21 de agosto de 2013

DE VUELTA 20



Tan violentos deseos quedaron frustrados por el timbre de la puerta, de nuevo. Era Miguel que le traía su flamante coche, otro paso adelante en su nueva vida. Le mandó pasar y le sirvió un café. Su presencia fue como un soplo de aire fresco que entrase en la cocina. El ambiente estaba ligeramente caldeado, como siempre que el arquitecto y ella compartían un espacio reducido, aunque Inma había intentado sacar algo de hierro al asunto. Pero era imposible estar cerca de Javier Valdés y no sentirse intimidada y furiosa, a partes iguales. Mientras repartía café para los cuatro y aprovechando que él estaba bromeando con el recién llegado, le miró con más detenimiento. Ciertamente era un hombre atractivo, de buen porte e inteligente. Pero había algo más en él que aunque la atraía peligrosamente también la asustaba. Una dureza en su mirada y en sus labios que le advertían de que podría ser muy peligroso traspasar ciertas fronteras. Se detuvo mirando sus manos; eran grandes y fuertes, con las uñas muy cortas y cuadradas. Por un momento se estremeció imaginando como sería que esas manos que ahora sostenían la taza de café la acariciasen. Boqueó como un pez al que acaban de sacar del agua ante tal dislate. Ciertamente, llevaba demasiado tiempo sin acostarse con un hombre y eso estaba haciendo mella no solo en su cuerpo sino también en su cerebro. Tendría que remediarlo, pero no con el arquitecto, desde luego, por más que no podía negarse a sí misma que la atraía. ¿Y Miguel? Le miró de refilón pero a pesar de que era guapo y le parecía un chico estupendo…no le hacía sentir mariposas en el estómago; ni siquiera un leve aleteo. Se enfadó consigo misma al darse cuenta de que seguía imaginando tórridas escenas en brazos de Javier y quizá por eso retiró su taza con furia y derramó algo del café que le quedaba encima de la mesa. El la miró con una mueca burlona en sus ojos castaños; y esa media sonrisa que ella tanto detestaba. Si no supiera que era totalmente imposible diría que sabía perfectamente cuales habían sido sus pensamientos hacía apenas unos momentos.





2 comentarios:

  1. Qué impactante el relato¡¡¡

    Enhorabuena¡¡

    Un abrazo, feliz día.

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  2. Muchas gracias querida Amapola, siempre tu presencia es una regalo. Un beso

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