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Mostrando entradas de junio, 2015

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 26

Al final debí de quedarme dormida, porque cuando abrí los ojos, la enfermera me estaba sacando la vía del brazo y poniéndome esparadrapo y gasa en el lugar donde me habían pinchado. Me preguntó cómo me encontraba, y le dije que bien, quizá algo mareada por haber estado tanto tiempo tumbada. Daniel me ayudó a levantarme, y salimos para hablar con Diego antes de marcharnos a casa.
Estaba en su despacho, esperándonos.
-¿Cómo ha ido?-me preguntó
-Bien, creo. No noto nada raro, estoy como siempre.
-Mejor entonces. Es probable que te sientas más cansada de lo normal, y si tienes náuseas o vomitas, no te preocupes ni le des demasiada importancia, porque es normal. Son efectos secundarios desagradables, pero normales.
-¿Cuándo me darán la segunda sesión?
-El jueves, como habíamos pensado. Te llamaré mañana por la mañana para ver cómo te ha ido.
Me abrazó y ya nos íbamos cuando Daniel le dijo que no se preocupase, que él estaría pendiente. Diego le sonrió. Y yo me pregunté de qué manera de…

NOVELA 55

Aquella noche, después de hacer el amor, cuando Michael ya dormía y como siempre la sujetaba entre sus brazos, la cabeza reposando en su pecho, Amanda pensó en todo lo que le había contado. No estaba segura de que fuese verdad, pero prefería pensar que lo era, porque si no tendría que preguntarse por qué llevaba una pistola. Y no quería ni imaginar las muchas respuestas que le vendrían a la mente porque ninguna le agradaba. Pertenecer a los servicios secretos de un país era algo extraño, arriesgado y fuera de lo común, pero al menos estaba dentro de la ley. O todo lo dentro de la ley que se podía estar. No era ninguna boba y sabía que la Inteligencia de la mayoría de los países hacía cosas que no eran completamente legales. Ella decidió pensar que al menos sería por una buena causa. Se apretujó más contra Michael, que en sueños la acogió y la estrechó más contra sí. Lo único que ahora mismo le importaba era el calor que de desprendía de ese cuerpo que se había fundido hacía poco en e…

OTRA ÍTACA

Penélope ya no espera.
No hay manto que tejer
y destejer, ni es necesario
otear el horizonte en busca
de una nave que traiga a
Ulises a su vera.

Pero entre tu azul y mi azul
persisten mil noches en vela,
un corazón que todavía late
y mil formas de amar
que permiten que tu sonrisa
sea mi bandera.

Y aunque pase el tiempo
y las sienes cambien de color,
aunque la mirada se seque
y poco a poco se aposente el dolor,
Penélope nunca olvida
del todo a quien pudo
haber sido su gran amor.

No es malo recordar
cuando esos recuerdos
hacen que de nuevo
se avive, aunque brevemente,
el corazón.

Guárdate, Ulises, de los
cantos de sirena y busca
una nueva tierra que
se parezca a Ítaca,
aunque no sea como la primera.

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 25

Querida Úrsula:

Mi abuela apenas pudo estudiar; eran otros tiempos y las mujeres no estudiaban apenas. Ella fue afortunada por poder ir a la escuela hasta los trece años. Luego aprendió a coser con dos chicas mayores del pueblo. Cada día, en invierno y en verano, se levantaba al amanecer y recorría caminos pedregosos, al frío o al sol inclemente, llevando encima de la cabeza una vieja máquina de coser portátil. Era la aprendiza, y por tanto a ella le correspondía transportar la herramienta de trabajo; aunque fuese la más pequeña y la más débil. Cada vez que las llamaban de una casa, pasaban allí al menos tres o cuatro días, cosiendo y arreglando la ropa de toda la familia. Se quedaban a comer y a dormir en la misma casa durante todo el tiempo; y a menudo las raciones de comida eran escasas y llegaban ya frías, cuando todos los demás habían comido. Durante el primer año no le pagaron absolutamente nada; y agradecida debía de estar por que se le permi…

NOVELA 54

-¿Has matado gente?-le preguntó. Quiero la verdad. No cambiará lo que siento por ti.
-Sí, he matado gente. En la mayoría de los casos era su vida o la mía.
-¿Y en esos casos que no forman parte de la mayoría?
Michael se quedó pensativo, intentando dar con el tono justo. No quería asustarla.
-No soy un asesino, Mandy. No gozo matando. Hubo uno o dos muertos que podemos calificar de daños colaterales, y de eso no me siento orgulloso, ni mucho menos. Son pesadillas que siempre me perseguirán y eso irá siempre en mi conciencia, hasta que me muera. Pero tuve que hacerlo para salvar vidas. Mi trabajo no es sencillo, y a veces hace falta cerrar los ojos a la realidad del momento y pensar en el largo plazo. No siempre se puede hacer. Yo lo intento. Para mantener esto-se tocó la frente-lo más libre posible, y en paz dentro de lo que cabe.
Amanda seguía callada y él pensó que quizá enterarse de la ínfima parte de lo que le había contado haría que le aborreciese. Pero cuando la miró a los ojo…

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 24

Intenté no mirar el espejo mientras la amable peluquera iba dando despiadados tijeretazos a mi melena. Nunca he pensado que fuese guapa, pero siempre sentí orgullo de mi pelo, porque era sano, fuerte, hermoso, un pelo que siempre había llamado la atención. Cuando abrí los ojos por suerte ya habían barrido y me ahorré ver mi pelo esparcido por el suelo. Respiré hondo y me atreví a mirar mi imagen en el espejo. No me identificaba con esa desconocida que tenía la cabeza demasiado pequeña y el cuello tan delgado y descarnado que parecía que se iba a separar de los hombros de un momento a otro. Los ojos se me veían enormes, parecía como si ocupasen toda mi cara; y sobresalían unos pómulos que no reconocía como míos. Tragué saliva y me levanté como pude del asiento. Daniel se acercó, sonriendo.
-Estás guapísima. Pareces Nefertiti.
Creo que me ruboricé, porque sabía que no era verdad, y porque las dos peluqueras nos miraban, riendo.
-Su marido tiene razón, con el pe…

NOVELA 53

Amanda retorció entre sus manos un trozo de rama que había recogido del suelo y mientras Michael hablaba, ella se dedicaba sistemáticamente a hacerla pedacitos. Tenía tanto miedo y a la vez tantos deseos de saber que esta dicotomía perversa la ponía nerviosa y hacía que el corazón se le desbocase en el pecho. Varias veces Michael había apretado su mano como si quisiera darle fuerzas y ella la sentía helada entre las suyas. Reunió el valor necesario para hacerle una pregunta que le quemaba en la lengua desde hacía tiempo.
-¿Eres traficante de drogas?
-¿De dónde has sacado esa estupidez? –le preguntó Michael con los ojos abiertos como platos. Sabes que no bebo, que no fumo ni siquiera un cigarrillo y que soy fanático del deporte y la vida sana. ¿Estás loca?
Ella se encogió de hombros y después de mucho dudar le contó la escena que Javier le había relatado. Es verdad que él nunca había mencionado las drogas de manera clara, pero se daba por supuesto.
Michael suspiró y agarrando la cara …

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 23

-Un poco, si. Pero creo que seré capaz de llevarlo.
-Sabes que no estás sola, ¿verdad?
Asentí con la cabeza. No me fiaba de mi misma lo suficiente para hablar. El gesto que acababa de tener me había sorprendido. ¿En que estábamos entrando? Los dos estábamos demasiado solos y me daba miedo que confundiese sentimientos, o que me hiciese a mi confundirlos. Yo no estaba en disposición de mantener ningún tipo de relación; mi vida ya era bastante complicada. Pero su mirada, sus ojos grises clavados en los míos me llenaban el corazón de una calidez que no había sentido desde hacía mucho tiempo. Murmuró algo de que tenía que terminar un capítulo antes de comer, y yo agradecí que me dejase sola. Acabé de hacer la comida, pero de manera mecánica y sin disfrutarlo realmente. Siempre me había gustado ser honrada conmigo misma, y estaba empezando a sentir algo por Daniel. No sabía lo que era, pero ciertamente no le miraba ya como a mi inquilino. Pero, ¿qué sentía él? Por instinto, desconfiaba de…

NOVELA 52

Pero esos fingimientos no valían con Michael, que parecía tener un radar impreso y sabía muy bien que ella no estaba dormida sino enfadada. Con mimos y arrumacos logró que la sonrisa volviese a su rostro y por una vez le dio una explicación que ella no había pedido: era un tema muy urgente; uno de sus empleados en Inglaterra había tenido un accidente de tráfico y estaba interesándose por su estado y tranquilizando a su familia. Amanda se quedó callada, convencida solo en parte. Desde hacía un tiempo ponía en cuarentena cada cosa, incluso la más nimia, que Michael le contase. Las historias con las que Javier había metido cizaña tenían algo que ver, pero sobre todo era una sensación de incertidumbre en la boca del estómago, sobre todo después de leer alguna carta de Irene.
Al día siguiente Michael salió temprano hacia la conservera y Amanda le dijo que ella se quedaría en el hotel. Estaba esperando la llegada de nuevos huéspedes. Cuando él salió, ella, todavía en bata, se metió bajo l…

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 22

-Daniel-le toqué la mano a través de la mesa. Apretó un momento la mía, y sonrió.
-He querido contártelo para que entiendas que no eres la única que ha soportado problemas de salud; y que puedo comprender bastante bien lo que sientes; cada momento de miedo o de inseguridad. Y que cuando te ofrecí mi ayuda, lo hice de corazón, quizá porque a mi nadie me la prestó.
-¿No tienes a nadie?
Se encogió de hombros.
-Mis padres murieron hace ya tiempo. Y mi hermana mayor vive en Estados Unidos desde hace casi treinta años. Apenas la conozco; es dieciocho años mayor que yo. Supongo que fui un accidente-bromeó.
Una pregunta me quemaba la lengua, pero me daba miedo hacerla, quizá no tuviese derecho. Pero la hice.
-¿No hay nadie en tu vida? ¿Nunca te has casado?
Se levantó para preparar café; siempre hacía él el café. Pero no se si esta vez lo hizo porque no quería contestar a mi pregunta. Tal vez le había molestado. Puso las tazas en la mesa, esperó a que el café subiese y cuando los dos estábam…

NOVELA 51

Como siempre sucedía con Michael, llegaba lleno de energía, de vitalidad, de risas y buen humor, pero apenas contaba nada de lo que había estado haciendo mientras estuvo fuera. Por no saber, Amanda no sabía ni donde había estado. La única vez que intentó preguntarlo él le contesto con vaguedades de tipo aquí y allá, por ahí por esos mundos…Y ella no había insistido. No iba con su carácter hacer preguntas cuando las respuestas eran vagas. Cenaron juntos en un restaurante del pueblo de al lado y durante la cena él estuvo encantador y atento y Amanda se dejó llevar. Se dijo que no merecía la pena estropear aquella velada tan agradable con requerimientos ni llamadas de atención. Ella no era una niña de veinte años y en lo más hondo de su corazón se iba dando cuenta, poco a poco, de que amar a Michael podía ser muy gratificante, pero necesitarle era como empezar a cavar la propia tumba. Porque él no era ni nunca sería del tipo de hombre que está al lado de la mujer que le ama para solucio…

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 21

Al día siguiente, fiel a su promesa, Daniel me ayudó con la compra. Salimos de casa temprano y llegamos cuando estaban abriendo el centro comercial. Prefiero comprar los productos frescos en tiendas pequeñas y personalizadas donde conocen mis gustos; pero hasta que no fuera capaz de conducir y cargar pesos, tenía que depender de Daniel y no me parecía justo quitarle más tiempo del debido. El simplemente se limitó a empujar el carro y me dejó a mí la elección de las compras. Este hombre era tan callado que me costaba incluso averiguar qué comida prefería. Cuando le preguntaba se limitaba a contestar que todo le gustaba, que había comido tanta bazofia en su vida, que la comida que yo preparaba le sabía a gloria. Decidí que me lo tomaría como un cumplido.
Cuando llegamos a casa descargó la compra y la fue colocando donde yo le decía, y me sorprendió que entrase a la cocina, dispuesto a ayudarme con la comida.
-¿No me has dicho que no sabes cocinar…

NOVELA 50

El día siguiente fue largo y complejo para Amanda. En primer lugar porque recibió una llamada que no había esperado nunca recibir y que aun a su pesar la transportó al pasado y le hizo más daño del que pensaba. Estaba ayudando a Carmen a preparar la habitación azul para los padres de Javier, que llegarían aquella tarde, cuando sonó su móvil y comprobó que era Ricardo. Había borrado su número, pero después de tres años juntos era inevitable que lo recordase de memoria. Dudó por un momento pero al final descolgó y le contestó con voz neutra, o al menos eso esperaba ella que pareciese. Tras dos minutos de vaguedades ese novio que la había dejado plantada sin mayores explicaciones más que acusarla de ahogarle emocionalmente, aunque ella se había enterado de que había vuelto con su anterior pareja, le estaba explicando lo solo y triste que se sentía, y cuánto le gustaría que volviese a darle una oportunidad. Amanda cerró los ojos y contó hasta diez. Lo que le apetecía era reírse en su car…

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 20

Querida Úrsula:

Quiero contarte cosas de nuestra familia, para que no queden en el olvido de los tiempos y puedas mañana dejarles a tus hijos en herencia el conocimiento de su procedencia, de sus raíces; la contestación a sus preguntas. Ya he dicho que en nuestra familia las fuertes, las protagonistas, han sido siempre las mujeres, aunque haya que escarbar para darse cuenta. Tu bisabuela se llamaba Flora, y era una mujer pequeñita y muy delgada, que al lado de mi abuelo Enrique, su marido, apenas se veía. Su voz era adecuada a su aspecto, suave y aterciopelada como la de una niña, incluso cuando tenía ochenta años. Ella nunca tuvo la voz cascada de los viejos; y dentro de su pequeña estatura se mantuvo erguida y altiva hasta el final. Ella fue mi madre, mi norte y el faro que iluminó mi vida hasta el mismo día en que nos dejó. Pero no vayas a creer que era la abuela consentidora y pegajosa que estaba todo el día detrás de mí. No, ese no era el cará…

NOVELA 49

A la menor oportunidad que tuvo Amanda le pidió a Vera que se viesen. Lo hicieron en el pueblo más cercano, alejadas de la gente que podía conocerlas, como si estuviesen haciendo algo ilegal. Vera se había puesto otra de sus pamelas, con lo cual se hacía difícil pasar desapercibidas. Pidieron un té con leche en una de las terrazas que había cerca del mar, y el sol que las acariciaba hizo que se abriesen a las confidencias. Amanda fue quien empezó, preguntando.
-Por las cartas de mi tía sé que cuando se quedó embarazada usted estuvo a su lado.
Vera revolvió en el pequeño bolsito malva con cadena, a juego con su pamela, y cambió las gafas que llevaba puestas por unas de sol, algo anticuadas, pero muy chic.
-Sí. Paul me la dejó como se deja a un gatito herido y a mí, que nunca me habían gustado las mujeres, o al menos yo no me había dado cuenta, me conmovió tanto ver su desamparo que a partir del primer día consagré mi vida a ella, a hacer lo que pudiese para que fuese feliz. Pero supo…

MOMENTOS

A veces te sueño,
te extraño en la noche,
mi piel te recuerda
y añora tu roce.

Pretendo de nuevo
bañarme en tus ojos,
quedarme en tus manos
tan pequeña y callada
que apenas me notes.

Y cuando me hablas
a través de canciones
me abres el alma
a mil sensaciones.

Y espero el momento
en que pueda tenerte,
sentirte despacio,
gozar del momento
saboreando tu boca
en la mía, tu piel
en mi piel,
tu cuerpo en el mío
hasta dejar de ser dos.

Fúndete conmigo hasta
que se queme el infierno,
olvidemos la nieve y el frío
y dejemos atrás todo lo oscuro
mientras que el sol se abre paso
y se acaba el invierno.

MIENTRAS LLEGA MAÑANA 19

Cuando me estaba poniendo el abrigo para salir, me pregunté en qué me estaba metiendo; cual sería mi relación con este hombre al que apenas conocía. No podía ser tan deshonesta conmigo misma para fingir que me era completamente indiferente. Pero mi situación no era la ideal para ningún tipo de relación.

Fuimos a comer a un restaurante alejado del mundo, en medio de la nada, es decir, del bosque. El vecino más cercano era el guarda del embalse que había a unos dos kilómetros. Solo abrían los fines de semana, y preparaban truchas exquisitas, recién pescadas, pero también buena carne. Yo había venido ya unas cuantas veces, pero siempre en verano. Era mejor ahora; había menos gente y el paisaje estaba en todo su esplendor invernal; incluso con algunos restos de la última nevada. Hacía mucho frío, pero en el interior ardía un buen fuego. Nos sentamos cerca de la ventana, para ver el paisaje helado al otro lado y la montaña enfrente, en donde estaba mi casa…