18 de diciembre de 2013

UN AÑO MAS



A veces es bueno hacer recuento, y cuando un año está a punto de terminar parece incluso recomendable y oportuno. Ha sido un año tan difícil en general que sería osado por mi parte decir que lo he disfrutado. Pero la verdad es osada en ocasiones.
Han ocurrido muchas cosas malas en el mundo y en nuestro país en concreto, y por lo tanto me he sentido afectada. No se puede vivir de espaldas a la realidad, en una campana de cristal.
En lo personal comencé el año deshaciéndome de lastre; y me sentí aliviada, porque el lastre pesa mucho y no vale de nada; así que es tonto cargar con cosas inútiles. Pero…deshacerse del lastre también es doloroso. Hay que recorrer un largo camino hasta darnos cuenta de que lo que nos hace caminar más despacio y nos obstaculiza el camino es eso…lastre inservible. Afortunadamente me di cuenta a tiempo.
Ha sido un año de ponerme a prueba, de conocerme a mí misma y de llevarme muchas sorpresas; algunas agradables y otras no tanto. Es lo que tiene entablar relaciones amistosas con una misma; que también se descubren cosas malas. Ha sido un año de errores y aciertos, pero incluso de esos errores he aprendido mucho y espero que me sirva para cometer otros; no los mismos.
En este año que termina he conocido a bastantes personas nuevas; unas mejores que otras, pero todas ellas me han aportado cosas, y creo que buenas. De todo se aprende, y yo he aprendido mucho; ahora solo queda canalizar adecuadamente el aprendizaje.
Sin embargo yo dividiría el año en dos hemisferios, y desde principios del mes de julio la vida me ha enseñado una cara que no conocía; una cara amable aunque no exenta de muchas cosas nuevas y que por lo tanto dan miedo. A mi lo nuevo siempre me asusta. Me ha sucedido algo parecido a cuando se tiene un rosal en el jardín: da hermosas flores pero hay que tener cuidado de no pincharse con las espinas. Yo estoy aprendido a acariciar las rosas cada mañana, a olerlas y tocarlas sin pincharme con las espinas. Es difícil, pero espero hacerlo un poco mejor cada día.
Este año me ha traído cosas que ansiaba desde hace mucho tiempo; cosas que quizá llevaba una vida entera esperando. Al año nuevo solo le pido que me permita conservar lo que éste me ha traído; y acrecentarlo. Ya se sabe lo que pasa con las rosas; para que crezcan fuertes y hermosas hay que cuidarlas bien, y a diario. El rosal de mi jardín tiene algunas flores nuevas. Quiero interpretarlo como una buena señal.

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