1 de junio de 2015

NOVELA 39



-También se le llamaba “stay behind” y se creó como una especie de grupo paramilitar secreto para luchar contra el comunismo. Entonces se temía que los soviéticos intentasen adentrarse más en Europa. La CIA y los servicios secretos británicos fueron quienes instigaron la creación de este grupo. Actuaron sobre todo en Italia, pero también aquí en España, en Portugal, en Inglaterra, Alemania, los países nórdicos. Estábamos en todas partes.
-En la última carta de mi tía ella le cuenta a mi madre que están en Lisboa-la interrumpió Amanda con un hilo de voz. Sentía la garganta agarrotada, como si una mano invisible la atenazase.
-Sí, ella y Paul viajaron por toda Europa y por Estados Unidos. Al principio Irene se limitaba a acompañarle, pero poco a poco se fue adentrando más y más en lo que él hacía.
-¿Y qué hacía en concreto? ¿Matar gente, ordenar que les matasen? ¿Era una especie de James Bond?
La anciana se rio por primera vez, con una risa triste y descarnada. Sacudió la cabeza en silencio y con un suave movimiento de su mano derecha llamó la atención del camarero para que les trajese más café.
-A veces la Literatura hace mucho daño. No, no era espía y menos el James Bond que conocemos por las novelas o las películas. Y a tu otra pregunta; la respuesta es sí. Paul mató personalmente y también ordenó muertes. Pero no quiero que te hagas a la idea de que era una mala persona o un hombre cruel. Simplemente actuaba empujado por unas circunstancias.
Amanda se removió en su asiento. Sentía algo difícil de definir; entre el asco y el miedo.
-Eso depende de cómo se mire. Yo creo que el crimen nunca debe de encontrar justificación. Matar es matar y no hay que darle más vueltas.
-¿Condenarías a los soldados que matan a otros en las guerras?-le rebatió Vera.
-Eso es distinto, y con todo, las guerras me parecen horribles. Pero Paul no estaba en ninguna guerra.
-Todos los que formábamos parte de Gladio estábamos en guerra. O al menos así lo sentíamos en ese momento. No siempre las guerras se dan a conocer a la gente de a pie. Si he de serte sincera, hay cosas de las que me arrepiento y ahora que han pasado muchos años reconozco que no siempre se actuó correctamente ni nos rodeamos de las personas más recomendables. Pero defendíamos un mundo en el que creíamos, al menos la mayoría de nosotros. Paul y yo misma actuamos siempre movidos por la idea de que hacíamos lo adecuado.
-¿Y mi tía?
Vera no la miró a los ojos cuando le contestó, quizá para esconder las lágrimas que asomaban en los suyos.
-Irene actuó siempre por amor hacia él. Nunca he conocido a otra persona que se entregase en cuerpo y alma como ella lo hizo. A ella le daban igual los ideales. Su bandera y su ideal era Paul. Se habría dejado matar por él.


No hay comentarios:

Publicar un comentario