10 de agosto de 2015

DÍAS






Hay días que no están,
que no son, hay días vacíos
que aún en agosto
huelen a frío.

Días que no amanecen
aunque el cristal filtre la
luz y la mañana se abra
paso cruzando el infierno.

Hay días fríos, angostos,
como un pasadizo secreto
que nos lleva a un lugar
sin nombre más allá del Averno.

Un lugar donde no hay primavera,
donde los trenes no se detienen,
donde todo es negro, como en
lo más profundo del invierno.

Son días sin islas remotas,
mañanas sin café,
días de lágrimas rotas,
mañanas que amanecen con el alma
horadada, los bolsillos vacíos
y las esperanzas en permanente
estado de alarma.

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