12 de junio de 2014

LA DIGNIDAD DE LAS PUTAS




Hoy me he dado cuenta de que soy una visionaria, una mujer con los pies en la tierra y hasta si me apuran, ahora que la palabra está tan de moda…una estadista. Y sobre todo, que los inspectores de Hacienda y yo tenemos mucho en común, lo cual me ha dejado con sentimientos encontrados. El caso es que ustedes se preguntarán a qué diablos vienen estas divagaciones. Pues a que desde hace ya mucho tiempo yo vengo predicando, en el desierto, que las casas de citas, lupanares, puticlubs o como se les quiera llamar, deberían estar legalizados, dados de alta en el IAE y cotizar a la Hacienda Pública y la Seguridad Social. Y estos ínclitos señores a los cuales todos tememos casi más que a la muerte, piensan lo mismo que yo. Claro que a ellos les mueve solo el vil metal. A mí, además de pensar que si pagasen impuestos la crisis sería más llevadera, me mueve la idea de dignificar una profesión que de por sí no tiene nada de malo. Las putas venden lo que tienen, que es su cuerpo. A nadie obligan a usar sus servicios y a nadie engañan. Me parecen de lo más respetables. Las zorras…ya son harina de otro costal. Pero bueno, en esas disquisiciones entraremos en otra ocasión.
El pagar impuestos y cotizar a la Seguridad Social serviría para que pudiesen tener sus revisiones sanitarias, con el consiguiente ahorro en salud pública, pues sus servicios serían más seguros; ellas cobrarían una pensión cuando se jubilasen y además estoy convencida de que socialmente les beneficiaría porque su trabajo sería más reconocido.
¿Cómo se podría valorar lo que se pagase en impuestos? A cualquiera medianamente inteligente no se le esconde que emitir facturas con IVA está fuera de lugar. Pero se podría establecer, como lo hay en muchos ramos profesionales, entre ellos la hostelería, un baremo de módulos; por litros de agua o Kilovatios consumidos, por ejemplo.
Sin embargo, dudo mucho de que esto se ponga en práctica. Vivimos en un país donde la hipocresía es el pan nuestro de cada día, y aunque nadie se rasga las vestiduras por los sinvergüenzas que malversan dinero público o tienen cuentas en paraísos fiscales, todavía se considera pecado mortal lo que pasa de cintura hacia abajo.
Qué hartazgo me entra a veces de todo, la verdad…

4 comentarios:

  1. Una idea muy interesante; pero me temo que chocaría con todos los cánones "morales" de la Iglesia y de los hipócritas de siempre.
    Un abrazo.

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  2. jajajajaja lo que eres, es una caña de mujer y sobre todo, de persona.
    un abrazo

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  3. Pues si Taty, me temo que si. El caso es que nadie se rasga las vestiduras por cosas mucho peores. Abrazos

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  4. Gracias querido Antonio. Tú que me ves con ojos de amigo. Un gran abrazo majo

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