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Mostrando entradas de diciembre, 2015

LA HIEDRA

Trázame con los ojos cerrados.
Delinea despacio mis labios,
dibuja la curva de mi hombro;
detente un poco más en el derecho
y baja poco a poco hasta el codo.

Quédate parado un instante
en mi cintura, que la palma
de tu mano me recorra
y tus dedos tracen una
línea de fuego
que baje hasta mi vientre
y se quede reposando
ahí hasta robarme la cordura.

Abre los ojos cuando yo
te lo diga, y mientras tanto
siente como mis dedos
se deslizan por tu pelo,
mientras me enredo
en tu cuerpo como lo
hace la hiedra que trepa
despacio y en silencio.

MOJITO´S CLUB 7

Pegadas las unas a las otras como si estuviésemos haciendo algo prohibido empezamos a mirar los conjuntos que se ofrecían en las estanterías. Todos eran muy bonitos pero también demasiado caros para nuestros depauperados bolsillos, y sobre todo nada adecuados para el fin que pretendíamos. Tuve que ponerle freno a Clara y a Marta, que se apoderaron de sendos camisones transparentes que más que tapar eran como una especie de semáforo rojo que llamaban al vicio.
-¿Estáis locas?-las increpé arrebatándoles la prenda de las manos. ¿Habéis visto el precio de estos trapos lujuriosos? Además, no sirven para lo que queremos. ¿Tengo que recordaros que vosotras vais a limpiar, o al menos a fingir que lo hacéis? Dejad eso en donde estaba-las amonesté como lo haría una madre con sus hijas díscolas e indisciplinadas.
Me miraron con algo parecido a la inquina, pero obedecieron. Alicia y yo, que nos habíamos hecho cargo del rebaño, llegamos a la conclusión, después de media hora de búsqueda infructuo…

AMAR Y LUCHAR

Cuando se acerca el final de un año parece que todo el mundo se siente impelido a hacer examen de conciencia; no sé si también dolor de los pecados y propósito de enmienda.
Yo mis propósitos suelo hacerlos, como reminiscencia de mi lejana niñez o adolescencia, o quizá porque siempre estoy intentando aprender cosas nuevas, cuando llega el mes de septiembre y empieza un curso. Ese es mi Año Nuevo.
Y como supongo que soy una rara avis, tampoco es que me apasione celebrar de manera especial la última noche del año. Desde luego, ni se me ocurre comer las uvas; sería de mal gusto acabar la noche en Urgencias; y las uvas no me gustan. No sé de quien ha sido la brillante idea de atragantarse en manada delante de la caja tonta. Menos mal que no se decretado que sean melones o sandías lo que hay que trasegar. Si tuviese que seguir una tradición casi que me inclinaría por lo que hacen los italianos: un buen plato de lentejas; comida rica y sana donde las haya.
La noche del 31 de diciembre nunc…

MIENTRAS DUERMES

Te velo mientras duermes, amor,
te pienso en cada momento
y hasta me parece que en
el silencio puedo escuchar tu voz.

Alivio tu cansancio
con mis versos,
te entrego en ellos lo que soy,
cada sentimiento lo pongo
en tus manos, amor,
para que despiertes contento.

Espero, paciente, a que abras los ojos
y de nuevo me dibujes en tu mente,
te alimentes de mi ausencia
y me guardes en un pequeño
hueco, ese que está al
lado del corazón, donde
se guarda lo que se ama,
cada beso, cada segundo de pasión.

Seré tu café de buenos días,
tu zumo de naranja, tus vitaminas.

Y tú serás amor,
quien me escriba versos de madrugada,
frases que me horadan el alma
y se aposentan a mi lado,
sobre la almohada.

Serás quien me piensa en noches eternas,
quien da luz a cada una de mis mañanas,
el que me busca callado,
quien en su bolsillo
guarda mi mano.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 60

Me levanté y busqué todo lo necesario para preparar un café con leche. Dispuse las tazas en la mesa del desayuno, la que da al jardín trasero. La luz empezaba a entrar a través de las cortinas de hilo de mi abuela, todavía tímidamente; y arrancaba destellos en el armario blanco donde mi madre guardaba la cristalería de diario. La madera del suelo, rubia y añeja, con huellas del tiempo en sus vetas, también brillaba con los inciertos rayos del sol.
Gisela se bebió casi toda la taza antes de empezar a hablar. Cuando estaba nerviosa le costaba más expresarse en español; era como si las palabras le huyesen, se hiciesen esquivas en su lengua.
-Nunca me llevé bien con Natalia. Quizá fuese culpa mía, no lo sé. Lo cierto es que desde el momento en que se casaron me dejó claro que ella era la mujer más importante en la vida de Alexander y que yo no debía molestarles. Siempre repetía que una esposa es más importante que una madre.
Yo torcí el gesto. ¿…

VERSO A VERSO

Nos hemos conocido verso a verso,
palabra a palabra, amor,
nos hemos abierto el alma en canal
solo para conocernos mejor.

Hemos trazado líneas
entre tu mar y mi océano,
líneas curvas de amor,
que solo se sostienen con poesía,
quizá con el tacto de una flor.

Líneas que nos unen
como el soldado a su bandera,
como al guerrero a su espada,
como el loco a su quimera.

Una línea que nos ata
con la fina cuerda de la
esperanza en el Mañana.

Un Mañana hecho de pausas,
de bailes lentos, de suspiros
encendidos y atardeceres tiernos.

Un Mañana poblado de sueños,
de paseos hechos con tiempo,
de lugares compartidos
y momentos únicos
para que te refugies en mi cuerpo.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 59

Al volver a casa lo hice por el camino más largo, dando un rodeo que hubiese podido evitar pero no lo hice. Me apetecía conducir y pensar, por este orden. El corto rato pasado con Sergio me devolvió a un pasado que ya había casi olvidado. Hacía años que no pensaba en él, pero aquel último verano antes de la universidad, y a pesar de ser ya novia de Felipe, Sergio fue muy importante para mí. Cuando le conocí le puse el mote de Jesucristo y así le llamé siempre, sin que él se molestase. Era sobre todo por la barba que entonces llevaba, pero también por su cara pálida, delgada, doliente; como si estuviese comido por un fuego interior, quizá el que en aquel momento, antes de las canas, brotaba de su pelo. Habíamos sido amigos, aunque quizá también y sin saberlo, algo más. Pero la vida nos llevó a cada uno por un camino distinto y ahora también, caprichosamente, nos había reunido de nuevo.
Afortunadamente todos estaban ya en la cama cuando llegué. Antes de acostar…

INSOMNIO

Esta noche, amor, el
Insomnio ha sido mi
compañero de cama
y no ha querido abandonarme
ni a las seis de la mañana.

No había suficiente Lorazepam
para que yo hiciese
las paces con mi almohada.

Me faltaba tu calor,
a mi lado no respirabas y
ninguna mano había que
estrechar bajo las sábanas,
ni siquiera tu voz
que me envolviese hasta
adormecerme el alma.

He tenido que mirar
sin ver, amor, mil
imágenes que llevo
en el corazón grabadas,
esperando que el sueño
llegue, quizá con el
Año Nuevo, o tal vez
como regalo de Reyes.

Mientras tanto, amor,
hago planes en silencio.
Me paseo por la Alhambra,
visito en Teruel a Isabel
y a Diego; llego a Lisboa
cansada ya, pero un fado
me revive y puedo remontar
el vuelo hasta que entro
en tu pecho y me baño
de nuevo en tus ojos mientras
tus dedos me recorren despacio
y poco a poco me invade el sueño.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 58

La película, como era de esperar, había sido estrenada hacía tiempo, pero me daba igual. Me sirvió para evadirme durante algo más de una hora del mundo circundante. Al salir fui a la calle principal del pueblo, donde recordaba que había un bar en el que servían unos bocadillos de tortilla que en mi adolescencia y juventud me encantaban. Lo bueno era que continuaba abierto y como aprecié al entrar, apenas había cambiado. El suelo seguía sembrado de servilletas usadas y palillos y el aire olía ligeramente a fritanga. No era lo que se dice la quintaesencia de la elegancia pero a mí me traía buenos recuerdos. Las mesas seguían siendo las mismas que yo recordaba, con patas de hierro y el sobre de mármol de un color blanco sucio. Me senté al lado de la ventana, en el sitio donde solía hacerlo hacía casi treinta años. En la mesa de al lado seguía habiendo ancianos que jugaban al dómino, aunque ya no serían los mismos de entonces. Por un momento pensé volver atrás en el tiempo y me vi com…

BAILEMOS

Aunque ahora no me guste la Navidad, hubo una época de mi vida en que me encantaba; como a casi todos los niños.
En aquellos momentos la Navidad eran regalos, comidas especiales y sobre todo que la familia estaba reunida. En mi caso la familia eran mis bisabuelos, mis abuelos, mis padres y yo.
A todos les recuerdo con un cariño muy especial. Ya solo quedan mi madre y mi abuela. Los demás se han ido, aunque no muy lejos. Sólo a una habitación cercana de la que todavía no tengo llave y no me está permitido entrar. Cuando tenga que hacerlo tengo a mucha gente que me quiere y que me vendrá a recoger a la puerta para ayudarme a cruzar al otro lado. Pero todavía no es el momento.
En Nochebuena les recuerdo a todos, aunque quizá algo más a mi padre. Sin embargo se me viene a la memoria la cara de susto de mi bisabuela cuando su hijo, mi abuelo, abría la botella de champán. Ella siempre temía que el tapón fuese a dar a la lámpara y saliésemos todos volando por los aires.
Yo bailaba con …

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 57

Los primeros dos días transcurrieron con tranquilidad y me sirvieron para recuperar horas de sueño, leer libros que tenía pendientes desde mucho tiempo atrás y disfrutar de la compañía de Rodolfo. Ese niño, tan parecido a su padre en lo físico pero mucho más cariñoso y abierto, me estaba devolviendo a esos tiempos en que criaba a mis hijos, y desgraciadamente, como la mayoría de las madres jóvenes, tenía prisa por verles crecer. Ahora que eran un hombre y una mujer, les veía muchos menos de lo que quisiera, y la mayoría de las veces les encontraba lejanos y distantes. Echaba de menos esos momentos en que mis hijos me miraban con tanta adoración como ahora lo hacía este niño, buscando en mi respuestas que a veces no sabía muy bien cómo darle. La casa que estaba enfrente de la nuestra estuvo vacía durante mucho tiempo, pero al parecer había sido ocupada por una familia joven con dos niños de una edad parecida a la de Rodolfo. Pronto los tres se hicieron amigos y como en el pueblo no h…

DE LOS PIES A LA CABEZA

Apréndeme de los pies a la cabeza;
estudia primero mi pelo,
detente en mis ojos
y delinea mi boca como un ciego
mientras mis manos te recorren
en la sombra.

Traza surcos en mi espalda
como el arado en la tierra;
lábrame entera, amor,
y espera a recoger la cosecha
de lo que surja de los dos.

Quiero que todo tu mundo
quepa en mis caderas;
que no se apague el fuego
que quema tus venas.

Arde conmigo, amor,
y que el amanecer sea testigo
de cómo tus dedos dibujan
a ciegas mi alma;
la misma que se entrelaza
en la tuya en silencio
como la Aurora lo hace
cuando la noche da paso
al día y de nuevo tú
has espantado de mi
la melancolía.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 56

Yo también me sorprendí, aunque por motivos distintos a los que sospechaba que movían a Carlos. Él, como todos los hombres, pensaba que su madre solo era madre, además de mujer. Y yo solamente me sorprendía porque pensaba que Mamá era tan fría que no sería capaz de enamorarse de nuevo.
Mi hermano me apremiaba para que le dijese algo; era como si quisiese mi apoyo para regañar a nuestra madre, como si fuese una niña pequeña.
-Carlos, lo que haga Mamá a ese nivel no es cosa tuya ni mía. Déjala que sea feliz. ¿Qué hay de malo? Los dos se conocen desde hace muchos años y son libres. No hacen mal a nadie.
Mi hermano siguió despotricando unos quince minutos acerca de la inconveniencia de una relación a esas edades, de que Mamá chocheaba y no sé cuántas bobadas más. Al final acabé por desconectar de sus diatribas y aparté algo el auricular de la oreja para que no me destrozase el tímpano. Sólo se calmó cuando le prometí que hablaría con ella durante nuestra estancia en el pueblo.
La segunda…

AMANECER DE DICIEMBRE

Te añora mi alma, amor,
mi pecho te reclama
cada noche, necesito que
me des tu calor

Me alimento entre tanto
con tu voz.
Me bebo cada uno de
tus versos, cada letra
tiene tu tacto,
tu sabor.

Necesito silencio
para pensarte,
recordar una a una
tus palabras.
sentir que la distancia
amor, no es nada
cuando existe este hermoso
sentimiento entre los dos.

Rememoro tu mirada y
el amanecer de diciembre
ata nuestras almas
con finas cuerdas de plata.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 55

Me levanté con el corazón ligero y aliviado por mi decisión, y apenas llegué a casa, antes de bañarme, llamé a mi madre para contarle mis planes. A su manera, poco expresiva y gruñona, se puso contenta. Lo sé porque me dijo con voz de trueno que la dejase en paz, que tenía que estar sola para hacer una lista de cosas que llevarse y lo que era necesario comprar para las comidas. La conversación con Gisela fue igual de provechosa, solo que ella no se vio obligada a fingir enfado, sino que aceptó mi propuesta con una carcajada jubilosa y se despidió de mi con un “cariño, eres una maravilla y mi hijo un imbécil”.
Y ahora me quedaba lo más difícil; hablar con el imbécil. Marqué su número y ya iba a desistir cuando al final se dignó contestar. No me detuve demasiado tiempo hablando de conveniencias, sino que fui al grano, como solía hacer él. No dudó en aceptar, aunque pensé que me pondría pegas.
-Entonces, ¿qué día quieres que vayamos? Tienes que darme la dirección exacta y las indicacion…

SHADOW

Yo vivía en un mundo oscuro
y poblado de sombras,
enlazando insomnios
dormidos que a mi puerta
quedaban sin dejar
trabajar al Olvido.

Un mundo de tinieblas
donde el Amor no existía
o tal vez estaba escondido.

Y de repente las sombras
que antes me amenazaban
ahora parecen cambiar
mi destino.

Ya no me dan miedo;
más bien pueblan
un mundo que ahora
me parece distinto,
donde la soledad
se ha ido y entre tu
mar y mi océano
un puente de plata
parece que se ha tendido.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 54

Entonces recordé que era la época en que mi madre tenía un cargo en el ropero de la parroquia, organizaba las excursiones de los padres de alumnos en el colegio, recibía en casa a sus amigas y se ocupa de sus padres ancianos. A menudo parecía cansada y ahora me daba cuenta de que precisamente lo que buscaba era agotarse, caer rendida nada más poner la cabeza en la almohada para no pensar.
-Pero, a todo esto, ¿A qué viene esa pregunta?
Era muy sagaz y cuando inicié la conversación sabía que no podría irme sin darle explicaciones. Pero el caso es que quería hacerlo. De repente sentí que tenía la necesidad de contarle todo a mi madre. Y lo hice. Serví otro café para ambas y le hablé de Alexander, de cómo nos habíamos conocido, de sus hijos, hasta de su madre. Ella me escuchó en silencio, sin interrumpirme ni una sola vez.
-¿Y por qué piensas que tú le quieres más que él a ti?-me preguntó, cuándo yo terminé de hablar.
Me pilló desprevenida. No supe …

MOJITO´S CLUB 6

Llegué a casa muerta de cansancio y sólo pensar que por la tarde tendría que reunirme con las chicas para decidir la compra de los nuevos uniformes de trabajo, por decirlo de alguna manera, hizo que se me quitase el apetito. Lancé los tacones al aire con garbo y me dejé caer como un saco de patatas en el sofá, donde me arrebujé en una manta y a los cinco minutos estaba profundamente dormida. Fue de esas siestas que Cela calificaba como de pijama y orinal, de casi tres horas. Dormí tan profundamente que soñé, muchas cosas inconexas y si sentido, como suelen serlo los sueños; al menos los míos. Yo no soñaba nunca cosas tan poéticas como que volvía a Manderley; más que nada porque mi apartamento era pequeño y, aunque coqueto y agradable, no podía compararse a la mansión de Maxim de Winter. Concretamente en esa ocasión soñé que entraba en la cocina de una casa desconocida, pero que extrañamente era la mía, y me encontraba el suelo repleto de copos de avena en los que resbalaba; y los ar…

MOJITO´S CLUB 5

Al día siguiente por la mañana me tocó a mí encargarme de la compra para la comida de los niñatos. Cada semana lo hacía una de nosotras, aunque no sé por qué todas terminaban poniendo alguna disculpa y ya eran tres las semanas que me endilgaban a mí el trabajo. Decidí, en contra de todos mis principios, comprar pescado congelado y carne de segunda. En vez de filetes tendrían estofados, aunque en el menú que les dejaba escrito cada día pondría gulash. Quedaba más fino y para no faltar demasiado a la verdad solo necesitaba ponerle bien de páprika. Mientras me detenía en los estantes de la fruta y compraba manzanas, que asaría en el horno con azúcar y canela, me preguntaba si no estaría metiendo la pata. La canela era afrodisíaca y mucho me temía que la páprika también. Bueno, en todo caso no era mi problema. Al día siguiente le tocaba a Noelia repartir las comidas. Si andaban con las hormonas alborotadas que le metiesen mano a ella, que era más joven y podía con todo.
Al principio con…

SIR BRANDY

Sir Brandy desde su atalaya
tu insomnio y el mío contemplaba,
y con el biorritmo perdido
se preguntaba, quizá, si
era normal tanto desatino.

En unas pocas horas viajamos
a Coimbra, Oporto y Lisboa;
sólo nos faltó comprar toallas
y darnos un paseo por Andorra.

Para mucho dan siete horas.
Para muchas confidencias,
para algunas luces y muchas sombras.

Las amarguras son distintas
aunque no las cante Chavela Vargas,
cuando a otro se confiesen
y se vacía el corazón
al ritmo pausado de una canción.

LA HABITACIÓN DEL ADIOS

Lo primero que el recepcionista del hotel vio de ella fueron unas enormes gafas negras bajo un sombrero de terciopelo granate. Su cara era tan pequeña que apenas se apreciaba nada más. Pero era una vieja conocida ya y el chico le entregó la llave de la misma habitación de siempre. Sonrió apenas al recogerla y subió con paso firme. El portero la había visto salir de un taxi, como cada jueves, y le hizo un guiño socarrón al chico que se afanaba detrás del mostrador. Era nuevo en el puesto y todavía no se atrevía a hacer bromas con los demás empleados a costa de los clientes.
El la esperaba ya, con su bata oscura y dos copas de champán. No se besaron, solo se acariciaron con la mirada y sin decir palabra ella se desnudó de camino al baño, al tiempo que él se despojaba de la bata y entraron a la vez en la bañera. Como dos viejos amantes se acomodaron despacio; ella de espaldas y él rodeando su pecho y su cintura. Estuvieron así mucho rato, sin hablar; solo acariciándose y escuchando…

MOJITO´S CLUB 4

Para distender el ambiente pedimos otra ronda de mojitos y ya con eso a las chicas se les soltó un poco más la lengua…y las ideas. La primera en poner pegas, como de costumbre, fue Alba.
-¿Y qué les vamos a explicar a los chicos?
-¿A qué chicos?-pregunté yo aunque sabía muy bien de quienes hablaba.
-Pues a los nuestros…
Si supiese silbar me pondría a hacerlo sin pérdida de tiempo. Y si fumase, sería el momento de buscar en las profundidades de mi bolso el tabaco y el encendedor. Pero no sé silbar y no fumo, gracias a Dios. Así que a falta de otra cosa mejor que hacer le di un tiento al vaso que tenía delante.
-Yo, desde luego, no le pienso decir nada a mi marido-se escandalizó Paula. Es capaz de encerrarme en el sótano y tirar la llave.
-Si no tienes sótano-aventuró Clara.
-Es una licencia-apostillé. Déjala que se relaje. Cada una que haga lo que quiera, aunque mi abuela solía decir que ojos que no ven…corazón que no siente. Si veis que lo van a entender…se lo contáis. Ahora, hacerl…

SOÑAR

Me asusta no tener miedo,
temo no desear,
acomodarme en la modorra
y no querer despertar,
ni sentir la tibia mañana
o incluso los dientes
acerados de la mordiente soledad.

Me asusta querer cerrar los ojos
y tener miedo a volar,
a sentir el viento en la cara
y ese frío cortante que
te araña las entrañas.

Me asustan tantas cosas
que quizá hasta temo
que en el fondo haya perdido
la capacidad de soñar
y lo único que me quede
sea abrir los ojos
y tratar de respirar

MOJITO´S CLUB 3

Todas, como una sola persona, me miraban de hito en hito; sin duda barruntando si me había vuelto loca o quizá si ya antes de llegar me había tomado varios mojitos. Pero la verdad es que nunca me había sentido más cuerda ni más clarividente. ¿Quién establecía las normas de lo que es socialmente correcto o de lo que está mal? Estaba segura de que quien lo hacía no había tenido nunca que preocuparse por el recibo de la luz ni del gas; ni se preguntaba cómo llenaría aquella semana la nevera, ni llegaba a casa deslomado de tanto trabajar por un mísero salario.
Fue Alicia, como de costumbre, la que tomó el toro por los cuernos y encaró la situación.
-¿Y se puede saber qué se te ha ocurrido ahora? Porque tú no tienes ideas, más bien son ocurrencias. Como sea algo parecido a lo de Tele Mamá…
-Seguiremos con Tele Mamá. No da mucho de momento, pero es cosa de perseverar. Y como tenemos tiempo libre se me han ocurrido dos negocios más. Somos seis, así que dividiremos fuerzas. Esa es la estrat…

CAMINO POR ANDAR

Tanto me has quitado
que no te cabe en las manos,
tanto de mi has llevado
que ahora mi esencia
vive dentro de ti, en letargo.

Me has robado la calma,
te has llevado contigo
el sosiego, la paz; y me
has dejado tan solo el vacío
y el hambre que deja tras
de si la soledad.

Y he emprendido un viaje
sin rumbo,en busca de un
Eldorado que en realidad
no sé donde hallar.

Me has dejado el insomnio,
el vacío, la sensación
de no poder amar.

Me he quedado con mil
demonios que me corroen
por dentro mientras
me pregunto qué camino
seguir para poder regresar;
qué camino me espera
hasta que sea capaz de
cerrar la maleta y
empezar a olvidar

MOJITO´S CLUB 2

Perdonen que haya cometido una tremenda falta de educación al no haberme presentado. Me llamo Penélope, y el nombre me viene a la medida, porque siempre estoy esperando algo o a alguien. Y también me gusta tejer. Hecha esta salvedad les diré que mi preocupación por encontrar algo que nos salvase de trabajar como mulas para malvivir me llevó a hacer ciertas averiguaciones e incluso consultar a un par de amigas mías que se dedican a la profesión más antigua del mundo. Es decir…son putas. Ustedes perdonen, pero es que me gusta llamar a las cosas por su nombre. Además…a mí las putas me merecen un enorme respeto. Venden lo que tienen y no engañan a nadie. Otra cosa son las mujeres que entran en la categoría de zorras; esas me asquean. Pero en ese tema ya entraremos en otro momento.
El caso es que después de dos semanas de averiguaciones y meditaciones varias quedé con las chicas en el pub donde siempre solíamos vernos. Los camareros ya nos conocían sobradamente y no se rasgaban las vesti…

AMANTES

Decía Alejandro Dumas que el matrimonio es una carga tan pesada que hacen falta dos para llevarla, y a menudo tres. Como era un hombre, seguramente pensaría que ese tercero tendría que ser una mujer que le hiciese a él la carga menos pesada.
Por suerte los tiempos han cambiado, y ahora la frase sería que en ocasiones son necesarias hasta cuatro personas. Porque la carga es igual para las dos partes; o no. Pero en todo caso un proyecto de vida en común requiere de mucho amor, mucho aguante y mucho sacrificio. Y el fallo de lo primero suele llevar aparejado que también se caigan lo segundo y lo tercero.
Sin embargo en la Historia de la Humanidad siempre ha habido personas inteligentes y sobre todo pragmáticas que lo han entendido; sobre todo cuando los tiempos eran otros y el matrimonio era para toda la vida.
Acabo de recordar una anécdota que no sé si es verídica, pero en todo caso ha sido muy repetida. Se cuenta que en el Liceo de Barcelona, una noche de estreno, estaba una pareja …

MOJITO´S CLUB 1

A veces la vida nos lleva por lugares ignotos a los que nunca habíamos pensado llegar. Mi madre solía decir que a quien se muda, Dios le ayuda. Ella es que siempre ha sido muy de refranes. Yo no estoy tan segura, pero sí sé que cuando hay que hacer un cambio, lo mejor es cerrar los ojos e ir hacia delante.
Hace unos meses me reuní con unas amigas con las que comparto mi afición a la Historia, a las piedras antiguas, al arte y…a los mojitos. Las cosas hay que decirlas claramente. He de confesar que yo me aficioné tarde y así un poco a lo tonto, que es como suelo hacer las cosas. Pero también he de confesar que cuando me decido a algo…me lo tomo en serio. Y esta afición la he tomado como algo personal. Ellas…también. Así que de vez en cuando nos vemos; cenamos, charlamos, damos cuenta de unos mojitos y nos ponemos al día en nuestras aventuras y desventuras. Mucho me temo que haya más de lo segundo.
El caso es que la última vez que nos encontramos a todas, de alguna manera, nos había a…

LO ABSURDO

Hay un tiempo para llorar,
un tiempo para el dolor,
para volver la vista atrás,
recordar lo que ha sido
y ahora yace enterrado
entre campos de Olvido.

Pero cuando hayas llorado
a solas, triste y escondido,
dando la espalda a la vida,
dejándote llevar por
un camino que sabes perdido;
sacude las alas y vuela,
no mires al Ayer y atrévete
a beber de lo prohibido.

Que nada te detenga,
que no te frene la lluvia
ni el viento del Norte,
y menos aún dejes que
se imponga la pena.

Camina erguido aún
sin conocer tu rumbo,
mejor es perderse mil veces
que morir poco a poco
enfrentado a lo Absurdo

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 53

-Estás horrible. ¿No puedes hacer algo con ese dichoso pelo? Y esas ojeras… ¿es que no duermes bien?
-He pasado mala noche, Mamá, eso es todo.
-Tonterías-me contestó, empujándome para que entrase. No te alimentas bien. Desde que estás sola no comes en condiciones y tu cuerpo te está pasando factura. Venga, entra, he preparado pescado al horno y una buena ensalada. Lávate las manos mientras traigo la comida y siéntate luego en tu sitio de siempre.
De repente me sentí como si volviese a ser esa chiquilla de diez años que llegaba del colegio a la hora de la merienda. Me lavé las manos y la cara, con el mismo jabón de siempre, con olor a lavanda. Mi madre lo usaba desde que tengo uso de razón. Cuando me senté ya me había servido una enorme ración de pescado y de poco sirvieron mis protestas. Me miró con aire regañón y me apuntó con su cubierto para que empezase a comer. Apenas llevábamos cinco minutos en la mesa cuando no pude más; dejé que todos l…

DECISIONES 54

Al día siguiente muy de mañana, después de dejar a Freya y varias ollas de comida en casa de Lucas, salieron rumbo a Tafalla. El día había amanecido luminoso y a medida que se iban alejando Laura se sentía más ligera. Fiel a su palabra, su compañero de viaje le permitió que ella pusiese la música que eligiese. Mientras escuchaba a Kenny Rogers cantar “The gambler” se dijo que era cierto todo lo que decía la canción. En la vida era necesario jugar con las cartas que a cada cual le habían tocado en el reparto y sobre todo había qué saber cómo manejarlas, como sostenerlas y cuando soltarlas. Pero ella no había tenido ningún viejo jugador que le enseñase; no le había quedado más remedio que aprender de sus errores. ¿Había aprendido? Puede que no del todo. Miró de reojo a Lucas, que permanecía con la vista fija en la carretera. Era un conductor prudente pero desde luego mucho más atrevido que ella, quien a veces por miedo permanecía detrás de algún camión durante Kilómetros y solo adelant…