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Mostrando entradas de abril, 2015

NOVELA 7

Como siempre que se sentía insegura, Amanda buscó consuelo en abrazarse a sí misma para darse calor. Era algo que hacía desde que era una niña pequeña y ni siquiera se daba cuenta. El la miró pensando que o era una magnífica actriz o aquella chica llevaba dentro una tremenda inseguridad. Pero ese sentimiento apenas le pasó medio segundo por la cabeza; él no estaba allí para compadecerse de una chica boba y caprichosa que se había empeñado en hacerle la vida difícil.
-Yo tengo que desayunar; no soy persona sin mi zumo y mi café-le dijo Amanda sin mirarle. ¿Quiere acompañarme?
-¿A dónde? ¿Es que desayuna fuera?
Pasó las manos por el pelo, en el enésimo intento de alisarlo y sacudió la cabeza rogando a Dios que le diese fuerzas para no soltar una barbaridad. Aquel hombre tenía la extraña virtud de sacarla de quicio y dejarla luego con la sensación de que había hecho el ridículo más espantoso.
-Voy a preparar el desayuno para mí, y por educación le estoy invitando a que lo compartamos,…

NOVELA 6

Con las ideas ya más claras en la cabeza, decidió irse a la cama. Aquella noche dormiría en la que había sido la habitación de su tía. Era la más grande de todas las de la casa, y desde su ventana se veía una parte del puerto. Cuando se metió bajo las sábanas notó el silencio que lo invadía todo, y por un momento echó de menos su cuarto y estar rodeada de gente, aunque de igual manera estuviese sola. Pero en la ciudad al menos sabía que tenía vecinos; poco importaba que no se conociesen de nada. Aquí no había nadie; si le pasaba algo de noche no tendría a quien llamar. Eso le hizo anotar mentalmente que debía solicitar una línea de teléfono. Su tía, en un alarde de excentricidad, se había negado siempre a ponerlo. Cuando su madre quería hablar con ella debía llamar a la pequeña tienda más cercana y fijar una hora para que avisasen a su hermana. Ella necesitaba teléfono y una conexión a internet para sentir que de nuevo estaba en el mundo.
Al otro l…

VIDA

Pasa el tiempo, lento.
El tiempo pasa, y yo, amor,
no me he muerto.

Mi corazón late al compás
y abro los ojos al nuevo día,
y trato a veces de vivir mi vida.

Pero en ocasiones, amor, recuerdo,
y es entonces , en esos momentos,
cuando me derrumbo
y todo me duele por dentro.

Pero sigo viva, porque no
me puedo morir mientras
en el mundo haya poesía.

El manzano ha florecido,
y brotan aquellas flores
que hace poco planté, recordándome
que tengo que estar viva.

En este siglo virtual
nadie muere de amor, eso está,
amor, prohibido.

Me miro en silencio las manos
y las encuentro vacías.

No tengo nada que dar
excepto una mirada perdida,
un triste pasado y quizá,
la esperanza de que la vida
se ha hecho, amor,para ser vivida.

NOVELA 5

-Ah, claro, encima. Supongo que el favor será honrarme con tu presencia benefactora y cordial
-Vete a la mierda. La Barbie esa de los cojones quiere comprarse un coche. Así que vete a verla mañana por la tarde y la traes aquí para que elija. Ah, que tiene que ser automático. Encima la imbécil no sabe conducir como una persona normal.
Cuando Amanda se quedó sola tras la discusión con el arquitecto decidió que ya había habido bastante adrenalina flotando en el ambiente y que lo mejor sería relajarse; así que subió al primer piso y decidió hurgar en los armarios de Tía Irene. Necesitaba ropa blanca y antes de empezar a comprar sería buena idea ver lo que había. Si la tía era como su madre, seguro que tendría una buena provisión de sábanas y toallas. Abrió el armario de la habitación principal y tal y como esperaba se encontró con sábanas bordadas, algo amarillentas, pero nada que con un buen lavado y planchado no se pudiese solucionar. Hiz…

NOVELA 4

-Si gusta…allá usted. Pero no creo que sea necesario. Una de las bodegas puede servir como apartamento privado. Hay metros suficientes para hacer un cuarto independiente, cocina, baño y sala de estar. Pienso que estaría más cómoda de esa manera que viviendo en lo alto de la casa, como una paloma mensajera.
La comparación le hizo gracia y estuvo a punto de reírse, pero no quiso darle ese gusto; ni tampoco decirle que la idea le agradaba. Que se cociese un poco en su propia salsa ese bastardo presumido.
-Lo pensaré-prometió, recogiendo la mesa, como para darle a entender que la visita se había terminado.
Pero él no se dio por aludido e incluso se atrevió a encender un tercer cigarrillo. Aquello ya era ir demasiado lejos. Amanda observó con desagrado como, lejos de levantarse, se quedaba repanchingado en la silla de cocina y apoyaba un codo en el alfeizar de la ventana, como dando a entender que la visita acabaría cuando él lo considerase oportuno.
-¿Tiene coche?-preguntó
Ella se quedó…

FELIZ CUMPLEAÑOS

Hace treinta y dos años, a estas horas, estaba muy contenta. A las once de la mañana había dado a luz a mi primer hijo. Cuatro kilos de niño y cincuenta y dos centímetros, que se han convertido con el tiempo en 1,86 y muchos kilos de músculos. En aquellos momentos yo solo sabía ser feliz, pero recuerdo que en unos instantes en que me quedé a solas con él, le acerqué a mi y le miré a los ojos, a pesar de que sabía que los suyos todavía no podían verme. Podría reconocerme por la voz o quizá por el olor, pero todavía no me veían. Y lloré. No de emoción, ni de alegría, o tal vez de las dos cosas mezcladas. Pero sobre todo lloré porque sabía que a mi hijo le tocaría sufrir. Esas cosas tontas de madres que no se le cuentan a nadie. Tampoco es que estuviese muy equivocada, al fin y al cabo, todos los seres humanos tenemos un billete al país del Sufrimiento. En todo caso, quizá los dos mejores momentos de mi vida hayan sido cuando nacieron mis dos hijos. Al menos me queda el consuelo de …

NOVELA 3

Y como ella se quedase mirándole con la misma cara de sorpresa de antes se vio obligado a aclarar que era el arquitecto enviado por el alcalde. La muchacha entonces asintió con un leve cabeceo pero se quedó apoyada en el quicio de la puerta, sin decir nada más. Él se preguntó qué clase de tonta habría llegado ahora de la ciudad; aunque a primera vista la chica no estaba mal. La miró con disimulo y le gustaron sus ojos verdes, orlados de espesas pestañas oscuras, aunque su melena rizada y que le enmarcaba la cara ovalada era más bien cobriza con reflejos luminosos de un tono rojo que ahora, a la luz, despedía un cálido resplandor. No era demasiado alta, pero tenía un cuerpo bonito; cintura estrecha, pechos pequeños pero bien colocados y buenas piernas, según dejaba entrever su falda corta. Al final pareció despertar de su ensoñación y le tendió una mano pequeña y fina.
-Ah, sí, perdone, no esperaba verle tan pronto. Soy Amanda Navarro. Pase, por favor-le dijo, haciéndose a un lado. E…

NOVELA 2

Después de la comida y la breve charla Amanda se dirigió a un pequeño supermercado que estaba en la calle trasera a la iglesia y al ayuntamiento. No esperaba encontrar gran cosa pero al menos debía comprar lo más imprescindible para unos días. Mientras caminaba por los estrechos pasillos e iba metiendo en el cesto leche, pan, huevos, algo de fruta y verdura y productos de limpieza, pensó que tendría que solucionar el problema del transporte. Sabía conducir pero nunca había tenido coche. En la ciudad era un estorbo; nunca había sitio para aparcar, ella no tenía garaje y el transporte público funcionaba bien. Hacía la compra por internet y se la traía a casa un muchacho muy servicial que le dejaba las cajas en la cocina, listas para ser almacenadas. ¿Para qué quería las complicaciones de un coche? Sin embargo, en este pueblo apartado necesitaba moverse con independencia. Sería otro problema a resolver. Ella no entendía nada de coches. ¿A quién le podría pedir ayuda?
Mientras colocaba …

DECISIONES

Ayer hablé con alguien a quien valoro mucho porque desde hace un tiempo está siempre en mi vida en los peores momentos. Me dice que cuando todo va bien se esfuma, y que vuelve cuando sabe que le necesito. Es un ser muy especial a quien yo llamo mi Ángel de la Guarda.
Es peculiar, porque padece un síndrome que para muchas personas podría resultar raro; para mí solo hace que sea especial. Es terriblemente inteligente y también de una sinceridad que asusta. No sabe callarse nada, y eso a veces hace daño. Pero yo ya he aprendido a vivir con esa sinceridad cruda que a veces te hace enfrentarte a tus peores fantasmas.
Y él sabe muy bien cuáles son mis grandes temores y mis pesadillas más recurrentes. Las conoce porque yo se las he contado pero también porque las adivina. Tiene ese extraño don.
Y no me ha tranquilizado mucho lo que me ha dicho, esa es la verdad. Pero soy de las que siempre prefiere saber. Y el saber conlleva a veces mucho dolor. Bendita sea la ignorancia, que hace la vid…

NOVELA 1

Amanda salió del banco con la sensación de estar flotando entre nubes. Al llegar a la calle se arrebujó más en su abrigo; el tiempo había enfriado y miró el cielo encapotado. Amenazaba lluvia. Se paró en la esquina, pensando qué podía hacer. Empezaba a entender que esos planes que hacía un par de horas se le habían antojado remotos y poco probables podrían hacerse realidad. El dinero del banco le permitía afrontar sin preocupaciones el futuro e incluso tomar en consideración esa idea sobre el hotelito que antes le había parecido un plan tan prometedor como absurdo. Pero lo primero era comer. Se dio cuenta de que llevaba un día entero sin probar bocado; y su estómago empezaba a protestar. Recordó que en la calle paralela a la iglesia había una especie de bar-restaurante-cafetería. Empujó la puerta y traspasó el umbral apartando una especie de cortina compuesta por cuentas que se movían como los adornos de la falda de una bailarina oriental. A aquellas horas el local estaba casi vacío;…

SEGUIR VIVA

Seguir viva.
Levantarme cada mañana,
no tener la nevera vacía,
acordarme de hacer la cama.

Contestar al teléfono,
sonreír sin ganas,
saludar a los vecinos,
fingir que el sol entra
por la ventana.

No olvidarme de comer,
ni de subir de día la persiana,
regar las pobres plantas
que no tienen culpa de nada.

Fingir que se está viva
aunque por dentro
se rompa el alma,
continuar cada día
luchando en esta guerra
por no perder la esperanza

PAPÁ Y FRESAS

Hoy he pensado mucho en mi padre. Siempre lo hago; pero cuando no estoy bien, mucho más. Le hablo. Ya sé que puede parecer una estupidez, pero mientras estoy sola en casa; poniendo lavadoras, limpiando, escribiendo o simplemente sentada, le hablo mucho. Y quizá lo más extraño es que yo sé que me escucha.
Cuando era pequeña me parecía que mi padre era el hombre más guapo del mundo. Ahora que ya tengo edad para ser abuela, también me lo parece. Era muy guapo por fuera: alto, rubio y con muy buen porte. Pero era mucho más guapo por dentro. Me enseñó a escribir, a leer, a no cometer faltas de ortografía, a cerrar las puertas sin hacer ruido, a tener modales en la mesa, y sobre todo me enseñó a ser una persona honesta y leal. Siempre recuerdo que me decía “nacemos desnudos, y morimos desnudos”. A él le debo no ser materialista y quizá también apreciar a las personas que de verdad merecen la pena.
No sé si mi padre, desde donde está, se siente orgulloso de mi. Pero creo que si. Una part…

ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE

A mi edad he aprendido pocas cosas, y esas pocas han sido, todas, fruto del sufrimiento. Y no es que yo sea partidaria de que la letra con sangre entra. Simplemente, me ha sucedido así.
Quizá por eso he intentado sacar provecho hasta de las peores situaciones que me ha tocado vivir. Por ejemplo, cuando a mi hijo mayor le detectaron un linfoma, yo di gracias a Dios porque fuera del tipo Hodgkins, que tiene mejores probabilidades, y que se hubiese detectado a tiempo. Preferí eso a ser una constante plañidera, aunque he de reconocer que lloré mucho.
Ahora acabo de aprender, también con algunas lágrimas y sobre todo con mucho dolor de corazón y de una total decepción, que la vida fluye hacia delante y que no se puede intentar vivir lo que ya ha pasado. Eso es ir contra natura, y quizá como castigo al pecado de haberlo intentado, tengo ahora que aprender, con dolor, que es inútil revivir el pasado. Hay que vivir el presente y en todo caso tener la vista puesta en el futuro. Pero sobre to…