7 de abril de 2014

CANDY CINE




Confieso que este fin de semana me he asustado un poco de mi misma y me pregunto en que me he convertido. ¿Estaré mutando? Cuando era más joven solía ver películas de suspense, históricas, románticas. Sigo viéndolas, aunque confieso que las románticas cada vez me parecen más cursis y las soporto menos. No es que no me gusten Meg Ryan y Tom Hanks, pero francamente, todas las historias se parecen bastante. Aunque claro, “las de llorar” me siguen gustando. Cuando estoy con el ánimo por los suelos, para bajarlo al sótano suelo ver por enésima vez “Los puentes de Madison”. Y sigo llorando a lágrima viva cuando esa idiota le deja que se vaya y sigue sentada en esa mugrienta camioneta al lado del pánfilo de su marido. Merecería la muerte en el patíbulo, por imbécil y derrochona. Con lo que escasean los hombres de verdad, y va la tonta del bote y lo desperdicia. Si es que Dios le da pan a quien no tiene dientes…
Pero ahora, hete aquí que cuando ya me falta poco para el medio siglo he descubierto que lo que de verdad me gusta, me vuelve loca, me relaja y me divierte son las películas de…acción. Si, a mí, que antes me ponía enferma y no era capaz de ver una hasta el final. Pues nada, entre el sábado y el domingo me tragué tres, así, sin anestesia. Y acabé dándole puñetazos al cojín del sofá, haciendo amagos, patéticos, de disparar una metralleta y llamándole hijoputa al pobre perro, que me miraba con cara de no saber qué pasaba; hasta que con buen criterio me dio la espalda en el sofá y se puso a dormir, pensando sin duda que mis neuronas están empezando a deteriorarse irremediablemente.
El caso es que no sé a qué se debe este cambio en mis gustos; aunque para mí tengo que es cosa del Candy Crush ese de mis pecados, que me tiene abducida. Claro, tanto explotar bombas, aunque sea de chocolate o caramelo, acaba pasando factura. Las luces, los destellos, el ruido, me llaman como la heroína al que la consume, como la botella al alcohólico, como la comida al bulímico. Por si no tenía bastantes cosas que hacerme mirar…una más. Menos mal que alguien me ha contado que ya hay centros de desintoxicación del Candy. Antes del verano me tengo que apuntar, a ver si hacen obra de mí. Pero no hasta que llegue al menos al nivel 200, y solo estoy en el 169. Porca miseria; voy a tener que encargar unos cañones. ¿Eso a dónde se pide?

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