29 de enero de 2016

MAÑANA






Mañana, amor, estarás cansado
y puede que al llegar la
madrugada se te cierren
los ojos y se te abra el alma.

Será entonces cuando me
sientas a tu lado, y no
importarán ni mares ni
océanos; ahí estaré
y sentirás como mi mano
acaricia tu pelo,
y también como aquella
vez, amor, mi palma
se detendrá en tu mejilla
y con un roce leve
como una pluma
entenderás que como
yo te quiero
no te podrá querer ninguna.

Porque eres mi luz,
el sol que me alumbra,
porque te regalo mis
sueños, mis noches en vela,
mis días amargos
y cada una de mis alegrías.

Porque eres, amor, el que
me da la vida, quien con
tan solo rozarme
haces que deje de
sentirme perdida.

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