10 de julio de 2015

LOBO NEGRO






Algunas veces, como al legionario
de la canción,
también a mi un lobo negro
me roe el corazón.

Pero no tengo armas
que disparar ni nadie
a quien desee matar.

Y en esos días tan negros,
cuando el lobo me roza
el alma con sus dientes
de acero,
sólo puedo erguirme
y soportar el dolor,
hasta que una bala de plata
nos regale el descanso
a los dos, al lobo, tan feroz,
y a mi, entrelazada en un
abrazo infinito con el dolor.

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