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MAS NOVELA



Durante el día no encontró un momento para abrir el paquete que le había entregado Vera. La pareja que iba a llegar la próxima semana la llamó para adelantarlo y tuvo que recibirles a las nueve de la noche. Ella resultó ser una señora bastante quisquillosa, a quien parecía que ni su propio marido soportaba. Pero Amanda se colocó su máscara de “todo va bien” y la atendió con la mejor de sus sonrisas. Por fin, a las diez de la noche se llevó a la cama un vaso de cacao caliente y decidió poner fin a ese nuevo misterio. Antes de abrirla sacudió de nuevo la cajita, y siguió sonando como la primera vez, como si contuviese papeles o algo ligero. Ante sus ojos apareció la foto de una mujer de unos treinta años, vestida con un vaporoso traje de noche y con una de las gargantillas que estaba depositada en el banco. Por el parecido con su propia madre se dio cuenta de que se trataba de su tía Irene. En aquel tiempo tenía el pelo del color del bronce, levemente rizado. Aunque la foto era pequeña se dio cuenta de que su tía había sido una mujer muy atractiva, con unos ojos verdes rasgados y llenos de vida. Aparecía luego en otra fotografía con un hombre alto y corpulento, muy rubio, que la miraba sonriendo mientras ella sostenía en sus brazos a un bebé del que solo se veía la mantita que le tapaba. Supuso que era su hija Elena y el padre, el misterioso Paul. Un hombre que extrañamente guardaba cierto lejano parecido físico con Michael. Desechó la idea, enfadada, diciéndose a sí misma que era una idiota por encontrar parecidos inexistentes. Quizá debiese ser honrada y confesarse que tenía tantas ganas de verle que en cada cara veía la suya. En el fondo de la caja había un pliego de papel escrito con una letra picuda y cuidada.
Querida sobrina:
Quizá te preguntes por qué te he elegido, de todos mis parientes vivos, para legarte mis bienes. Yo, a veces, también me lo pregunto, porque de todos mis sobrinos tú siempre has sido la más díscola y respondona. Pero quizá sea porque eres la única hija de mi hermana más querida, o porque eres la única chica, o porque tus ojos y los de mi hija, muerta hace ya tantos años, eran idénticos. El caso es que lo que tengo es tuyo y espero que sepas sacarle buen provecho. Los bienes materiales a mí no me han dado la felicidad, pero me han ayudado a vivir mi desgracia con mayor comodidad que si no tuviese nada. Si vendes la casa, te pediría que lo hagas a quien sepa amarla como yo lo hice toda mi vida. Esta casa la construyó tu bisabuelo y aquí nació mi padre y todos mis hermanos. Con las joyas…tú verás lo que quieres hacer. Si las vendes te darán un buen dinero, aunque quizá, como eres joven y hermosa, prefieras lucirlas. Yo las llevé hace mucho tiempo pero fue en otra vida que a veces me parece tan lejana que dudo si ha sido cierta. En cuanto a la conservera, si eres cauta te dará buenos beneficios. No es un negocio grande, pero si muy rentable. El notario te presentará a mi socio, que ahora es el tuyo. Michael es un muchacho estupendo del que te puedes fiar en cuestiones financieras. A pocos encontrarás más honrados que él. Sólo te daré un consejo; aunque supongo que no lo seguirás, como la mayoría de los jóvenes. Yo tampoco hice caso de consejos cuando tenía tu edad; pero igualmente te diré lo que pienso: no le veas como algo distinto a un socio si sabes lo que te conviene. Las mujeres de nuestra familia tenemos cierta tendencia a enamorarnos de la persona menos adecuada. Tu abuela, tu tía Elvira, tu propia madre y yo somos buen ejemplo. Demuestra tú que tienes más cordura.
Soy poco dada a expresar mis emociones. Con el tiempo he descubierto que no lleva a nada bueno, salvo a que los demás te hieran al saberte vulnerable. Pero si te diré que me gustaría que vivieses en la que fue mi casa. A mí me dio paz en un momento en que lo necesitaba. Puede que te ocurra lo mismo.
Rompe con la tradición familiar y sé feliz.
Tía Irene

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JOHNNY Y JUNE

“June era mis señales en el camino, me hacía alzarme cuando estaba débil, me animaba cuando estaba desanimado y me amaba cuando sentía solo y desamparado. Es la mujer más grande que jamás he conocido. Nadie más, excepto mi madre, se le acerca”.
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Cash y June se conocieron en los escenarios. Ella provenía de una familia que cantab…

¿POR QUÉ ESCRIBO?

Hace poco me preguntaba para qué escribir. Hoy quiero saber por qué escribo, cual es el motivo que me lleva a esto que hago a diario. Desde hace ya mucho tiempo sé que así como hay gente que necesita, para sentirse bien, hacer deporte, o cantar, o bailar, o coser… yo necesito escribir. Pero además, pensando y analizando muchas cosas me he dado cuenta de que para mí el escribir se ha convertido, además de en una importante terapia, en un acto de poder y de soberbia.
Si…mal que me pese reconocerlo, es así. Yo no soy por naturaleza una persona a quien le guste mandar o controlar. Tampoco me gusta estar del lado contrario; es decir, odio que alguien me diga lo que tengo que hacer. Mi lema siempre ha sido “vive y deja vivir”. Pero esto de escribir tiene tanto encanto porque me permite jugar, por un momento, a ser Dios.
Cuando escribo una novela o narro un cuento, no importa la extensión de lo que escriba, estoy creando personajes, dando vida, interviniendo como mano ejecutora en la cade…

ESPERA

Hemos regresado, amor,
de muchas vidas pasadas,
de amaneceres ocultos
entre brumas que le
daban a la felicidad
la espalda;
de miedos robados al
tiempo, de deseos silentes
que no pronunciábamos en
voz alta.

Y ahora, de la mano,
destejemos embrollos
que a veces nos velan
la mirada,
limpiamos de guijarros
el camino, abrimos
veredas donde antes
solo había zarzas
y montes de espinos
que en las plantas
de los pies
se nos clavaban.

¡Y es tan largo el
camino, amor, que
algunas noches yo
llego a la cama cansada!
Y ansío tus brazos
que me arrullen sin
palabras, quiero
tus dedos recorriendo
mi espalda,
trazando surcos
en mi carne,
abriendo una veta
en mi vientre
como lo hace la azada
en la tierra, en la
hierba la guadaña.

Solo dime que tras
el invierno llegará
la primavera, verde
y blanca, preñada
de flores hermosas,
cargada de nubes
que no huelan a
amenaza.

CONFÍO

Llévame de la mano
por campos nevados,
hazme ver la luz de
la luna que asoma
entre torres de aurora,
quémame en tus brazos,
déjame oír junto a ti
el mar que asoma
entre los recovecos
de una caracola.

En ti confío, noche
y día, mañana y tarde,
invierno y verano; a tu
lado camino
con el viento
acariciando mi cara,
y cada vez que
te digo que te amo
la bruma del norte
me susurra que avanzamos
despacio, que el camino
es arduo, pero merece
la pena pararse a labrarlo.


PALABRA

Poco hace falta;
una luna desnuda
que en la noche se alza,
un silencio entre líneas
pintadas, la radio que suena
con asesinos en serie, con
extrañas amenazas...
Un rayo de luz que
me baña las manos
abandonadas, manos triste
que no tocan nada.

Tal vez, amor, todo
es triste y oscuro
ahora que hablas.

Pero a mi me basta
una sola palabra,
tan solo una,
dicha en voz baja.

Y entonces el sol
brilla como si
estuviera naciendo
la mañana.

Ha amanecido de pronto,
la noche ha hecho
la maleta al país
del Olvido, mis manos
se visten de esperanzas
aladas; me cubro de risa
de nuevo, y mi corazón,
amor, vuelve a ser, como
siempre, tu cama.