2 de octubre de 2015

AZUL





Hoy me siento azul.
Preñada de antiguas nostalgias
y quizá todavía con el
sabor de las lágrimas.

No se rompe de un día
para otro la baraja.
Como todo lo que importa
no es sencillo imponer
de pronto la distancia.

Pero aunque Ítaca esté
siempre presente,
ya no me daña evocarla.

Porque ya me me ha dado todo
lo que tenía,
y ahora soy yo la que
debe poner las alas.

Alas para elevarme
por encima del dolor
y decir que no a todo
lo que me daña.

Ítaca siempre estará en su sitio
y tendrá en mi corazón su casa.
Penelopea añora a Ulises
pero ha dejado de tejer
y quiere acariciar de
nuevo la mañana
para empezar un nuevo día
que la llene de esperanzas.

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