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Mostrando entradas de agosto, 2013

ME GUSTAN LOS TIPOS DUROS, SI, ¿QUÉ PASA?

Ayer alguien me dijo “a ti lo que te van son los tipos duros”. Así, como quien no quiere la cosa. Y yo me quedé pensando para decidir que sí, que me van los tipos duros. Acto seguido me pregunté por qué. Es que ahora mismo no es demasiado políticamente correcto decir eso; me hace parecer una especie de troglodita fagocitada por el macho; cuando nada más lejos de la realidad.
Y pensando, pensando, he llegado a la conclusión de que me limito a seguir mis instintos de fémina; y como soy simple, no los reprimo. No hay más que echar la vista atrás. Las damas romanas de alta alcurnia visitaban a los gladiadores la noche antes de que luchasen; les parecía altamente excitante acostarse con un hombre que probablemente al día siguiente estaría muerto, después de haber regado generosamente la arena con su sangre. Y aquí en el suelo patrio tenemos a los toreros, que antaño conquistaban a muchas mujeres simplemente al socaire de su arriesgado oficio. Los soldados antes de entrar en batalla tambi…

DE VUELTA 20

Tan violentos deseos quedaron frustrados por el timbre de la puerta, de nuevo. Era Miguel que le traía su flamante coche, otro paso adelante en su nueva vida. Le mandó pasar y le sirvió un café. Su presencia fue como un soplo de aire fresco que entrase en la cocina. El ambiente estaba ligeramente caldeado, como siempre que el arquitecto y ella compartían un espacio reducido, aunque Inma había intentado sacar algo de hierro al asunto. Pero era imposible estar cerca de Javier Valdés y no sentirse intimidada y furiosa, a partes iguales. Mientras repartía café para los cuatro y aprovechando que él estaba bromeando con el recién llegado, le miró con más detenimiento. Ciertamente era un hombre atractivo, de buen porte e inteligente. Pero había algo más en él que aunque la atraía peligrosamente también la asustaba. Una dureza en su mirada y en sus labios que le advertían de que podría ser muy peligroso traspasar ciertas fronteras. Se detuvo mirando sus manos; eran grandes y fuertes, con la…

DE VUELTA 19

Apenas hablaron durante el trayecto, ni siquiera al llegar a la casa de Amanda; las dos estaban demasiado cansadas para eso. Fue a la mañana siguiente, a la hora del desayuno, cuando frente a un café caliente y unas tostadas decidieron enfrentarse a la situación. Inma tenía ya mejor aspecto, después de haber descansado y sobre todo después de su confesión. La noche anterior estaba tan agotada; física y emocionalmente, que apenas se fijó en la casa ni en su entorno. Pero ahora sí pudo darse cuenta de la belleza del paisaje que se divisaba desde la ventana de la cocina, así como que ésta era cálida y acogedora. El cuarto que Amanda le asignó le había gustado; se veía el mar y las casitas coloreadas del puerto. La cama era mullida y cómoda y alejada de los ruidos de la ciudad había dormido toda la noche de un tirón. Quizá fuese el descanso lo que ahora hacía que estuviese tranquila y pudiese enfrentar el interrogatorio al que sabía que su amiga l…

PONGA UNA HIJA EN SU VIDA

Hace ya muchos años que leí "El pájaro canta hasta morir" es decir, para los que hayan visto la serie, "El pájaro espino". Confieso que le volví a tomar el gusto a escuchar misa; es lo que tiene toparse con un cura tan aparente. Pero no quiero hablarles del cura, sino de una escena de la novela: madre e hija, que nunca se han llevado bien, toman el te juntas. La madre ya es una anciana y la hija una mujer de mediana edad. La madre le confiesa que aunque siempre prefirió a sus hijos varones, ahora se da cuenta que la sal de la vida es tener una hija.

Igual yo soy más espabilada que esa buena señora, porque me di cuenta desde que la parí, que la sal de la vida era tener una niña. Al principio porque me valí de ella para dar rienda suelta a mis deseos de vestirla de muñeca; ella, presumida donde las haya, se dejaba. Luego porque era una niña preciosa y encantadora, y encima buena y obediente. Bien es verdad que desde los quince a los dieci…

DE LOS BAÑOS PÚBLICOS

Confieso que una de mis pesadillas son los baños públicos. Una nunca sabe lo que se puede encontrar, y por desgracia las sorpresas siempre son para mal. Además, nuestras madres nos han prevenido desde niñas a que si nos sentamos saldremos de allí con mil enfermedades, a cada cual peor. Así que...confieso que soy algo paranoica en ese sentido.
Pero ya hablando de algo más prosaico; ¿ustedes de han dado cuenta de lo difícil que es distinguir los baños de señoras y los de caballeros? Yo es que de un tiempo a esta parte les juro que en mi vida he visto cosa igual. Hay que hacer un máster en el extranjero para dilucidar donde hay que entrar. Dependiendo de la temática del restaurante, cafetería o negocio en general, así son las pancartas que se supone tienen que sacarnos de dudas pero siempre acaban por confundirnos. Confieso que en algunas ocasiones me he quedado esperando unos minutos hasta que veía salir a la señora o al caballero para sab…

DE VUELTA 18

Una vez que lo hubo dicho en voz alta fue como si a Inma le hubiesen sacado de encima un peso enorme que le oprimía el pecho y no la dejaba respirar. Era la primera vez que se lo contaba a alguien y en realidad pensaba que había sido en ese mismo instante cuando se dio cuenta de la realidad y de lo que esas palabras significaban. Toda su vida iba a cambiar; ya nunca volvería a ser la misma. A partir de ahora ya siempre tendría que pensar en alguien más antes que en ella misma. Se llevó la mano al vientre en un gesto repetido por millones de mujeres a lo largo de los siglos. Estaba empezando a tomar conciencia de la enorme responsabilidad que estaba aceptando; una nueva vida que iba a depender por entero de ella, que no tendría a nadie más en el mundo. La enormidad de la situación hizo que se le erizase la piel y sintió que el suelo vibraba bajo sus pies. Un sudor frío empezó a bañarle las sienes y se aferró a la silla para no desplomarse. Los ojos se le iban empañando y ya no veía de…