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Mostrando entradas de julio, 2013

DE VUELTA 17

Como sucedía en esos parajes norteños la mañana amaneció nublada pero apenas el tren se puso en marcha e iba dejando atrás los campos de cultivo y las casas que se desperdigaban en las lomas, la bruma comenzó a disiparse y un tímido sol apuntaba en el horizonte. Febrero estaba terminándose ya y pronto llegaría la primavera. Amanda pensó que era una buena señal que su nueva vida comenzase también con la primavera, que era sin duda su estación preferida, lejos de los rigores el invierno pero también del exceso que conllevaba el verano.
Tenía tantas ganas de ver a Inma que el tiempo de llegar se le hizo eterno y no pudo concentrarse en el libro que se había llevado para leer en el tren, así que lo cerró con desánimo y sacó su agenda del bolso para ir anotando las cosas que tenía todavía pendientes en la casa. Eso hizo que de manera irremediable pensase en Javier Valdés. Pocas personas había conocido que la sacasen tanto de quicio, pero ya…

DE VUELTA 16

Después de haberle parado los pies de esta manera, los dos se quedaron tan sorprendidos; ella de haber sido capaz y él de descubrir que después de todo la gatita tenía uñas afiladas, que apenas pronunciaron más que las palabras precisas para ponerse de acuerdo sobre la distribución del desván.
A las cuatro en punto de la tarde, tal y como habían quedado, Miguel acudió a recoger a su posible clienta y Amanda descubrió con agrado que en modo alguno era tan brusco como su amigo el arquitecto. Más bien se trataba de un joven amable, de modales suaves y ojos cálidos que la llevó hasta el concesionario y se ocupó en cada momento de que se sintiese cómoda. Ella le confesó sin tapujos que no sabía nada de coches y que confiaba en él para que la aconsejase. Miguel le presentó cuatro posibilidades y finalmente ella se decidió por un coche pequeño y fácil de manejar. Hacía mucho tiempo que no conducía y no quería complicaciones. Miguel le prometió que al día sigui…

¿ESCRIBEN IGUAL HOMBRES QUE MUJERES?

Puede esta parecer una pregunta sin importancia, porque en todo caso lo que es esencial es escribir bien. Pero así como hay un lenguaje gestual propio de mujeres creo que también en Literatura hay una manera distinta entre ellos y nosotras al enfrentarnos al papel en blanco.
En primer lugar, la temática que cada uno elige a la hora de escribir suele ser algo distinta; no es que las féminas no podamos escribir, si nos lo proponemos, novelas de acción o de aventuras, pero quizá lo que más nos place es contar historias. Si, narrar una historia por el simple placer de hacerlo, deteniéndonos con todo lujo de detalles en describir no solo lo que es costumbre describir, como paisajes o lugares, sino también ambientes de interior, los tintes internos de una determinada situación, olores, sabores, recuerdos…sentimientos en suma.
No soy persona de ciencia; aunque dicen que hay partes del cerebro que el hombre desarrolla más y otras partes que la mujer ha perfe…

DE VUELTA 15

Como siempre que se sentía insegura, Amanda buscó consuelo en abrazarse a sí misma para darse calor. Era algo que hacía desde que era una niña pequeña y ni siquiera se daba cuenta. El la miró pensando que o era una magnífica actriz o aquella chica llevaba dentro una tremenda inseguridad. Pero ese sentimiento apenas le pasó medio segundo por la cabeza; él no estaba allí para compadecerse de una chica boba y caprichosa que se había empeñado en hacerle la vida difícil.
-Yo tengo que desayunar; no soy persona sin mi zumo y mi café-le dijo Amanda sin mirarle. ¿Quiere acompañarme?
-¿A dónde? ¿Es que desayuna fuera?
Pasó las manos por el pelo, en el enésimo intento de alisarlo y sacudió la cabeza rogando a Dios que le diese fuerzas para no soltar una barbaridad. Aquel hombre tenía la extraña virtud de sacarla de quicio y dejarla luego con la sensación de que había hecho el ridículo más espantoso.
-Voy a preparar el desayuno para mí, y por educación le estoy invitando a que lo compartamos,…

DE VUELTA 14

Y a la mañana siguiente Javier salió a correr sus diez kilómetros de rigor con el corazón más ligero por la decisión que había tomado la noche anterior. No estaba acostumbrado a que le ganasen la partida; se había hecho a sí mismo pedazo a pedazo, como el escultor que talla su obra maestra. Cada trozo de determinación e independencia le había costado demasiado como para que ahora llegase alguien con ínfulas y dinero y lo echase abajo. Se había tomado como algo personal hacer que aquella casa no perdiese su espíritu y no iba a consentir que esa niñata lo echase a perder. Sin embargo, no era tan idiota como para no darse cuenta de que en rigor ella podía hacer lo que le diese la gana; la casa era suya y el dinero también.
Al llegar se dio una ducha casi fría y después de vestirse tomó una taza de café sin sentarse y sacó el coche del garaje. Tenía demasiada prisa para desayunar adecuadamente; quería ir a primera hora a la casa de la…

DE VUELTA 13

Supo inmediatamente, nada más oír su voz, que algo le pasaba. Eran amigas desde que iban a la guardería y no había nadie en el mundo que supiese tanto de su vida como ella. Por eso cuando Inma contestó al teléfono, ella sabía que algo iba muy mal. A pesar de que al principio lo negó, acabó confesándole que Lucas, su novio desde hacía cinco años, la había abandonado por una compañera de trabajo. Aunque le costó mucho decirlo, Amanda se dio cuenta de que ahora era como un dique que había roto sus compuertas y era imposible que dejase de soltar agua. Siguió hablando, llorando, hipando y gimiendo hasta que tenía la voz tan ronca que era imposible entender lo que decía. Fue entonces cuando Amanda se hizo cargo de la situación e intentó calmarla. Tras más de una hora de charla la convenció para que viniese a pasar unos días con ella. Ya estaba convencida de que necesitaba un coche y ahora con más motivo. Mañana le compraría uno al amigo de ese indeseabl…

DE VUELTA 12

Cuando Amanda se quedó sola tras la discusión con el arquitecto decidió que ya había habido bastante adrenalina flotando en el ambiente y que lo mejor sería relajarse; así que subió al primer piso y decidió hurgar en los armarios de Tía Irene. Necesitaba ropa blanca y antes de empezar a comprar sería buena idea ver lo que había. Si la tía era como su madre, seguro que tendría una buena provisión de sábanas y toallas. Abrió el armario de la habitación principal y tal y como esperaba se encontró con sábanas bordadas, algo amarillentas, pero nada que con un buen lavado y planchado no se pudiese solucionar. Hizo un montón y haciendo equilibrismos por el pasillo se encaminó al cuarto situado al lado de la cocina, donde estaba la lavadora, la secadora y un improvisado rincón para la plancha. Llenó el tambor de la lavadora, puso detergente y suavizante y usó el programa para la ropa de algodón. Desde que era pequeña le encantaba el olor de la ropa recién lavada. Sonrió para sí misma al pen…

DE VUELTA 11

Al final llegaron a un acuerdo: se haría un baño común para las dos habitaciones de la segunda planta y el desván quedaría convertido en dos cuartos más para huéspedes. Amanda viviría independiente en lo que antes había sido bodega y se remodelaría el sitio de los aperos para garaje. Javier Valdés estaba bastante contento; se había salido con la suya en casi todo, aunque no le permitiese elegir las piezas de los nuevos baños ni las losetas del suelo. Él tenía pensado acudir a un amigo suyo anticuario que siempre guardaba una provisión de viejas losetas de esos suelos hidráulicos de principios del siglo pasado que irían bien con la casa. Pero esa maldita niñata le dijo que como mucho le permitiría que le presentase a su amigo, pero ella vería si le convenía o no poner ese tipo de suelo. Y le recalcó con su voz educada de colegio de pago que al fin y al cabo la casa y el dinero eran suyos.
Cuando subió a su coche aceleró más de la cuenta por la estrecha carret…

DE VUELTA 10

No le contestó de inmediato. Siguió fumando parsimoniosamente y mirando con ojos entornados a través de la ventana de la cocina. Amanda trató de no decirle lo que estaba pensando; que era un tremendo maleducado y que la tenía harta con tanta prepotencia profesional; y pensaba que también personal. Ambas cosas solían ir unidas. Cuando estaba a punto ya de desesperar, él giró la cara y la miró a los ojos con cierto aire burlón.
-Como las habitaciones que no tienen baño son bastante grandes no habrá problema en sacrificar algo de espacio y hacer un baño; tendrá que ser común a las dos; puede ir colocado en medio.
-¿Un baño para los dos cuartos?
-Sí, no veo donde está el problema-adujo él mirándolo como si fuese lerda. Ya se estaba arrepintiendo de haber ido a verla. Él estaba acostumbrado a trabajar por libre, para clientes que se le confiaban plenamente y esta finolis tenía la mala costumbre de pensar por sí misma, al parecer.
-Yo había esperado que cad…

SENDA DE SOLEDAD

Tu silencio tiene las alas larga
y con ellas he pensado
hacerme un manto que me
cubra y me libre del frío
de mil noches amargas.

No me gustan tus palabras,
mejor cállate y guárdalas
como se hace con la
ropa sucia cuando el
tiempo es escaso para lavarla.

Nada tienes que ofrecerme,
salvo frases que me quitan
poco a poco las esperanzas;
así que mejor cállate,
cómprate una senda de
soledad y distancia y más
tarde, si quieres, puedes
contarme como por ella
caminas y hacia la
oscuridad avanzas

DE VUELTA 9

Después de la comida y la breve charla Amanda se dirigió a un pequeño supermercado que estaba en la calle trasera a la iglesia y al ayuntamiento. No esperaba encontrar gran cosa pero al menos debía comprar lo más imprescindible para unos días. Mientras caminaba por los estrechos pasillos e iba metiendo en el cesto leche, pan, huevos, algo de fruta y verdura y productos de limpieza, pensó que tendría que solucionar el problema del transporte. Sabía conducir pero nunca había tenido coche. En la ciudad era un estorbo; nunca había sitio para aparcar, ella no tenía garaje y el transporte público funcionaba bien. Hacía la compra por internet y se la traía a casa un muchacho muy servicial que le dejaba las cajas en la cocina, listas para ser almacenadas. ¿Para qué quería las complicaciones de un coche? Sin embargo, en este pueblo apartado necesitaba moverse con independencia. Sería otro problema a resolver. Ella no entendía nada de coches. ¿A quié…

DE VUELTA 8

Amanda salió del banco con la sensación de estar flotando entre nubes. Al llegar a la calle se arrebujó más en su abrigo; el tiempo había enfriado y miró el cielo encapotado. Amenazaba lluvia. Se paró en la esquina, pensando qué podía hacer. Empezaba a entender que esos planes que hacía un par de horas se le habían antojado remotos y poco probables, podrían hacerse realidad. El dinero del banco le permitía afrontar sin preocupaciones el futuro e incluso tomar en consideración esa idea sobre el hotelito que antes le había parecido un plan tan prometedor como absurdo. Pero lo primero era comer. Se dio cuenta de que llevaba un día entero sin probar bocado; y su estómago empezaba a protestar. Recordó que en la calle paralela a la iglesia había una especie de bar-restaurante-cafetería. Empujó la puerta y traspasó el umbral apartando una especie de cortina compuesta por cuentas que se movían como los adornos de la falda de una bailarina oriental. A aquellas horas el local estaba casi vacío…

AGAZAPADO

Agazapado, el monstruo azul
me aguardará tras la puerta,
presto a alcanzarme si
acierto a darme la vuelta.

Ya no sé qué hacer para
evitarlo, sus alas son
rápidas y me alcanza
en la noche, haga yo
lo que haga.

Tiene largas raíces
que se hunden en
mi pasado y están
siempre presentes,
incluso cuand me parece
que ya todo lo he olvidado.

Me he escondido tantas veces
que ya he perdido la cuenta
de cuantas cosas hice
mientras que de su sombra
me escapaba, intentando
evitar su presencia
aún a costa de venderle
mi alma y regalarle
una vez más mi mirada

Y ENTRETANTO NADA

Nada.
Entre tú y yo nada
cuando la pasión se acaba.
Ni una palabra de amor
ni una tierna mirada.

A varios metros de distancia,
sin tocarse, cada uno
sumergido en esos pensamientos
a solas que todo lo separan.

Tú duermes en tu esquina,
yo velo en la mía
y espero que la luz de
la mañana acabe con
mi pesar y por fin el
nuevo día me indique
qué camino debo tomar