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Mostrando entradas de julio, 2014

NOVELA; MÁS

Amanda sintió miedo y se tapó mejor con el edredón. Ni siquiera allí, en la seguridad de su dormitorio, se sentía bien. Si ya antes estaba preocupada por lo que empezaba a sentir por Michael, después de leer la carta de su tía se sentía como el que espera una condena a muerte que sabe que llegará. Ella le conocía y había sospechado que podrían enamorarse. ¿Se trataba, pues, de un don Juan incorregible que iba partiendo corazones? No lo creía así. Para empezar, no era un hombre increíblemente apuesto ni nada parecido, aunque ella pensase que era el más atractivo del mundo. No era cuestión de eso, sino que su tía parecía tener la premonición de que si ella se enamoraba de Michael, la haría sufrir. ¿Es que las mujeres de su familia estaban predispuestas genéticamente al desamor? Al parecer su tía sí lo estaba. La vida de su propia madre no había sido tampoco un lecho de rosas. Aunque nunca lo supo a ciencia cierta, sospechaba que la actual esposa de su padre ya había entrado en su vida c…

MOJITO´S CLUB 4

Para distender el ambiente pedimos otra ronda de mojitos y ya con eso a las chicas se les soltó un poco más la lengua…y las ideas. La primera en poner pegas, como de costumbre, fue Alba.
-¿Y qué les vamos a explicar a los chicos?
-¿A qué chicos?-pregunté yo aunque sabía muy bien de quienes hablaba.
-Pues a los nuestros…
Si supiese silbar me pondría a hacerlo sin pérdida de tiempo. Y si fumase, sería el momento de buscar en las profundidades de mi bolso el tabaco y el encendedor. Pero no sé silbar y no fumo, gracias a Dios. Así que a falta de otra cosa mejor que hacer le di un tiento al vaso que tenía delante.
-Yo, desde luego, no le pienso decir nada a mi marido-se escandalizó Paula. Es capaz de encerrarme en el sótano y tirar la llave.
-Si no tienes sótano-aventuró Clara.
-Es una licencia-apostillé. Déjala que se relaje. Cada una que haga lo que quiera, aunque mi abuela solía decir que ojos que no ven…corazón que no siente. Si veis que lo van a entender…se lo contáis. Ahora, hacerl…

MAS NOVELA

Durante el día no encontró un momento para abrir el paquete que le había entregado Vera. La pareja que iba a llegar la próxima semana la llamó para adelantarlo y tuvo que recibirles a las nueve de la noche. Ella resultó ser una señora bastante quisquillosa, a quien parecía que ni su propio marido soportaba. Pero Amanda se colocó su máscara de “todo va bien” y la atendió con la mejor de sus sonrisas. Por fin, a las diez de la noche se llevó a la cama un vaso de cacao caliente y decidió poner fin a ese nuevo misterio. Antes de abrirla sacudió de nuevo la cajita, y siguió sonando como la primera vez, como si contuviese papeles o algo ligero. Ante sus ojos apareció la foto de una mujer de unos treinta años, vestida con un vaporoso traje de noche y con una de las gargantillas que estaba depositada en el banco. Por el parecido con su propia madre se dio cuenta de que se trataba de su tía Irene. En aquel tiempo tenía el pelo del color del bronce, levemente rizado. Aunque la foto era pequeñ…

MOJITO`S CLUB 3

Todas, como una sola persona, me miraban de hito en hito; sin duda barruntando si me había vuelto loca o quizá si ya antes de llegar me había tomado varios mojitos. Pero la verdad es que nunca me había sentido más cuerda ni más clarividente. ¿Quién establecía las normas de lo que es socialmente correcto o de lo que está mal? Estaba segura de que quien lo hacía no había tenido nunca que preocuparse por el recibo de la luz ni del gas; ni se preguntaba cómo llenaría aquella semana la nevera, ni llegaba a casa deslomado de tanto trabajar por un mísero salario.
Fue Alicia, como de costumbre, la que tomó el toro por los cuernos y encaró la situación.
-¿Y se puede saber qué se te ha ocurrido ahora? Porque tú no tienes ideas, más bien son ocurrencias. Como sea algo parecido a lo de Tele Mamá…
-Seguiremos con Tele Mamá. No da mucho de momento, pero es cosa de perseverar. Y como tenemos tiempo libre se me han ocurrido dos negocios más. Somos seis, así que dividiremos fuerzas. Esa es la estrat…

MOJITO`S CLUB 2

Perdonen que haya cometido una tremenda falta de educación al no haberme presentado. Me llamo Penélope, y el nombre me viene a la medida, porque siempre estoy esperando algo o a alguien. Y también me gusta tejer. Hecha esta salvedad les diré que mi preocupación por encontrar algo que nos salvase de trabajar como mulas para malvivir me llevó a hacer ciertas averiguaciones e incluso consultar a un par de amigas mías que se dedican a la profesión más antigua del mundo. Es decir…son putas. Ustedes perdonen, pero es que me gusta llamar a las cosas por su nombre. Además…a mí las putas me merecen un enorme respeto. Venden lo que tienen y no engañan a nadie. Otra cosa son las mujeres que entran en la categoría de zorras; esas me asquean. Pero en ese tema ya entraremos en otro momento.
El caso es que después de dos semanas de averiguaciones y meditaciones varias quedé con las chicas en el pub donde siempre solíamos vernos. Los camareros ya nos conocían sobradamente y no se rasgaban las vest…

NOVELA SIN NOMBRE

La señora Ravenscroft paladeó con fruición el zumo de naranja y para sorpresa de Amanda le pidió que se sentase a su lado. Ella dudó. Sabía que no era correcto alternar de aquella manera con los huéspedes; pero no podía desairarla y además…no había nadie que pudiese verla.
-Por favor, tome un café conmigo o hará que me sienta extraña de verla ahí sentada sin acompañarme.
Amanda asintió y se sirvió una taza. No sabía qué decir, así que se mantuvo callada y a la espera. Pero su vecina de mesa parecía estar muy cómoda en silencio. Así que por fin fue ella quien se hizo cargo de la situación. Aquella mañana la paciencia no era su fuerte.
-Señora Ravenscroft… ¿hay algo que me quiera decir? Tal vez el cuarto no sea de su gusto. Si lo desea la pondré en la habitación que da al jardín; desde allí no se oye el mar y…
-Por favor, llámame Vera y permíteme que te tutee. Tengo edad más que suficiente para ser tu madre. Y quédate tranquila, estoy muy cómoda en mi ha…

MOJITO`S CLUB

A veces la vida nos lleva por lugares ignotos a los que nunca habíamos pensado llegar. Mi madre solía decir que a quien se muda, Dios le ayuda. Ella es que siempre ha sido muy de refranes. Yo no estoy tan segura, pero sí sé que cuando hay que hacer un cambio, lo mejor es cerrar los ojos e ir hacia delante.
Hace unos meses me reuní con unas amigas con las que comparto mi afición a la Historia, a las piedras antiguas, al arte y…a los mojitos. Las cosas hay que decirlas claramente. He de confesar que yo me aficioné tarde y así un poco a lo tonto, que es como suelo hacer las cosas. Pero también he de confesar que cuando me decido a algo…me lo tomo en serio. Y esta afición la he tomado como algo personal. Ellas…también. Así que de vez en cuando nos vemos; cenamos, charlamos, damos cuenta de unos mojitos y nos ponemos al día en nuestras aventuras y desventuras. Mucho me temo que haya más de lo segundo.
El caso es que la última vez que nos encontramos a todas, de alguna manera, nos había a…

MAS NOVELA

Vera Ravenscroft resultó ser una señora de unos setenta años muy bien llevados, con los pómulos altos y todavía definiendo el resto del rostro, y con un moño bajo de un sospechoso color negro que Amanda atribuyó a los milagros de la química. Le sobrepasaba en media cabeza y al menos en veinte kilos. Hablaba español con bastante corrección, aunque arrastraba ligeramente las erres y tendía a hacerse un lío con algunos verbos irregulares. Llegó en un taxi con dos pesadas maletas y una sombrerera. Amanda la miró sorprendida; pensaba que esas cosas solo pasaban en las películas. ¿La gente todavía viajaba con sombrereras? Al parecer esta señora, sí. La recibió con la mejor de sus sonrisas a pesar de que no había pegado ojo en toda la noche. Estaba preocupada no solo por su llegada, sino porque se preguntaba si Michael la llamaría. Le había dicho que estarían en contacto pero también que odiaba el teléfono; así que no sabía a qué atenerse.
Cuando de…