21 de enero de 2016

EN EL CIELO






¿Recuerdas, amor, esos tiempos
en que me pedías permiso
para escribirme versos?

Ya eso no es necesario,
cuando sabes que te pertenezco,
que soy tan tuya
como la nieve lo es
del invierno.

Necesito, amor, ser tuya,
como la leña
es propiedad del fuego,
aunque la consuma y se
alimente de su cuerpo.

Así quiero yo quemarme
sintiéndote tan dentro
que no importe la distancia
ni el tiempo.

Ya miro la vida a través
de tus ojos, ya pienso
amor, que mi día sin ti
no está completo.

Me basta con oír tu voz
para sentir que puede
que me haya muerto,
pero si así fuese,
estoy en el cielo.

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