1 de diciembre de 2015

MAPA DEL CLÍTORIS Y DEL PUNTO G



Nunca me he fiado mucho de esos estudios que hacen las Universidades de medio mundo cuando no tienen otra cosa mejor que hacer. Por muchos motivos, pero sobre todo porque suelen estudiar cosas bastante inútiles y en algunos casos que hasta un niño de cuatro años podría decirnos sin tener que gastarse tontamente un montón de dinero que se podría destinar a fines mejores.
Entre esos estudios creo que hay uno que dice que los hombres saben interpretar a la perfección los mapas y los planos, y las mujeres no tenemos ni puñetera idea. En mi caso…es así. Soy de letras y encima suelo perderme en mi propia casa. Pero desde que hay GPS, esa supuesta cualidad masculina ya carece de importancia.
Creo recordar que hace unos años se destinaron unos cuantos miles de euros a un estudio para trazar un mapa del clítoris y de donde se encontraba el tan buscado punto G. No sé si llegaron a encontrarlo, aunque para mi tengo que esto debe de ser como las cosquillas, que cada mujer lo tiene en un lugar determinado. De todos modos, si hay que ir dando instrucciones del tipo: “a la derecha Pepe, no, por ahí no, un poco más al centro. No, hacia ese lado no te desvíes, un pelín más hacia allá”; se baja la libido y todo lo que se tenga que bajar. Eso se hacía antes de que los coches llevasen el cómodo asistente de aparcamiento; que el mío por cierto no tiene, porque es más o menos de cuando Franco era cabo.
Yo no me he parado a hacer una encuesta entre mis amigas de dónde tienen ellas el punto G; primero porque considero que es algo todavía más personal que preguntarles cuánto ganan y luego porque yo, aunque parezca lo contrario, soy sumamente tímida y hablar de esas cosas me da un qué sé yo…
Pero si puedo hablar por lo que a mi atañe. Vive Dios que no permitiré yo que cualquier hijo de vecino emprenda una búsqueda de mi punto G como Stanley buscando al Doctor Livingston; y además no hace falta. Yo me lo he situado hace ya mucho tiempo, y no tiene pérdida. Lo tengo en la cabeza. Que nadie pierda el tiempo pensando que puede situarse más abajo. Justo en la cabeza. Si de repente, aunque sea surgido de la Nada, de Saturno o del mismo Infierno llega alguien que sepa excitarme el cerebro…no se me escapará aunque le tenga que atar con cadenas. Además, puede que a los dos días el susodicho repita aquella célebre frase de “vivan las caenas”. Que yo cuando quiero puedo ser un encanto. Lo que pasa es que quiero poco, pero el potencial ahí está. Pues eso, que no es necesario gastarse tanto dinero en trazar mapas inútiles para llegar a un lugar que ya está más que localizado.

5 comentarios:

  1. Vive Dios que encontrar un mapa así es también la puerta al paraíso. Me refiero al mapa del cerebro, ese mundo tan complejo en el ser humano. De todos modos habrá quien lo lo entienda, si acaso porque el cerebro se oculta demasiado en algunas personas y lo buscan en lugares insospechados.

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  2. Tienes mucha razón. Y quizá también porque la mayoría de la gente no se detiene en buscar el cerebro. Me temo que en estos tiempos está poco valorado. Las personas que piensan tienen su peligro.

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  3. Tienes mucha razón. Y quizá también porque la mayoría de la gente no se detiene en buscar el cerebro. Me temo que en estos tiempos está poco valorado. Las personas que piensan tienen su peligro.

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  4. Los de Podemos, con ese tema te montan un Curso para encontrar trabajo. Alguna profesora al explicar Ciencias Naturales, tambien ha hecho delante de los alumnos alguna demostracion. Otros lo descubrimos al estudiar Anatomia en la Facultad.Lo que está en el cerebro, lo descubrimos tarde

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  5. Pues en el cerebro se halla, no hay que buscar más allá

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