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Mostrando entradas de marzo, 2013

LOS NO MUERTOS

La Muerte es un paso más en nuestra vida, el final de un ciclo para muchos, para mi el final de un ciclo y el comienzo de algo nuevo. Eso es la Muerte y por eso no me parece algo malo ni le temo. Al fin y al cabo lo difícil siempre es vivir, morir es cosa de un momento, como el nacer.
Lo que si me da miedo, terror, pánico incluso es ver como hay personas que siguen respirando, que comen, duermen, se levantan cada mañana para cumplir con sus obligaciones...pero lo hacen estando muertas por dentro. Nos engañan al resto de los humanos pero en su alma, su corazón, todo su ser apesta a muerto. Porque no son capaces de vivir la vida que les ha tocado, no quieren reconocer sus fallos e incapacidades e intentar ponerles remedio como hace la mayoría de la gente. ¿Quién dijo que vivir fuese sencillo? Hay que tener mucha valentía para salir al mundo cada mañana y luchar por poder acabar el día en esta jungla complicada que es la…

TERAPIAS

Cuando siento que el mundo se hunde bajo mis pies, como todo el mundo, me derrumbo y me siento perdida. Pero como el mundo se me ha hundido ya unas cuantas veces y la esperanza ha brotado de nuevo, ya he aprendido técnicas de defensa para salir adelante. ¿O mejor llamarle terapias? No lo sé,no soy experta en la materia, en todo caso solo en supervivencia.
En esos malos momentos en que mi cabeza va por caminos inciertos y me arrastra a un Abismo negro con dientes afilados, recurro a dos cosas:
La primera es escribir. Nada hay como plamar en un papel nuestros miedos, nuestras miserias, incluso las alegrías cuando las hay, para sentirse purificado. Es como una especie de catarsis necesaria y el alma se queda luego limpia y reluciente como las sábanas que se tienden para que las sequen el sol y el viento. Hasta diría que luego el alma huele a limpio, a jabón, a primavera y a tardes de sol y pereza.

LA POESÍA HA MUERTO

La poesía ha muerto.
Tú la has matado hoy.
Y ahora vengo de enterrarla
entre sollozos amargos
y lágrimas vertidas
por un alma que se apaga
en suspiros de primavera.

No hay lugar en el cielo
que cubra mis noches en vela,
mo me alcanza toda una vida
para pagar por mi error
en esta eterna condena.

No sé qué hacer para que
vuelvan a mi casa
los versos de noches azules
y días de tierna espera,
los que para ti hilaba
poco a poco, tejiendo
con un suave hilo
mi corazón y el tuyo
mientras soñaba con
vernos de la mano,
haciendo nuestra esa vereda.

PAPÁ

Hoy es el día del Padre. Para mi todos los días lo son. Desde que el mio falta,hace doce años, no hay mañana en que abra los ojos y no le recuerde. Y tampoco hay día en que no le añore. Desde que no está a menudo me siento sola y desprotegida.
Nada era demasiado malo cuando él estaba a mi lado, porque me podrían hacer daño, podrían romperme en mil pedazos pero al final siempre tenía un pecho que me cobijaba y unos brazos que me daban calor. Y sabía que había en el mundo una persona al menos para quien yo era lo más importante.
Ahora toda esa seguridad se ha ido y a menudo me siento muy sola y perdida, en medio de un camino brumoso que se oculta y que hace que me equivoque muchas veces, cada una de ellas más dolorosa que la otra.
He vuelto desde hace poco tiempo a mis raíces, al lugar de mi infancia. Y recuerdo esos paseos a hombros de mi padre, cuando era tan pequeña que me agotaba seguir sus pasos. Per…

ABUELA

Estos días ha salido en Amazon la última de mis novelas. Se llama "La Real Orden de las Perdularias". Cuando empecé a escribirla mucha gente pensaba que la palabra perdularia era un invento mío. Nada más lejos de la realidad; está en el Diccionario de la Real Academia y cualquiera que tenga curiosidad podrá comprobarlo.
En todo caso, esta palabra ha formado parte siempre de mi vida cotidiana. Mi bisabuela Francisca, a quien yo llamaba abuela o a veces Paca, y no sé por qué, ya que nadie más le daba ese nombre, solía pronunciarla muy a menudo, y siempre en tono peyorativo. Yo me la apropié, la fui haciendo mía poco a poco como esos vaqueros que se van ajustando al cuerpo hasta ser una segunda piel.
Por eso y por muchas cosas más la nombro en la síntesis de la novela. Nació con el siglo XX y era una mujer valiente, sacrificada por los suyos y…

EL COMPLEJO DE PROMETEO

Conozco a dos tipos de personas: los que dan los golpes y los que los reciben. No me gustaría pertenecer a la primera clase. Pienso que al final del día debe ser bastante desagradable hacer recuento de la cantidad de gente a la que se ha hecho daño; aunque quizá ese tipo de personas no hace recuentos de nada, salvo de dinero o de propiedades, o de conquistas acumuladas.
Pero tampoco es bueno pertenecer al segundo tipo. Se pasa mal recibiendo embates continuamente porque al final uno acaba siendo una suma de cicatrices a las que ni siquiera les da tiempo a curar del todo cuando ya llega el siguiente golpe.
Esto se parece bastante al mito de Prometeo, al que Zeus castiga por regalar el fuego a la Humanidad con una tortura sin fin: atado a una roca debe soportar que cada día venga un buitre a devorarle el hígado, que se regenera para ser devorado al día siguiente. Y así, un día tras otro; aunque el mito acaba bien y Hércules le libera del castigo. Es curioso, con tanto desgraciado y bo…

UN SOFA ROSA

Una vez leí que hay tres cosas que pueden llevar al ser humano al límite de lo que puede soportar, y son, a saber: la pérdida de un ser querido, un divorcio y una mudanza. No sé cuál es el orden correcto de los factores, ni siquiera si ese orden puede alterar el producto. Pero pienso que hay parte de razón en la frase. Son situaciones adversas que ponen a prueba nuestra resistencia y capacidad de aguante.
Ahora mismo me estoy recuperando de una mudanza y puedo decir que es algo tremendamente duro pero también tiene algunas cosas buenas. Hace un mes no le veía ninguna, pero ahora empiezo a distanciarme del problema y he aprendido a verlo de otra forma. Por ejemplo: hoy he recuperado un reloj que había perdido hace más de tres meses. También me ha servido para darme cuenta de que atesoraba algunas faldas horrendas del año de la polka y que me hacían parecer Mary Popins. Han ido a parar a esos contenedores de ropa en donde espero…