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Mostrando entradas de abril, 2014

CANDY CINE

Confieso que este fin de semana me he asustado un poco de mi misma y me pregunto en que me he convertido. ¿Estaré mutando? Cuando era más joven solía ver películas de suspense, históricas, románticas. Sigo viéndolas, aunque confieso que las románticas cada vez me parecen más cursis y las soporto menos. No es que no me gusten Meg Ryan y Tom Hanks, pero francamente, todas las historias se parecen bastante. Aunque claro, “las de llorar” me siguen gustando. Cuando estoy con el ánimo por los suelos, para bajarlo al sótano suelo ver por enésima vez “Los puentes de Madison”. Y sigo llorando a lágrima viva cuando esa idiota le deja que se vaya y sigue sentada en esa mugrienta camioneta al lado del pánfilo de su marido. Merecería la muerte en el patíbulo, por imbécil y derrochona. Con lo que escasean los hombres de verdad, y va la tonta del bote y lo desperdicia. Si es que Dios le da pan a quien no tiene dientes…
Pero ahora, hete aquí que cuando ya me falta poco para el medio siglo he descubi…

REIVINDICO LOS ERRORES

Toda mi vida he sido una solitaria, no sé si por convicción, por genética o porque crecí como hija única en un clima brumoso e invernal donde jugar en la calle estaba limitado a ciertos días solamente. Así que cuando había que quedarse en casa me inventaba compañeros de juegos imaginarios. Aunque en el fondo de mi corazón creo que soy como esas fieras salvajes que cazan en solitario. Así quiero seguir. Y por eso reivindico el derecho a cometer mis propios errores sin que nadie me diga, con la mejor voluntad del mundo, que me estoy equivocando. No quiero consejos que no he pedido, no quiero opiniones ajenas, no quiero que nadie me ayude a vivir mi vida. Sólo pretendo fracasar a conciencia, con pleno conocimiento de causa, y si es menester, lamerme las heridas también a conciencia, pero a solas.

Mi bisabuela decía que nadie aprende en cabeza ajena. Y es verdad. Quiero tropezar en la misma piedra las veces que sean necesarias hasta darme cuenta de que ese no es el camino. Que Dios me pr…