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Mostrando entradas de noviembre, 2015

VESTIDA DE FRÍO

Se vistió de frío,
de pálida mortaja
y velo raído.

Se envolvió en Olvido,
cubrió su cabeza con
un negro pañuelo
y se protegió del invierno
con flecos de dolor
y un manto hecho
de sollozos estremecidos.

Y con esta ropa hecha
de pena y sin sentido
emprendió un viaje
que le llevase más allá
de la negra morada de
donde el color ha huido;
donde habitan las sombras
y mil cuervos negros
que se alimentan
de pedazos de un corazón herido

¿VEGETAR?

Y un día, de repente, ya no le bastó la música para iniciar la mañana. Y aunque seguían entrando los tibios rayos del sol de invierno, a escondidas, por la ventana,sus huesos ateridos ni con eso se calentaban.
Buscaba en su interior y nada encontraba. Sólo una tristeza extraña que ya no lograba disimular con vanas palabras.
Nunca supo cuando fue el día en que todo le dio la espalda. Quizá fue cuando empezó a dejar de interesarse por todo aquello que le rodeaba; cuando escuchó una canción y no sintió nada; cuando abrió un libro y no tuvo deseos de dejar perder en él la mirada.
Fue, quizá, cuando se acomodó en la tristeza y dejó de tener curiosidad por lo que le depararía el Mañana.
Fue quizá cuando se curó de su locura y se dejó enredar por esas cuerdas que tanto atan y que matan las esperanzas.
Ese fue el día en que dejó de SER y se limitó a ESTAR, como lo hacen las plantas.
¿Vegetar, le llaman?

LAMER HERIDAS

No me llames.
No me mires,
no me preguntes.

Déjame a un lado,
como se deja lo que
nunca se ha amado,
lo que no es importante,
lo olvidado.

No quiero manos tendidas,
ni corazones pintados,
no me contestes con palabras vanas,
recuerda que soy maestra
en regalar la sangre
que recorre mis venas,
pero no quiero falsas entregas
ni mentiras que me recuerden
cantos de sirenas.

Déjame en mi guarida;
las lobas de siempre
se han lamido así las heridas

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 52

Sara Patricia siguió hablando con su tono melodramático de profesora resignada a lidiar con alumnas ignorantes y con pocas ganas de aprender.
-No, nada de eso. En el tantra lo importante es todo lo que viene antes, los preliminares, la preparación, la unión de las almas.
-La leche en verso-resumió Leo. No nos vengas con cuentos, ¿quién se va a creer esas tonterías de un tío que está horas y horas sin…?
Ni siquiera Leo se decidió a terminar la frase.
-Guiomar-dijo Leticia.
Todas giramos la cabeza para mirarla con asombro; y desde luego yo la que más. ¿Qué decía esta chalada?
-Ella hizo una siesta de siete horas con el alemán ese-dijo de manera inocente. Y a mí me pareció que acababa de tirar una bomba.
Sentí todas las miradas sobre mí y en un gesto absurdo intenté cerrar los ojos, como hacen los niños pequeños cuando quieren esconderse, pensando que si se tapan la vista y ellos no ven, tampoco serán vistos. Pero por una vez Dios se dignó a venir en mi ayu…

DECISIONES 53

Cuando llegó a su casa y mientras hacía una salsa boloñesa para la lasaña que pensaba dejarles a los chicos se estaba preguntando todavía por qué había accedido a ese viaje que ahora mismo, picando la zanahoria y la cebollas, con los ojos llorosos por el ácido de éstas, le parecía una completa locura. No sabía lo que le estaba pasando; pero de un tiempo a esta parte hacía cosas que no había planeado en absoluto y que incluso se había propuesto no hacer.
Miró a la gata, que la contemplaba indolente desde la mecedora; pero Freya se limitó a cerrar los ojos y bostezar con parsimonia, como si quisiera darle a entender que a ella no la molestase con esas estupideces. Se pasó la mañana y parte de la tarde cocinando. Solo descansó para comer con Isabel, a la que informó debidamente del viaje. Si se sorprendió no lo dio a entender. Tan sólo preguntó por la comida y le propuso quedarse con la gata.
-No me parece buena idea-refutó Laura. Además, no creas que te voy a dejar la llave de mi casa…

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 51

Dejé de prestar atención a las discusiones de mis amigas; su voz me llegaba de lejos mientras yo me sumergía en mis pensamientos. Unos pensamientos que me llevaban a muchos años atrás, a conversaciones oídas entre mis padres. ¿Por qué me había acordado ahora de esas cosas? Quizá porque en este mes se cumplían años de la muerte de mi padre y me acordaba mucho de él. Siempre me resultó más cercano que mi madre; y por eso no podía dejar de entender a la pequeña Flavia. Para ella yo era el enemigo, la mujer que venía a robarle a su papá y era normal que me viese como a una bruja. Suspiré, cansada. ¿Por qué las cosas siempre eran tan difíciles? Mi madre solía decir que todo lo que es importante, cuesta conseguirlo. Puede que fuese verdad, pero en mi vida siempre estaba llena de escollos y problemas, y por una vez desearía que el camino fuese llano, sin tantas cuestas para subir. Volví a prestar atención a la conversación que se mantenía en aquel mismo momento; estaban hablando del profeso…

DECISIONES 52

Al dejar atrás sus erráticos pensamientos Laura se dio cuenta de que su vecino estaba esperando que le contase a qué había ido a verle sin avisar y en horas tan intempestivas, pero era demasiado educado para plantear la pregunta y se limitaba a servirle el café.
-Se preguntará usted a qué diablos he venido.
-Pues no en esos términos exactos, querida mía, pero sí, es cierto que me lo pregunto-le respondió con una franca sonrisa.
Laura removió su café y pensó en la relación que se había ido consolidando entre ambos. Nunca había ido más lejos con ninguno de sus vecinos del cortés buenos días o buenas tardes; y eso que a la mayoría de ellos les conocía de toda la vida. Y sin embargo con este recién llegado había llegado a un punto de intimidad tal que le había contado secretos que nadie sabía y había escuchado otros suyos. Definitivamente la vida era extraña y a veces existían encuentros que la cambiaban.
-He venido a pedirle un favor; cosa que me cuesta mucho.
-Usted dirá.
-¿Podría q…

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 50

-Mi hijo es buen chico, querida-me dijo arrastrando las erres, en su español dificultoso. Que yo le quiera mucho no me hace ser ciega, sin embargo, y sé que puede ser muy difícil de llevar. A mí me lo vas a decir-susurró levantando los ojos al cielo, como pidiendo misericordia. Pero creo que tú podrás llegar hasta él; se trata solo de derribar esa barrera que ha interpuesto entre él y el resto de la humanidad. Parte de la culpa es mía, por ese asuntillo que te he contado; pero quien verdaderamente le destrozó la vida fue la zorra de su mujer, a quien Dios confunda.
Yo no quise pedirle más explicaciones. Ya tenía en mi vida bastante drama, propio y ajeno, para guardar más en las estanterías de mi cabeza y de mi corazón. Alexander podría ser el hombre de mi vida; de eso estaba segura; pero tendría que domarlo. Y bajo su apariencia suave escondía un verdadero tigre de Bengala que no se dejaba amansar. Pero desde niña he sido muy terca y me juré a mí misma, mientras el gordo roncaba a …

DECISIONES 51

Cuando llegó la noche y la hora de irse a la cama Laura ya no tenía la fogosidad de la mañana, al leer aquella noticia. Y empezó a pensar con algo de racionalidad. ¿De qué excusa se serviría para conseguir que Vicente le diese algo que la ayudase a pasar al otro barrio? Incluso aunque le contase toda la verdad y tratase de hacerle entender que era una decisión personal y que no quería seguir viviendo, lo más probable sería que él no lo entendiese. Era católico, apostólico y romano. No sabía si, como el viejo general, también dormía abrazado a algún brazo incorrupto del más santo de los santos, pero de seguro que no entendería que alguien quitarse la vida. Dio un bufido al recordar que incluso había tenido problemas porque en su farmacia se negaba a vender condones. No, puede que el imbécil de su primo no fuese la persona más adecuada para ayudarla. Pero como ya había comprado el billete de tren decidió seguir adelante con la idea de ir a Tafalla. Hacía mucho tiempo que no se iba de v…

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 49

Me quedé en casa de Alex una semana, y su madre se marchó solo un día antes que yo. Pasamos mucho tiempo a solas mientras los niños estaban en el colegio y él trabajaba en su despacho, porque aunque seguía con dolores y molestias, ni un solo día dejó de escribir. Nosotras aprovechábamos entonces para salir de compras o simplemente a pasear y tomar un café en alguna terraza. El mal tiempo de los dos primeros días pronto cambió y era agradable caminar por las calles del centro y sentarnos cuando ya estábamos cansadas. Descubrí en Gisela a una mujer fuerte, que no había tenido una vida fácil pero que había sabido capear el temporal como mejor había podido. Me contó que se había separado de su marido cuando Alex tenía 15 años y él nunca se lo llegó a perdonar del todo. Estábamos entonces sentadas en una terraza enfrente del mar. La gente iba y venía por la acera como en una explosión de colores primaverales; los niños jugaban en el parque de…

DECISIONES 50

Lo cierto era que de niños habían estado bastante unidos. Vicente venía a pasar los veranos a casa de su abuela y como eran los más pequeños de todos los primos, jugaban juntos. Ella le sacaba tres años y por lo tanto siempre era la que llevaba la voz cantante en los juegos. Además, era mandona por naturaleza. Mientras daba forma a las albóndigas que iba a preparar para la comida del día siguiente recordó con nostalgia sus juegos. Cuando más se divertían era cuando jugaban a los detectives. Vicente tenía una pistola que le habían dejado los Reyes Magos, pero a Laura siempre le tocaba todo lo que no había pedido. En una ocasión se encontró con una máquina de coser de color verde apabullante, cuando ella odiaba coser. Al año siguiente le dejaron un botiquín de enfermería con estetoscopio incluido y gasa y vendas de verdad. Pero Dios no la había llamado por el camino de la Medicina y no sabía ni poner una tirita. El maletín era precioso e incluso llevaba una enorme Cruz Roja grabada, pe…

SOY

Soy un perro que maúlla,
un ciego que todo lo ve,
una loba que le ladra
a la luna, una flor
que no tiene olor,
un bebé al que han
echado de su cuna.

Soy el mundo al revés,
una imagen que no se ve,
una rosa sin espinas,
una ventana sin cortinas,
un cómo, cuándo y un por què.

Soy todo lo que duele,
lo que hace daño,
lo que entristece,
soy la hoja a la que
han arrancado, soy
un haz sin su envés.

Soy la mitad de nada,
quien todo lo siente,
un corazón clavado
en una espada;
la Muerte que ha
dejado empeñada su guadaña.

DESALIENTO

La poesía ha vuelto
atraída por el olor
de la sangre,
como acude el lobo
cuand huele al ciervo.

No sé si piensa quedarse
o será corta su estancia,
como los ratos de sol
cuando llega el invierno.

Poco a poco voy
en silencio tejiendo versos,
cual Penélope su manto,
para cobijar un sentimiento
que nace en mi
y no quiere quedarse dentro.

Y de hiel y lamentos
fabrico poco a poco mis versos.
Como el alfarero con el barro
yo también moldeo
lo que antes fueron sueños
y se han quedado tan solo
en llanto no derramado
y negro desaliento.

ALFA Y OMEGA

Alfa y omega.
Principio y fin.
Nada es eterno,
tan solo la Muerte
cuando nos acaricia
con sus largos dedos de invierno.

Duele cortar amarras,
enfrentar la soledad,
la que nunca se ha ido,
la que con ella, en
sus brazos de acero,
me ha de llevar.

Duele sentir, duele pensar,
no poder cerrar los ojos
y olvidar un mundo
que no es el mío,
donde no me
quiero quedar.

Duele quemar las naves
y saber que ya es
imposible regresar.

Y duele, cómo duele,
saber que es imposible
la piel mudar.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 48

Y para no resultar demasiado mentirosa, aproveché para llamar a Laura y preguntarle cómo iban las cosas en general. Poco a poco me fue poniendo al corriente de todas las novedades. Lo suyo con Mateo marchaba regular, pues la convivencia no era tan sencilla como los dos se habían imaginado. Me barruntaba, aunque ella no me lo dijo directamente, que el chico estaba acostumbrado a que su hermana le sirviese también de madre y criada, y esperaba encontrar en Laura algo parecido; pero que ella no estaba dispuesta a darle. Después de aguantar al sinvergüenza de su marido y al ínclito Eusebio el horno ya no estaba para bollos. Me contó que Luisa Fernanda, al parecer, se había curado de su afición a la botella y había tenido la valentía de decirle a la cara a su prima que era un pendón desorejado y al mismo tiempo tirar en plena calle, desde el balcón, las cosas que su marido todavía no se había llevado. Eso me hizo reír; solo de imaginar a la elegante Luisa Fernanda perdiendo mínimamente …

DECISIONES 49

Estaban ya en el mes de octubre y era evidente que el otoño se había instalado en su vida de nuevo; aunque bien pensado, ella vivía en un permanente otoño. Aunque fuese pleno verano o primavera, nunca permitía que la luz entrase de pleno en su vida. Se había impuesto el castigo de vivir siempre al borde del lado oscuro, y algunas veces hasta inmersa en él. Cuando se sentó a desayunar tenía el pálpito de que iba a ser uno de esos días de cemento, en los que todo le pesaba demasiado y las cosas se veían negras o en distintos tonos de grises.
Le había puesto la comida a la gata sin decirle una sola palabra, cuando por lo general solía hablar con ella, que parecía escucharla atentamente y a veces hasta movía los bigotes en señal de asentimiento. La última conversación seria que había tenido con Lucas la había dejado preocupada y pensativa. ¿Sería verdad que estaba mejor desde que él, su nieto e Isabel habían llegado a su vida? Puede que sí; pero lo cierto es que no le hacía ninguna graci…

PARA MI HIJA

Hace veintiocho años faltaban pocas horas para que naciese mi hija. Como era la segunda y sabía lo que me esperaba, estaba tranquila por una parte y por otra un tanto muerta de miedo pero lista para la batalla. Parir no es nada del otro mundo, solo algo para lo que las mujeres estamos diseñadas, y además es un dolor que tiene la mejor de las recompensas.
La mía pesaba 2,800 y tenía los ojos azules, como todos los bebés, al principio. Solo que los suyos siguen siendo azules.
Desde entonces e incluso desde antes ya de nacer se inició una relación que no se parece a ninguna otra. Sé que hay madres e hijas que tienen una relación complicada o incluso a veces extraña, quizá porque las madres suelen depender demasiado de las hijas y las atosigan. No soy la madre perfecta, todo lo contrario, pero siempre supe, desde que le daba el pecho y le cambiaba los pañales, que aunque era mi sangre y mi carne, era prestada. Tendría que volar sola y eso era lo ideal.
Ya hace mucho que ha volado, y …

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 47

No me detuve ante su llamada. Seguí caminando con toda la altivez que pude reunir, aunque al cerrar la puerta de mi cuarto me desmoroné. Quizá estas cosas no me harían tanto daño si ocurriesen en mi casa, en mi territorio, porque allí me sentía segura. Pero aquí estaba en una casa que no era la mía, sola y desprotegida, y me sentía muy vulnerable. Me arrebujé en el edredón hecha un ovillo, esperando que el calor llegase a detener el temblequeo de mi cuerpo. No hacía frío, pero yo siempre temblaba cuando estaba asustada, nerviosa o me sentía mal. Y pocas veces me había sentido peor que ahora. Los desengaños de amor siempre duelen, pero yo tengo la teoría, a diferencia de lo que piensa la mayoría de la gente, de que conforme más años se cumplen; más duelen. En la juventud es fácil recuperarse de los desengaños, pero cuando nos hacemos mayores también queremos con más profundidad y nos hacemos más sabios y más vulnerables a la vez. Creo que yo había puesto demasiadas esperanzas en esta …

DECISIONES 48

Lucas se quedó callado, como en suspenso. Le había extrañado la negativa a que se tuteasen. Al fin y al cabo se habían contado ya muchas intimidades; pero tampoco insistió. Laura era Laura, un ser único en su especie y por tanto nada de lo que él pudiese decir o argumentar la haría cambiar de parecer. Se seguirían tratando de usted.
En cuanto a la otra pregunta…no había contado con tener qué decir también quien había sido la última persona en pasar por su vida de esa manera. No es que le importase mucho confesar también eso; le había contado ya tantas cosas que una más no cambiaría nada.
-¿Qué le ocurre? ¿No me lo quiere contar? No quiero obligarle a nada, aunque en honor a la verdad, he de decirle que tengo curiosidad. Que no le de vergüenza, hombre de Dios, ya me imagino que sería alguna chica del despacho mucho más joven que usted. Que no le de pudor salir a buscar carne fresca; yo también me he acostado con hombres más jóvenes que yo, y mire usted, bien contenta que estoy de habe…

LOCA

Loca le llamaban
y ella lo creyó
por un momento,
y se debatió entre el dolor
y el tormento.

Se dejó cortar las alas
y permaneció quieta,
como lo hacen las alimañas,
sumergida entre mares de infamia,
alejada del mundo,
sin conocer el Amor.

Le llamaban loca,
y lo peor es que les creyó.
hipotecó su vida,
vivió anclada en el temor.

Hasta que un día, sin
sabe cómo, por fin despertó.

Y puede erguirse, orgullosa,
porque loca o cuerda,
de las ataduras que la apresaban
por fin se desató.

SE ESCONDÍA

Se escondía.
Siempre se escondía.
Detrás de unas gafas de sol
en los días mojados,
detrás de un sombrero,
fuese invierno o verano.

Se escondía detrás de
un millón de palabras,
de letras unidas
en un baile de muertos
donde todo era oscuro,
triste y frío
como el infierno.

Se escondía a ratos
de sus recuerdos, y otras
veces volaba hacia ellos
para quebrarse de nuevo
en cien mil llantos eternos

LONELY

No lucho en el bando vencedor,
no he ganado ninguna batalla,
voy a la cola de los fracasados,
nunca sé cómo usar la espada.

Llego tarde al reparto de premios,
ya no espero alcanzar nada,
pero tampoco tengo ataduras
que me estrechen la garganta
y por eso digo lo que quiero,
a nadie debo nada.

No rindo pleitesía;
en mi guarida yo
soy la loba que manda.

No escucho consejos,
no atiendo enseñanzas,
no me gustan los viejos caminos
ni las falsas alabanzas.

Quiero vagar en soledad,
soy una loba con muchas heridas
a la que ya no asusta nada,
quizá tan solo que alguien
me tienda una trampa
y no tener la fuerza necesaria
para arrancarme de cuajo la pata

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 46

Pasé el resto de la tarde en mi cuarto. Los niños estaban entretenidos con sus deberes, vigilados por su padre y yo no deseaba hacer el estúpido paripé de la familia feliz; sobre todo porque si me quedaba en el mismo cuarto que él mucho tiempo no podría evitar iniciar una discusión. Y eso no era apropiado, menos en su casa y cuando se encontraba convaleciente. Había traído mi portátil y dediqué una hora a contestar correos de trabajo y a terminar una demanda de divorcio que tenía que presentar en tres días. Trabajar siempre me equilibraba y me hacía sentir mejor; era como un lazo que me ataba al mundo real, a la vida, a lo que me era conocido y me hacía sentir segura. Para acabar de animarme, me llamó Leticia y hablar con ella siempre era como beber de una fuente de agua fresca. No había nadie tan transparente, tan inocente y cálido como ella. Me contó las últimas aventuras de Sara Patricia, que añoraba tanto a su legionario que no conseguía dorm…

DECISIONES 47

Lucas no se sorprendió; esperaba la pregunta y además creía que era bastante justa. Si uno escarba en la porquería ajena, es de ley permitir que los demás hagan lo mismo en la propia.
-Unos cuatro años, casi cinco-confesó.
-Y entiendo que la última vez no fue con la pobre Carmen-sentenció ella, mirándole fijamente.
-No, por supuesto que no. La coyunda marital, como se decía antes-y se rio al pronunciar esas palabras-hace tiempo que ya no tenía lugar entre nosotros. Si he de serle franco, Carmen nunca fue una mujer lo que se dice imaginativa en la cama. Pero lo peor era que tampoco permitía que yo lo fuese.
Laura asintió. Conocía ese tipo de mujeres, y a menudo las había despreciado silenciosamente. Cierto que cada uno tenía plena libertad para llevar su sexualidad como estimase oportuno, pero no podía evitar sentir por ellas una ligera compasión rayana a veces en el desprecio.
-Entiendo. Suele pasar. A menudo las mujeres casadas creen que ser esposa y madre va reñido con lo otro.
-…

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 45

Cuando llegamos a casa ya era hora de empezar a preparar la comida y animosamente puse manos a la obra. Nunca había cocinado para ellos, y he de confesar que sentía una mezcla de miedo y de ilusión. Decidí que no era momento de grandes experimentos. A todos los niños les gusta la pasta, así que preparé unos espaguetis a la boloñesa y de postre pastel de manzana. Todos comieron con buen apetito aunque solo Rodolfo y Alexander elogiaron la comida. La presuntuosa Flavia se limitó a mirarme con los ojos entornados por el rencor. Cuando estaba recogiendo los platos y me disponía a preparar café para nosotros dos, la niña soltó lo que me pareció una especie de bomba en medio de la sobremesa.
-Menos mal que mañana ya estará aquí la abuela y me hará mis platos favoritos.
Alexander se estaba limpiando los labios con la servilleta y la mano se le quedó en el aire, sosteniendo la tela como si fuese una bandera blanca pidiendo tregua.
-¿Qué es eso de la abuela?
-Ha hablado con Guiomar-era la pri…

DECISIONES 46

Lucas fue a visitar a Laura al día siguiente de la cita con el médico. Se la encontró sentada en el jardín, tomando una limonada. Ya estaban a mediados de septiembre y aunque el tiempo seguía siendo cálido, sabía que estaban contados los días en que se podía disfrutar de una buena temperatura. Pronto llegarían las mañanas de heladas, los días ventosos y nublados y los atardeceres sombríos en los que no apetecía mucho más que quedarse sentado junto al fuego, leyendo, pensando o simplemente recordando. Por eso había decidido salir a disfrutar de una de las últimas tardes del verano. Igual que cuando era una niña pequeña y apuraba los últimos días antes de que las clases empezasen.
Aquella mañana se había sentido extraordinariamente joven y ligera nada más despertar. Había algunos días en que le costaba salir de la cama, y no era por pereza, pues nunca había sido perezosa, sino más bien porque no encontraba planes para llenar el día. Pero cuando abrió los ojos y se encontró con un par …