7 de marzo de 2013

UN SOFA ROSA




Una vez leí que hay tres cosas que pueden llevar al ser humano al límite de lo que puede soportar, y son, a saber: la pérdida de un ser querido, un divorcio y una mudanza. No sé cuál es el orden correcto de los factores, ni siquiera si ese orden puede alterar el producto. Pero pienso que hay parte de razón en la frase. Son situaciones adversas que ponen a prueba nuestra resistencia y capacidad de aguante.
Ahora mismo me estoy recuperando de una mudanza y puedo decir que es algo tremendamente duro pero también tiene algunas cosas buenas. Hace un mes no le veía ninguna, pero ahora empiezo a distanciarme del problema y he aprendido a verlo de otra forma. Por ejemplo: hoy he recuperado un reloj que había perdido hace más de tres meses. También me ha servido para darme cuenta de que atesoraba algunas faldas horrendas del año de la polka y que me hacían parecer Mary Popins. Han ido a parar a esos contenedores de ropa en donde espero que le sirvan a alguien que sepa sacarles mejor partido que yo.
Pero lo que me sostuvo cuerda y medianamente animosa en los peores días de la mudanza; incluso cuando hasta en sueños me perseguía ese horrendo policía municipal con la papeleta de la multa en la mano por aparcar en doble fila dos minutos, me bastaba cerrar los ojos y visualizar en mi mente mi adorado sofá rosa con sus butaquitas a juego para que viera el mundo del mismo color y me pareciese que cualquier sacrificio era poco para tenerle por fin en mi poder.
Ya lo tengo, ya es mío. Y ahora...me paso las horas muertas mirándolo con arrobo, como mira la madre primeriza a su bebé después que lo ha parido, y no me atrevo casi a sentarme encima, no sea que le parezca un oprobio y se vengue de mi esfumándose en el aire. He pensado en ponerle una especie de altar y rendirle honores cada mañana al despertar, pero ya me ha parecido demasiado. Me limitaré con amarle en silencio; puede que sea igual que algunos hombres, que cuando acaban la labor de caza y conquista empiezan a sentirse aburridos con el trofeo

2 comentarios:

  1. Un sofá rosa no a mí me dejas con mi almohadón y mis ovillos de lana.
    El otro día escuche por la televisión a un señor que mencionaba tres cosas o sucesos que pueden cambiar la vida de un ser humano y son los que expongo a continuación:

    Maternidad
    Mudanza y
    Mascota.

    Las 3 emes que influyen en los seres humanos. Traigo esto a colación por lo que decías en tu escrito.

    Un abrazo enorme y no te vayas a enojar si rasguño casualmente el sofá.

    Serge

    ResponderEliminar
  2. Mi querido gatito, a ti te dejo en donde quieras, en el sofá,en tu almohadón y hasta dentro de mi corazón, que es donde estás. Tienes razón con esas tres M. Nunca podría enojarme contigo, lo sabes. Te quiero más que a mi sofá rosa,que ya es decir

    ResponderEliminar