5 de febrero de 2013

MI TANQUE Y YO




Me han enseñado desde niña que de bien nacidos es ser agradecidos. Y siempre intento ponerlo en práctica. Por casualidad o por imposición o no sé por qué, conduzco un coche que parece que va solo. No se me ve al volante y en ocasiones le he insultado agriamente cuando no encuentro aparacamiento o cuando las plazas de garaje normales se me hacen pequeñas. Vale, no es culpa suya, sino mía porque soy torpe y miope, y con astigmatismo, lo cual me hace medir mal las distancias.
Pero él, pobrecito mío, como el perro a que apalean y sigue lamiendo la mano de su amo,me sigue siendo fiel y me sirve de chico para todo. Quizá por eso su nombre: JEEP, creado por los americanos y que se corresponde con las siglas G.P.es decir, para todo uso. Se usó en la II GM y cumple su función; lo mismo vale para un roto que para un descosido.
Yo siempre le pongo nombre a todo lo que está en mi vida. A los coches también. Este se llama Pepe, no sé por qué, tiene aspecto de Pepe. Y ahora que he tenido que ponerle a prueba en una mudanza me ha hecho de utilitario, de camión, de tanque de guerra y de furgoneta.
Pepe, my darling, cuando la pesadilla se acabe prometo lavarte, aspirarte y hasta colocarte un lacito rosa. Bueno...eso mejor que no, te sentirías ofendido.

2 comentarios:

  1. Amita:
    El lacito puede ser azul para que no se ofenda pepe, jejejeje...

    Un gusto.

    Sergei.

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  2. Es verdad, no había caído. Creo que vivo demasido en el rosa. Le preguntaré si me acepta un lazo azul. Gracias, gatito mío, siempre eres mi norte aunque habites al sur

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