29 de julio de 2015

ÍTACA




Cuando vuelvas a Itaca
no hagas que el viaje
sea largo, amor.

No escuches a las sirenas
aunque te atraigan
con sus sonoros cantos,
y tampoco permitas
que encalle tu barco
en las rocas ni que
te atrapen los cíclopes
o que te traguen las olas.

Cuando vuelvas a Itaca
amor, solo recuerda
el suave susurro de las caracolas
y a quien te espera tejiendo
y destejiendo mantos hechos
de bruma que se funden con
besos de espuma nacidos
al amparo de la aurora.

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