Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de enero, 2016

TU MANO EN LA MÍA

Tu mano en la mía,
mi boca en tu boca,
comunión de pieles, amor,
que hace de nuestras
almas una sola.

Tu risa y mi risa se
unen en una carcajada loca,
porque yo no quiero
estar cuerda y
un día sin risa
es, amor, una derrota.

Tú eres mi voz,
mi punto y mi coma,
mi sueño sin miedo,
mi despertar sin sombra.

Eres quien aleja el frío
quien en amor
todo lo transforma.

Eres a partes iguales
mi luz y mi sombra,
mis palabras perdidas,
eres todos mis versos
y aquello que como
es solo nuestro,
nunca se nombra.

MI NIÑO

Erase una vez un niño...así es como empiezan los cuentos, ¿no? El caso es que esto no es cuento. Pero si que voy a hablar de un niño.
Un niño que nació una mañana de lunes, a las once, exactamente, de un día frío y lluvioso de finales de abril. Un niño enorme que berreaba a pleno pulmón. Un niño que a los tres meses tenía el tamaño de uno de seis y que se metía entre pecho y espalda un biberón entero, cuando los manuales decían que debía ser mediado. Pero...su madre era joven e inexperta, por suerte para él, y no le hizo pasar hambre.
Era un niño travieso, incapaz de estarse quieto y menos de mantenerse limpio más de una hora. A los tres años ya tenía dos cicatrices, que yo recuerde.
No era un niño al uso; jugaba con cosas extrañas. No le gustaban los coches ni las cosas que suelen divertir a los niños. Prefería fabricarse sus propios juguetes, aunque su hermana era quizá su juguete preferido. Con papel higiénico, si, ese que están pensando, y cinta aislante fabricaba fantasmas que…

MAÑANA

Mañana, amor, estarás cansado
y puede que al llegar la
madrugada se te cierren
los ojos y se te abra el alma.

Será entonces cuando me
sientas a tu lado, y no
importarán ni mares ni
océanos; ahí estaré
y sentirás como mi mano
acaricia tu pelo,
y también como aquella
vez, amor, mi palma
se detendrá en tu mejilla
y con un roce leve
como una pluma
entenderás que como
yo te quiero
no te podrá querer ninguna.

Porque eres mi luz,
el sol que me alumbra,
porque te regalo mis
sueños, mis noches en vela,
mis días amargos
y cada una de mis alegrías.

Porque eres, amor, el que
me da la vida, quien con
tan solo rozarme
haces que deje de
sentirme perdida.

LA LLUVIA Y TÚ

La lluvia nos une, amor.
Y cuando las hojas de los
árboles se derraman en
mi cabeza y me mojan
el pelo, siento que
en esas gotas eres tú
el que resbalas y
poco a poco me
besas el cuello.

Y ahí te detienes un rato
hasta que te deslizas
despacio y haces un
descanso en mi pecho.

Y entonces, a través de
valles y montañas que
nos separan, de repente,
te siento muy dentro
y tu aroma, amor,
se hace presente
y hasta cuando respiro
eres tú quien llena
mis pulmones,quien
impulsa la sangre
en mis venas
y también quien está
a mi lado cuando llega
la época del miedo
y las desazones.

Y cuando llegues de nuevo, amor,
en tus brazos olvidaré
las lágrimas y los sinsabores;
y si tengo que enfrentarme
a lo peor, lo haré sintiendo
dentro de mi tu fuerza
y tu calor.

HIJAS

En todas las familias hay una persona a la que recurrimos cuando ya no podemos más. En la mía esa persona es mi hija. La misma que era un bebé precioso, rubio y de ojos azules, y que luego se convirtió en una niña también rubia y de ojos azules, adorable y obediente; y que luego se transformó en una adolescente rebelde que odiaba bastante a su madre y con la que un día si y otro también había lío. En honor a la verdad tengo que decir que nunca fue maleducada ni contestona; tan solo daba la razón y hacía lo que le daba la gana, hasta que podía...claro.
Esa etapa, por fortuna, duró poco. Luego pasó a ser no mi amiga, porque es algo más importante; es mi hija; pero si esa especie de compañera de vida en la que se confía ciegamente porque sabemos que nunca nos va a defraudar. A quien contar cosas y de quien escuchar cosas.
Ahora es ya una mujer, hecha y derecha, con los pies bien asentados en el suelo y con una buena compañía a su lado. La que ella merece, desde luego; pero no por eso…

MIEDO EN EL AIRE

El aire huele a miedo,
a incertidumbre,
a temor por lo que
pueda pasar,
a la soledad del que
escala y alcanza la cumbre.


Las horas pasan lentas,
el reloj no se mueve,
mi corazón te acerca,
amor, mientras miro a
través de la ventana
como llueve
y todo se va quedando
en la sombra.

Ahora te echo de menos,
añoro tus manos,
las que me acarician
despacio, las que dan
vida a mi piel
y hacen que en mi corazón
sea verano.

Las mismas manos que curan,
amor, esas que tanto amo.

Ahora te necesito
y me duele tu ausencia,
aunque tu recuerdo
me llena y si cierro
los ojos, a mi lado
a pesar de la distancia
te siento, amor,
como estás a cada momento,
porque siempre te pienso.

Dame paz, amor,
dame consuelo,
dime que confíe
y sentiré de nuevo
mi corazón pleno.

EN EL CIELO

¿Recuerdas, amor, esos tiempos
en que me pedías permiso
para escribirme versos?

Ya eso no es necesario,
cuando sabes que te pertenezco,
que soy tan tuya
como la nieve lo es
del invierno.

Necesito, amor, ser tuya,
como la leña
es propiedad del fuego,
aunque la consuma y se
alimente de su cuerpo.

Así quiero yo quemarme
sintiéndote tan dentro
que no importe la distancia
ni el tiempo.

Ya miro la vida a través
de tus ojos, ya pienso
amor, que mi día sin ti
no está completo.

Me basta con oír tu voz
para sentir que puede
que me haya muerto,
pero si así fuese,
estoy en el cielo.

TUS MANOS

Me gusta, amor,bañar
mis ojos en los tuyos.
beberte despacio,
saborearte lentamente
como en verano un niño
se come un helado.

Me regodeo en tu pelo,
beso tus párpados, amor,
cuando estás dormido.

Pero, ¿sabes?, nada hay
como tus manos, amor,
porque son Vida, porque
trabajan en silencio.

Amo tus manos, amor mío,
como se ama lo eterno,
lo que te hace sentir,
lo que te puede volver
a la vida cuando crees
que quizá tienes
suficientes puntos
para sentirte muerto.

AUNQUE NO ESTÉS

Llueve de nuevo, amor,
mientras te alejas, llueve.

Las gotas resbalan por el cristal
y me acompañan cuando conduzco,
se aposentan en mi
alma y me mojan el corazón
mientras en la radio suena
una canción que habla,
no sé de qué habla,
¿Quizá de amor?

Y no lloro, amor,
¿Por qué hacerlo?
Viajas a mi lado
aunque no estés;
el arco iris me guía
al salir de la ciudad,
por él me oriento,
y yo que siempre me pierdo
llego sin novedad.

Y al llegar aquí, te
encuentro en cada rincón,
están tus huellas en
todas partes,la casa
ha guardado tu presencia
y yo me he quedado
con tu olor pegado
a la piel, como la flor
a la hoja, como el haz al envés.

Me pongo tu camisa,
me cubro con tu ausencia
y tu risa me acompaña
amor, cuando me siento
a la mesa y me bebo el café,
cuando desgrano estos versos
y te estoy viendo
aunque no estés.

SUEÑOS COMPARTIDOS

Hablemos, amor, de
lo que sea, dime
cualquier cosa.

Al fin y al cabo,
sólo quiero oír tu voz.

Háblame al oído,
dime que me quieres,
cuéntame historias
de lugares lejanos
y llévame, amor,
a paraísos perdidos.

Acaricia despacio mi cuello,
que tu mano se detenga
en mi garganta,
que tu barbilla roce mi pelo.

Quiero olisquearte como
una loba a sus cachorros,
beberte despacio, amor,
mezclarme contigo en
un baile antiguo y eterno
que nos lleve más allá
de los dos.

Átame a ti con cadenas
plateadas, siénteme
a tu lado despierto y dormido,
hasta que nuestros sueños
se mezclen, amor,
y se confundan tus recuerdos
con los míos, de esa extraña
manera que tan sólo
consigue el Amor.

BESOS DE LLUVIA

La lluvia me recuerda
el sabor de tus besos
y el viento que mece mi pelo
me parece que son tus manos
cuando recorren, amor,
mi cuerpo.

Aquella noche tenías sabor
a invierno,
a noche helada, amor,
a momentos tiernos.

Ahora que hace frío
necesito que me guarden
tus caricias, que
tus manos me cobijen
de las tormentas de enero,
que tu amor sea mi resguardo,
que no vuelva otra vez el miedo.

Yo a cambio te ofrezco
amor mío, compartir contigo
por entero mi universo,
hacerte un sitio en mi alma
y caminar a tu lado,
aunque sea arduo el camino
y por más que mis pies se cansen;
porque si me sostienes, puedo.

MOJITO´S CLUB 8

Alicia fue la primera en reaccionar.
-Pues no me parece mal. Además, yo nunca he estado en uno. Confieso que tengo...curiosidad. ¿Conocéis alguno en la ciudad?
Clara, que se había quitado las botas y estaba arrellanándose en el sofá, contestó que en la calle Real, justo enfrente de una pastelería a la que ella solía ir los domingos con sus padres, cuando era pequeña, había uno.
-¿Y tú cómo lo sabes?-la acusó Paula.
-Pues porque tengo ojos en la cara, maja, y estoy harta de verlo allí. Nunca he entrado, por si te lo estás preguntando.
Alicia y yo volvimos de la cocina cargadas con bandejas de café y pastas.
-Pues mañana vamos, después de dejarles la comida a los mugrientos esos.
-¿Todas?-quiso saber Marta. Te confieso que a mi no me hace gracia que me vea entrar alguien conocido en un sitio así.
Y yo en ese instante me pregunté para qué demonios nosotras y antes nuestras madres habíamos luchado tanto para que la mujer se liberase de sus estúpidas ataduras si ahora esta generación …

QUIERO

Quiero beberme tus ojos,
quiero acunarme en tu pecho,
quiero, amor mío, que cada
noche me arropes, y que
seas la causa de todos mis desvelos.

Quiero que sea agosto,
aunque el calendario diga enero,
quiero sentir que el sol
me lame la piel igual
que lo hacen tus besos.

Haz que nos encontremos
como lo hacen en ese punto
mágico tu mar y mi océano;
dime que tú tampoco vives, amor,
si no te despiertan mis besos.

Quiero quererte, amor,
como se ama lo eterno,
que te ancles en mi cuerpo
como el navío se refugia
cuando hace mal tiempo.

Quiero ser tu puerto seguro,
tu reposo, el descanso
a todo ese desconcierto
que nos produce la vida
cuando lo único seguro
es un amor que no cesa,
que a través del tiempo perdura.

LA REAL ORDEN DE LAS PERDULARIAS 61

Me quedé callada, sin saber qué decir. Tal vez tenía razón y lo único que estaba sacando en limpio de esta relación era el amor de un niño, la amistad de mi supuesta suegra y mucho, mucho sufrimiento. ¿Para qué estaba esperando algo que nunca llegaría? Alexander vivía en un mundo propio de desdicha, al que de vez en cuando dejaba que yo me asomase, y entonces revivía, durante unos días al menos, para volver a sumirse en la negrura.
La visita de Claudia y Nuria aquel día me evitaron seguir torturándome. Mi madre y Gisela se fueron al pueblo con Rodolfo; había una feria y comerían fuera. Eso me permitió la libertad de quedarme sola con ellas y pudimos comer las tres en el jardín, en total tranquilidad. Aunque quizá sea una exageración, porque las dos estaban sobrecogidas y superadas por lo que les estaba tocando vivir.
-Mi hija no me habla-dijo Nuria cuando estábamos tomando el café.
Claudia bajó la cabeza. Toda la seguridad que había ido …

DOSIS DE LAURA

-No importa. Compartiremos la habitación-dijo con voz suave. ¿Verdad, querida?
Ella se quedó tan sorprendida que no pudo articular palabra y le dejó hacer. A los cinco minutos estaban en el ascensor, mirándose uno al otro con asombro. Lucas pensaba en la buena suerte que había tenido y en que quizá era verdad que existía un ángel de la guarda; y Laura estaba demasiado asombrada incluso para pensar.
La habitación era tal y como Laura la hubiese soñado si hubiese sido capaz de hacerlo, o si se permitiese a sí misma tales dispendios emocionales. Una cama enorme cubierta por un mullido edredón de un azul desvaído y un baño más grande de lo que suelen ser los baños de los hoteles, con una bañera también de buen tamaño. Apartó la cortina, aunque tampoco es que hubiese mucho que ver. El hotel estaba a pocos metros de la plaza mayor, pero en una calle estrecha, y la visión que tenía era del edificio que estaba justo enfrente; casi tan cerca que parecía que si alargaba la mano podría tocar l…

ELLA LE AMABA

Ella le amaba.
¿Cómo no haber amado
esos ojos oscuros que por
la noche se derramaban
en los suyos?

Le amaba en silencio
y a gritos; se lo decía
en cada palabra,
en cada uno de
sus escritos.

Amaba sus manos,
su voz, su risa.
A veces le amaba tanto
que le dolía su ausencia,
y era entonces cuando
se refugiaba en la poesía,
buscando lo que siempre
les unía.

Él era su amante, su amor,
quien mejor la comprendía.
Le había devuelto la risa
y la ilusión de sentirse querida.

Le amaba tanto que a veces
se prometía olvidar viejas pesadillas
y volver a estudiar esos problemas de Física
que le quitaban el sueño
cuando apenas era una niña.

Amaba cada gesto, cada entrega,
cada línea de su boca; amaba
hasta su sombra,
que para ella era algo más,
quizá una promesa, puede
que la Verdad.

Y al no saber cómo decírselo,
quizá por eso, le escribía poemas,
paría poesía y se la entregaba
como una ofrenda viva.

BORRARÁS EL MIEDO

Y ahora que tengo tanto miedo,
amor, de repente te he pensado
y tras una mañana de nubes
el sol me ha besado a través
de la ventana, quizá para decirme
que ahora que has llegado
no puede pasarme nada.

Tú borrarás el miedo,
me llenarás de esperanza,
me lo explicarás todo
para que pueda plantarle cara.

Incluso a un enemigo tan fiero
no temo, amor mío,
porque sé que estás a mi lado,
porque te siento a cada paso
y tu voz me da consuelo.

Si me sostienes, lucharé,
me levantaré aunque caiga
y al enemigo invisible
juro que no temeré,
le venceré con mil espadas.

De ti saco fuerzas, amor,
y no pienso dejar que ese enemigo
siente plaza; me llenaré
de furia asesina,
le ganaré la batalla.

A veces, es cierto, temo;
pero solo oír tu voz me basta,
sé que estás a mi lado
y todo será más fácil,
y hasta yo, tan débil,
me haré fuerte, porque
el amor me basta.

Porque tú me alimentas,
porque de tu amor me nutro
y eres quien borras mi miedo
y secas mis lágrimas,
aunque a veces mi corazón
se sienta de luto…

LLUEVE DESDE DENTRO

Llueve desde dentro, amor,
y mis manos te extrañan,
mi sonrisa te echa de menos.

Quiero de nuevo tu risa
en mi pelo, quiero caminar
a tu lado, me faltan tus besos.

La música se ha ido,
la noche se ha quedado callada
y sin embargo amor,
aquí no habita el Olvido,
no es la Nada.

Te siento a mi lado,
te palpo, te huelo;
estás presente en cada palabra
no dicha, dentro de mi corazón,
formas parte de mi anhelo.

Te sueño cuando me acuesto,
te hablo cuando abrazo la almohada,
te noto siempre a mi lado,
te has quedado en mi mirada.

Te veo cuando camino,
te siento cuando pienso,
eres cada verso que escribo,
tus ojos son mi universo.

Por eso, amor, eres mi paraíso,
mi refugio certero,
el espejo en que me miro,
la mano que protege mi sueño.