23 de diciembre de 2013

YA ME SE EL GUIÓN


Cuando llega el invierno es inevitable pasar más tiempo dentro de casa; ergo…más horas delante de la caja tonta. Y esto me ha hecho pensar que o me estoy haciendo vieja, lo cual el espejo también me lo dice, o he visto demasiada televisión. Es que las pelis se me repiten más que el ajo y las que no he visto…me sé el guion como si yo misma lo hubiese escrito.
Yo me siento en el sofá con toda la buena voluntad del mundo dispuesta a ser sorprendida, deseándolo más bien. Pero…no hay manera; a los diez minutos ya sé lo que va a pasar. Y no es que yo sea muy lista, todo lo contrario; pero para mi tengo que los guionistas son muy malos y sobre todo muy predecibles.
Si la peli es romántica nos pasamos dos horas con malentendidos entre los protagonistas, que se aman a morir, pero ninguno quiere dar su brazo a torcer, con lo cual es inevitable que surjan los roces, los encuentros y desencuentros, las lágrimas y los sinsabores. Hasta que uno de ellos, generalmente el muchacho, harto ya de insistir sin éxito, toma las de Villadiego y se va al aeropuerto o a la estación. Entonces la chica, aconsejada por su madre, su tía, sus amigas o incluso por alguno de sus hijos cuando la cosa va de maduros y segundas oportunidades, se lanza como alma que lleva el diablo y en el último momento, después de una carrera sin freno pero en la que ella no suda ni se desmaquilla, ni pierde los tacones, y ni siquiera jadea, le encuentra medio segundo antes de que sea tarde. Se abrazan, se dan besos de tornillo, desconozco si con lengua o no; y el público aplaude. Todo tan bonito que cuando acaba tengo el azúcar por las nubes y unos cuantos pañuelos empapados. Y estoy deshidratada, claro, y con los ojos colorados.
Si es de suspense…mal pinta la cosa. Porque ya desde casi el principio sé quién es el asesino; y no falla, cuando al malo le pegan un tiro, vuelve medio minuto desde el Averno y algún idiota incauto le ha dejado la pistola a tiro, nunca mejor dicho. Y venga…más adrenalina pensando si morirá el tío bueno de la tableta de chocolate antes de que aparezca el THE END. Almas de cántaro, con lo fácil que sería pegarle uno o dos tiros de gracia una vez que esté en el suelo, por si las moscas. O mejor aún…una ráfaga de metralleta para curarse en salud. Y aquí paz…y después gloria. Si hay que matar, se mata, pero con garbo, por Dios bendito.
Y las de acción…son las mejores, está claro. Aunque tengo ganas de que quemen coches nuevos y caros, y no pingajos asquerosos de cuando Franco era cabo. Ahora van mejorando, y el tío duro que hace de protagonista ya no acaba con el traje impoluto, como el 007 de los primeros tiempos, sino que más en el plan de Bruce Willis o de mi adorado Jason Statham, se mancha la camisa, se le rompen los pantalones, se mancha de barro, de sangre, de sudor…de lágrimas no porque los tipos duros solo lloran por amor…
Voy a mandar mi curriculum a Bollywood a ver si me contratan como guionista. Por probar…no pierdo nada. Y es que me encantan los saris y la comida hindú tampoco está mal.

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