2 de septiembre de 2015

EL AMOR DE MI VIDA





Hay personas con suerte que encuentran al amor de su vida apenas comienza ésta. Yo, que nunca he sido demasiado afortunada, lo he encontrado ahora, a los cincuenta y un años y dos meses. Pero ha valido la pena esperar tanto. Quizá por ser hija única soy bastante egocéntrica, con lo cual eso de que cuanto más esquivo es el sujeto, más hay que obcecarse en conseguirlo, no va conmigo. Si hay alguien que me interesa, y por mucho que me interese, no muestra el mismo interés o más…auf wiedersehen. La vida es demasiado corta para desperdiciarla en alguien que no nos valora como debería.
Pero Brandy si me valora. Casi siempre ha habido perros en mi casa, pero es la primera vez que adopto a uno. No tenía pensado hacerlo pero mi hija me enseñó su foto y me enamoré de sus dulces ojitos tristes y de su color. Justo el color del brandy. Por eso se llama así, aunque había pensado llamarle Odín o Thor. Sí, reconozco que tengo una especie de vicio con los vikingos.
El caso es que ahora, aunque lleva conmigo unas tres semanas tan solo, no concibo mi vida sin él. Yo que sufro de insomnio crónico, duermo mejor porque sé que él está en su camita, en el suelo, a mi lado. Y si yo despierto él también lo hace.
La semana pasada estuve enferma. No se separó de mí ni un minuto. No quería ni salir afuera ni comer; estaba a mi lado, lamiéndome las manos y diciéndome a su manera que estaba preocupado por mí.
A nadie le he dicho tantas palabras de cariño ni tan de verdad, con la excepción de mis hijos cuando eran bebés. Ahora…no les hace gracia que les diga esas cosas. A Brandy sí.
Le he dejado solo en casa dos veces, y la verdad es que no lo paso bien. Estoy deseando llegar para que corra como un loco a recibirme y me haga fiestas como si regresase de una guerra y, por supuesto, la hubiese ganado. En las raras ocasiones en que duermo la siesta en el sofá me pide permiso para subir y se enrosca a mi lado. Me da calorcito y de vez en cuando me lame las manos o la cara. Es un amor tan puro que nunca había sentido nada igual. Excepto el amor de los padres, que no pedimos nada, el resto del mundo pide, y mucho. Piden los hijos, porque somos egoístas, todos, piden los amigos, las parejas que pueda haber…todos quieren algo a cambio. Brandy lo único que quiere es quererme. Y como es la primera vez que me pasa…quien lea esto, si alguien lo lee, tiene que entender que estoy encantada y asustada al mismo tiempo. Quizá porque sólo a él me he entregado sin reservas. Los humanos…prefiero tratarme con ellos provista de coraza, armadura y casco. Por si las moscas. Para Brandy…con el corazón abierto. Sé que él no me lo romperá jamás.

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