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Mostrando entradas de abril, 2013

VEN O NO LO HAGAS

Ven ahora, o no lo hagas.
Sé libre de sentir
el viento rozando tu cara
o tal vez mis dedos que
se mueven despacio
enredados en tu almohada.

Puedes venir o quedarte
apartado de mi
por una densa muralla.
De cualquier manera
la vida avanza,
apunta y hasta nos dispara,
hagas tú lo que hagas.

Puedes engañar a la noche
y contar que ya nunca
piensas en nada,
aunque en el fondo sepas
que es inútil resistirse
a esa extraña sensación
de que las cosas pueden
retomarse de nuevo,
que todavía tu
tiempo no se acaba

NO TE AMO

No me amas.
No te amo.
Así de simple es la vida.
Ambos sabemos que
el amor se ha muerto,
que es como una vela
que a veces se queda prendida
pero termina apagándose
en mil caminos inciertos
hasta que uno de los dos
pierde la partida.

No te amo; no sé
bien como has llegado
de repente a mi vida;
pero tu presencia me calma
y tu aroma en la noche
hace que cuando despierto
me sienta algo menos
triste y menos perdida.

Pero no te amo
y quiero que sepas
que siempre estoy
presta a la huida.

MI ALMA A SECAR

He puesto mi alma a
secar al sol y al viento,
y allí ondea como
una blanca bandera
que se mece según el
rumbo que toma la
vida en cada momento.

No sé donde colocarla
luego para que no me
la dañen de nuevo,
ahora que se está curando
y empieza a olvidar
mil y un amargos tormentos.

La llevaré, quizá, a lo
alto de una montaña
donde el sol la calienta
desde que se inicia la mañana,
donde el aire la acaricie
como el amante a su amada,
y donde la lluvia, duando
llegue, la moje
con cien mi caricias doradas

SEÑOR, HAGA LA MALETA

Señor:


Solo soy una ciudadana española de a pie, que no súbdita. Y le ruego encarecidamente que haga la maleta y se vaya a pastos más verdes. Los españoles tenemos mucha paciencia y demasiado aguante, pero no somos idotas, o al menos no del todo.
Como la mayoría de mis conciudadanos he asistido hoy con sentimientos encontrados a la noticia de que una infanta de España había sido imputada. Sentí tristeza porque me duele como española que la imagen de la monarquía caiga en el fango; pero creo que era mayor mi sentimiento de alegría; porque me demuestra que Montesquieu no ha muerto. O al menos no del todo.
A V. M. correspondía cuando se enteró de los chanchullos del yernísimo el haber presentado una denuncia ante el Fiscal General del Estado. Y siendo madre entiendo el dolor, pero es que usted, Señor, además de padre, es el Jefe del Estado. Y si no…