantos ejemplos y ya me dirán si no han dicho estas cosas alguna vez, si es que son madres, o no lo han oído también unas cuantas veces en calidad de hijos.

-Abrígate bien que a la noche refresca
-En cuantito que llegues me llamas que ya sabes que no duermo hasta que sé que has llegado bien
-A ver cuando vea esto tu padre lo que va a decir
-Esa chica no te conviene
-Ese …

DE LA IMPORTANCIA DE COMPARTIR

Cuando uno es joven no piensa demasiado en la muerte o en todo caso se ve como esa desgracia que les pasa a los demás. Pero el tiempo pone a todo el mundo en su sitio y la vida se encarga de enseñarnos, poco a poco y con dolor, que la muerte es tan compañera del hombre que vive a su vera desde el momento mismo del nacimiento. Nacemos para morir y así es; cuanto antes lo aprendamos mejor será porque también tendremos más oportunidades de apreciar la vida como algo bueno y por tanto, breve.
Siempre he pensado, hasta que empecé a perder a seres queridos, en la ceremonia que acompaña a la muerte como algo aburrido, innecesario y de alguna manera un poco masoquista. Pero una vez más, estaba equivocada. Es muy importante, y lo supe cuando me tocó vivirlo en carne propia, tener al lado el consuelo de parientes y amigos cuando estamos trastornados por el dolor de haber perdido a alguien importante en nuestras vidas.

DE VUELTA 6

Se lamentó de no tener más tiempo para seguir explorando la casa, pero debía apresurarse si no quería llegar tarde a la cita con el notario. Su despacho estaba en el centro del pueblo; en la única calle que podía calificarse de principal, al lado de la plaza donde si situaba el ayuntamiento, la escuela y el consultorio médico. Un letrero en la puerta avisaba que no era necesario tocar al timbre, así que empujó la puerta entornada y se vio en una sala de espera amueblada con un par de sofás y unas cuantas sillas desaparejadas. La atendió una recepcionista tan añosa como los muebles, con moño y gafas, y le ordenó con voz seca que esperase a que el notario estuviese libre. Se sentó en una de las sillas, algo desportillada, y miró a su alrededor. Solamente había dos mujeres que parecían madre e hija, pues la más joven era un calco de la otra, aunque algo más alta, y una pareja de mediana edad que indudablemente estaban casados; puesto que se habían sentado el uno al lado del otro pero si…

DE VUELTA 5

-¿Usted es la sobrina de Irene?-le preguntó mirándola fijamente.
Amanda estaba posando la maleta en el suelo y se quedó a medio camino. Esperaba un recibimiento algo más cálido; pero se llamó tonta a sí misma. La buena mujer no la conocía de nada y tampoco tenía motivos para recibirla con fiestas. Al fin y a cabo, ya le estaba haciendo un favor al darle la llave.
-Sí, soy Amanda. Me han dicho que…
Se interrumpió cuando la señora le hizo una señal con la mano y se adentró en la trastienda para salir con una llave enorme de hierro que le tendió en silencio, sin decir nada más. Ella la tomó en la mano y se marchó después de darle las gracias con un leve cabeceo. Parece que en aquel pueblo la gente no era demasiado habladora, si tenía que juzgar por lo que había visto hasta aquel momento.
Al llegar a la calle miró el reloj; le quedaba casi una hora hasta la cita con el notario, y pensó que lo mejor sería ver la casa y así podría dejar también la maleta.
No estaba demasiado lejos del e…

LAS SUEGRAS, UN MAL NECESARIO

Llega un momento en la vida en que nos toca representar ese papel, en alguna de las dos bandas. Y es un papel difícil e ingrato, sobre todo porque viene ya teñido de prejuicios y prevenciones. Y los humanos somos muy dados a vestirnos con esos feos trajes. ¿Por qué no mirar a la persona que tenemos enfrente tan solo como una persona y no como suegra o como nuera?
No sé si las mujeres llevamos implícitos ya en nuestro código genético el competir; pero para mi tengo que desde que nacemos hasta que nos morimos no dejamos de hacerlo: competimos con nuestra madre por el amor de papá, con las amigas y hermanas por las muñecas primero y luego por los chicos; y competimos con la suegra por hacer mejores comidas o nos deslomamos cuando viene de visita a nuestra casa para que todo lo encuentre perfecto. Craso error, pero que cuando somos jóvenes siempre cometemos. Lo más acertado es recibirla como recibiríamos a cualquier visita…

CUASI FINAL DE LAS PERDULARIAS

Llegué al viernes muy cansada pero también aliviada porque en una semana había hablado con todas las chicas y había arreglado, de mejor o peor manera, todas las situaciones que tenía pendientes. Sólo me quedaba la conversación con Alexander. Y ésta prometía ser la más dura, pero también la más necesaria. Llegaba ese mismo día a última hora de la tarde, pero me había dicho que no quería que le recogiese en el aeropuerto; vendría en taxi. Preparé una cena apetitosa y con sus platos favoritos, pero ni puse una mesa especial ni me vestí para seducir. De todos modos, aunque lo hubiese hecho así, a nadie podría haber seducido; la ropa me colgaba del cuerpo con tanto que había adelgazado, y las ojeras eran como las de un mapache. Solo me duché para sacarme el olor a cocina y me puse un viejo vestido de algodón y unas alpargatas que ya tenían unos cuantos veranos. Ni me molesté en pintarme los labios. A las diez, con puntualidad germánica, tocó a la puerta. Él tenía llave de mi casa, así que…

GOTA A GOTA

No llames esta noche a mi puerta
porque sólo encontrarás Ausencia
y quizá un olor a jazmín
que te hable de una antigua
y perdida presencia.

He decidido dar vacaciones
ya de una vez a la paciencia
y dejarla que descanse un rato
y a mi me libre de cadenas
que me dejan cicatrices
dolorosas y que huelen a tu esencia.

Cuanto tenía lo he perdido
y sólo me queda una pizca
y mitad de agonía
mezclada con la dignidad
que al alma otorgan la
soledad y el desvarío.

Y de dignidad me visto
esta noche para decirte
que el tiempo se agota
como en un reloj de arena
y se va derramando despacio,
gota a gota

MI TANQUE Y YO

Me han enseñado desde niña que de bien nacidos es ser agradecidos. Y siempre intento ponerlo en práctica. Por casualidad o por imposición o no sé por qué, conduzco un coche que parece que va solo. No se me ve al volante y en ocasiones le he insultado agriamente cuando no encuentro aparacamiento o cuando las plazas de garaje normales se me hacen pequeñas. Vale, no es culpa suya, sino mía porque soy torpe y miope, y con astigmatismo, lo cual me hace medir mal las distancias.
Pero él, pobrecito mío, como el perro a que apalean y sigue lamiendo la mano de su amo,me sigue siendo fiel y me sirve de chico para todo. Quizá por eso su nombre: JEEP, creado por los americanos y que se corresponde con las siglas G.P.es decir, para todo uso. Se usó en la II GM y cumple su función; lo mismo vale para un roto que para un descosido.
Yo siempre le pongo nombre a todo lo que está en mi vida. A los coches también. Este se llama Pepe, no sé por qué, tiene aspecto de P…

QUIERO SER BORDE

Cuando sea mayor,es decir, en mi caso ya cuando sea vieja, quiero ser borde y que me dure. Porque ponerme borde de vez en cuando, en los momentos en que la vida me sobrepasa, ya lo hago, y me sale de vicio. Me sube la adrenalina, entro en calor, las orejas se me ponen coloradas y empiezo a soltar sapos y culebras, sin gritar y de forma bastante educada, pero buscando donde hincar el diente en la yugular del contrario. Eso sé hacerlo muy bien.
Pero...me dura poco y basta luego que me pidan disculpas, aunque sea así muy de lejos, me ablando como una hoja de gelatina temblorosa, me arrepiento de mi arranque y casi siempre acabo siendo yo la que pide perdón.
Y no puede ser...porque luego a la primera de cambio me toman de nuevo por el pito de un sereno. ¿En qué escuela hay que matricularse para que la bordería dure más? ¿En la Academia de Bordes Reunidos? ¿En la Universidad de Bordes Anónimos con ganas de fastidiar?
Eso me acaba de pasar c…

TERAPIA DE ORDEN

Pocas cosas hay tan duras en la vida como una mudanza. Y si se mezcla con obras ya se convierte en un cóctel explosivo que pone a prueba nuestra salud mental. La mía es frágil de por si, y amenaza con derrumbarse. Hoy, por fin, he podido ver mis armarios terminados. Sólo una aventura romántica con un escocés llegado del siglo XVIII podría causarme más placer.
Y la comparación no es baladí, pues me ha pasado como nos ocurre a menudo a las mujeres en relación a los hombres que acabamos de conocer. El primer día todo son mieles y nos parecen perfectos y maravillosos. Damos por seguro que estamos ante el amor de nuestra vida y que esta vez todo irá bien. Luego nos damos cuenta de que ronca, es quejica, la comida de su madre le gusta más que la nuestra, le huelen los pies y se deja levantada la tapa del WC. Lo de siempre, vaya.
Pues con los armarios igual. Al princpio los vi tan nuevecitos, tan enormes, tan vacíos...con ese olor a madera fragante y viva, con sus cajones, sus estantes, su…

MÉNAGES Á TROIS I

Dicen algunos entendidos que el matrimonio es tan duro que hacen falta tres para sobrellevarlo. Y es que ya se sabe, las penas compartidas, son menos penas. Tríos o triángulos amorosos en la Historia ha habido muchos, como no podía ser de otra manera. Pero hoy quiero hablar de un caso que me resulta familiar, no porque yoo haya sido contemporánea suya, sino porque una de las partes ha sido objeto de mi curiosidad desde los diez años.
Hablo del matrimonio entre los emperadores de Austria, Francisco José e Isabel de Baviera, más conocida como Sissi. El fue el eterno esposo enamorado y ella una pobre neurótica y adelantada a su tiempo, que se casó por imposición y nunca fue feliz. No amó a su esposo, pero le quiso tiernamente y siempre le fue fiel, al menos en el sentido estricto de la palabra. Quizá esa fidelidad no tiene mucho mérito porque muchos narcisistas y además mujer, Sissi era en el fondo un ser asexual. Su idea del amor era solo platónico y lo cubrió p…