13 de mayo de 2014

VIRGENCITA, VIRGENCITA...


Hoy hablando con alguien que me conoce muy bien comentábamos que desde hace tres años he recorrido un largo camino. Y sí, tengo que reconocer que lo he hecho. Me falta mucho por andar y sé que me cansaré, que me detendré, que es probable que dé pasos hacia atrás, pero también sé que continuaré adelante.
Recorrer día a día el camino no es sencillo, pero intentarlo ya vale la pena. He vivido muchos años simplemente vegetando, llevando la vida que otros esperaban que llevase, no la que yo quería. Y cometí el peor error que se puede cometer: ser cobarde y resignarme. Y la resignación sólo lleva al peor tipo de muerte, que es la muerte en vida.
Pero fui capaz de resucitar a tiempo. En el camino dejé muchas cosas que nunca recuperaré; y también a algunas personas. Las cosas no me preocupan; lo material siempre me ha sido bastante ajeno. Y en cuanto a las personas…las que se han quedado detrás es porque no merecían caminar a mi lado.
Recapitulando puedo llegar a la conclusión de que, a pesar de todo, de las dificultades y los sinsabores, soy muy afortunada. Tengo, que yo sepa, buena salud, y si no es así…ya lo descubriré; no me falta lo más imprescindible para llevar una vida digna, precisamente en estas circunstancias en que por desgracia no todo el mundo puede decir lo mismo; y sobre todo tengo a mis hijos, que son parte de mí, y a alguien más que también es parte de mi como nadie podrá serlo nunca. Alguien que da luz a mi vida cada mañana con solo darme los buenos días, aunque sea en la distancia, y que con solo decirme buenas noches hace que duerma bien. No creo que se pueda pedir más. Yo al menos no lo pido; tan sólo repito muchas veces, cuando me voy a la cama, eso de “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy”.

2 comentarios:

  1. <3 que hermosas palabras.

    Sin embargo... tienes que tener en cuenta que siempre habrá alguien que estará peor que tú. No te sientas mal, ni pienses que tus problemas no vale la pena llorarlos. Todos tenemos malos días y buenos días, como también necesitamos que alguien esté ahí para nosotros, porque merecemos consuelo sea cual sea la cuestión.

    :)

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  2. Si, eso es verdad. Cualquier pena por pequeña que sea, es grande para quien la padece. Yo la mayoría de las veces he tenido a alguien a mi lado. Y cuando no lo he tenido...también me ha servido para valorar cuánto vale la comprensión y la empaatía. Gracias por tus palabras. Un abrazo

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