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Mostrando entradas de febrero, 2016

PALMO A PALMO

Vuelvo a casa, amor,
y aunque como siempre
está vacía, no me
encuentro sola y,
como antes, perdida.

Porque de alguna manera
has sabido cómo
coser tu alma a la mía,
y cada estancia me
trae tu aroma, en cada
rincón noto tu presencia;
tu manta en el sofá,
el perro que olfatea
esperando que vuelvas.

El limonero te extraña,
me pregunta cuánto durará
tu ausencia,
y yo le cuento que
nunca te has ido,
porque quien ama
de verdad no se
se aleja,
tan solo está ausente
para que se ame
la ausencia con delirio,
como se ama lo que es eterno,
quizá lo que está prohibido.

Puede que amar así sea
un pecado; pero lo que sí
se es que no es un
martirio; más bien
un gozo desmedido que me
llena el corazón de
ansia porque llegues
de nuevo y al descansar
en tus brazos me
olvide del frío.

Voy a beberte despacio,
a deleitarme en tu boca,
mis labios te dibujarán
palmo a palmo y
mis dedos, amor,
escribirán versos en
tu pecho, versos
de sangre y de fuego,
versos hechos para
quemarse en tu cuerpo.

DICE ABEL 11

Dice Abel que no tengo los pies en el suelo y que soy una soñadora empedernida que todo lo idealiza. No estoy de acuerdo. Lo que ocurre es que pretendo ver siempre el lado bueno de la vida, que lo tiene, aunque hay ocasiones en que esté tan escondido que se hace casi invisible.
Cuando se pone imposible sobre todo después de haber trasegado un par de gintonics, pretende endilgarme una charla sobre cómo procesar mis emociones. Así lo dice él, lo cual me resulta bastante ridículo. ¿Las emociones se procesan No tenía ni la más remota idea. Hasta ahora siempre pensé que se procesaban los alimentos, o hasta los textos; pero las emociones...esas son para vivirlas y sufrirlas, cada uno como buenamente pueda.
Cuando entramos en estos vericuetos, que suele ser el último sábado de cada mes, en la cena, porque es el momento en que nos damos a las libaciones, siempre terminamos discutiendo y echándonos en cara supuestas agresiones y humillaciones que nos hemos hecho en el pasado. Cuando digo …

MI RESPUESTA, TÚ

Ahora mis preguntas
son pocas, amor,
tan sólo el tiempo
que falta para poder
mirarnos tú y yo.

También si de nuevo
te has mojado, si
continuas tu eterno
idilio con la lluvia
y si cada noche
vuelves a casa cansado.

Mis anteriores preguntas
amor, ya no tienen sentido,
porque la respuesta
lleva tu nombre,
un nombre tan dulce
que se deshace en mis
labios como si fuera
chocolate derretido.

Tú eres mi respuesta,
la suavidad de tus caricias,
tu mano en la mía,
mirarte a los ojos
y ver reflejada
en ellos mi vida.

DICE ABEL 10

Dice Abel que mi peor enemigo soy yo misma. Puede que tenga razón, aunque nunca se la daré, porque le conozco bien y se me subiría a la parra. Y ya es bastante insoportable abajo.
Es verdad que a veces me fustigo sin necesidad alguna y que le doy tantas vueltas a las cosas que acabo rota de dolor y de abatimiento, culpándome de casi todo lo malo que veo a mi alrededor.
Él es distinto. Para todo encuentra una explicación o una justificación, incluso para aquello que no la tiene.
La única vez que no encontró justificación alguna fue hace muchos años,cuando Pablo era un bebé. Esa tarde vino a mi casa porque hacía un par de días que no sabía de mi. Y me encontró con el niño en brazos, dándole el pecho y llorando ya sin lágrimas, pues creo que hasta el enorme caudal que solemos atesorar las mujeres se me había secado.
Había discutido con Alberto, ya no me acuerdo ni por qué. Y él, enfurecido, me pegó una bofetada. Nunca me habían pegado, ni siquiera cuando era pequeña en una época en l…

SENTIRME VIVA

Amar no tiene tiempo, amor,
ni medida.

Se ama a borbotones, se
ama como te nace
cuando ves a quien
amas con la mirada
encendida.

Quizá porque no hay
tiempo, ni momento
ni medida, ahora
amo a ese niño
de rodillas sucias
y todavía ileso
de la vida.

Porque la vida, amor,
como todo lo bello,
tiene su punto cruel
y a veces casi
nos gana la partida.

Pero yo aquí, ahora,
en la dulce comodidad
de mi cocina,
mientras fuera el agua cae
en un diluvio salvaje
de furor y también
de armonía,
aquí, amor, yo
amo al niño de rodillas
sucias y al hombre que
conozco y que con cada
palabra, con cada verso
y cada beso me entrega el
más dulce regalo:
volver a sentirme viva.

DICE ABEL 9

Dice Abel que me ha ido mal en mi vida sentimental porque soy excesiva y quiero demasiado. Que los hombres se asustan de mi, porque no escondo ante ellos que sé pensar por mi misma y porque hablo abiertamente de mis sentimientos. Según él la mayoría de los hombres encuentran excitante una mujer que les maltrate un poco, que les de largas y les haga pensar que no está todo ganado.
No sé si lo dice como hombre o como psicólogo, tampoco se lo he preguntado. Prefiero pensar que lo dice como hombre, al menos me permite seguir teniendo una buena opinión de él respecto a lo profesional.
A veces creo que yo tengo en mi una parte masculina mayor de lo que creo. Hay sesudos estudios que dicen que todos tenemos un poco de hombre y de mujer en nosotros mismos, independientemente de nuestro sexo. El caso es que yo soy muy franca en todo lo que pienso y suelo decirlo sin usar subterfugios. El batir de pestañas cual alas de mariposa nunca ha sido lo mío, ni cuando tenía veinte años, y meno…

DICE ABEL 8

Dice Abel que tengo la manía de ser como esas Mammas italianas que sólo están felices cuando sientan a su mesa a ocho o nueve hijos con sus respectivos cónyuges y una caterva de nietos y les llenan a todos la tripa de espaguetis. La verdad es que mucha pinta de italiana no tengo. Ellas, que yo sepa, no suelen ser pelirrojas con ojos grises y la cara llena de pecas. Pero si reconozco que me encanta dar de comer a la gente, a mi gente.
Al propio Abel, sin ir más lejos. Como tengo llaves de su casa, dos veces por semana entro y le lleno la nevera de envases con comida recién hecha para que luego la caliente y se alimente de una manera decente y normal. Confieso que experimento con él recetas nuevas que saco de revistas de cocina o directamente de internet. El pobre no se queja, aunque tampoco me haya dado nunca las gracias. Creo que considera que forma parte de mis obligaciones.
En una ocasión me enfadé con él a cuenta de un rollete que tuve, porque me niego a darle el calificativo de…

SENTIR

Necesito, amor, tu mano
acariciando mi cuello,
sentir tus dedos
que se deslizan en mi piel
y hacen en ella
surcos
de sentimientos nuevos.

Quiero tener tu calor,
acariciar tu espalda
despacio y notar que
te quedas dormido
a mi lado.

Quiero sentir que
el tiempo no importa,
que me puedes erizar la piel
aún en la distancia
solo recordando
lo vivido.

Que para ser feliz
sólo me hace falta
tu voz, sentir que
estás a mi lado
y que junto al mar,
amor, se abrazan
nuestras sombras.

Que no importa el
invierno o el verano,
cuando luce el sol
por dentro y la
felicidad depende
tan sólo de saber
que te amo,
que estás siempre
a mi lado y que
soy tan tuya
como la luna
lo es de la noche,
como los dedos pertenecen
a la mano.

DICE ABEL 7

Dice Abel que en vez de un chico debí haber tenido una niña, que nos daría menos disgustos.
No sé si estoy de acuerdo, la verdad; pero en todo caso como Pablo ya tiene 23 años no creo que podamos ir a reclamar a la sala de partos por si nos han dado un cambiazo.
Cuando repaso mi vida y la de mi hijo he de reconocer que siempre ha estado más presente Abel en ellas que el propio Alberto, ya desde el momento del parto. Alberto fue, por decirlo de manera suave, un padre ausente. Nunca tuvo tiempo para ir a una reunión de profesores, ni a la función de final de curso, ni llevó nunca a su hijo de paseo. Siempre estaba en su despacho, creando casas para ricos muy caprichosos o en reuniones con otros ricos todavía más caprichosos, o en viajes de trabajo, sabrá Dios con quien.
Fue Abel quien le enseñó a Pablo a montar en bicicleta y quien le llevaba cada domingo al fútbol, a ver perder al equipo local. También era Abel quien le aplaudía a rabiar en aquella función de Navidad de primer curso…

UN RESQUICIO DE TI

Diez días, amor, apenas
doscientas cuarenta horas
entre tú y yo.

Cuento cada minuto,
cada segundo queda
enlazado a tu voz.

Y sin embargo, soy feliz
contando las horas,
porque un puente de
amor se extiende
entre los dos; un
puente que nos une
y más nos acerca
aún en la distancia,
mi amor.

Soy feliz haciendo
planes, con sol
o con lluvia, con viento
o nieve, qué importa
el tiempo si al final
mis ojos te beben
y no queda un
resquicio de ti
que no sea mío, amor.

DICE ABEL 6

Dice Abel que gran parte de mis problemas vienen de que no soy honesta conmigo misma ni con los demás y que por eso tengo mala conciencia. Se refiere a mi trabajo. Le parece imposible que alguien pueda dedicarse a crear para los demás una situación en la que no cree. Como de costumbre se pasa de listo y da muchas cosas por supuestas. Es ir demasiado lejos dar por sentado que tan solo porque yo me haya divorciado no crea en el matrimonio.
De hecho, considero que el matrimonio o la vida junto a alguien es una buena cosa, cuando sale bien. Algo así como ir de vacaciones y volver descansado. De toda la vida de Dios uno ha vuelto de las vacaciones hecho unos zorros y más cansado que antes de empezar. Pues con el matrimonio pasa algo parecido.
Además, hay pasteleros que prefieren comer salado y curas que han perdido la fe y siguen diciendo misa, o maestros que odian a los niños.
Yo hago muy bien mi trabajo y los novios se quedan encantados con la ceremonia y la fiesta que les prepar…

DICE ABEL 5

Dice Abel que el lenguaje procaz que uso tan solo con él es prueba de dos cosas: de que soy una maleducada y de que en el trabajo y en mi relación con el resto de los mortales me contengo tanto que sólo con él doy rienda suelta a mis más bajos instintos y me desquito. Muchas veces, más de las que quiero recordar, me ha llamado barriobajera.
La verdad es que en parte tiene razón, aunque no en lo de ser barriobajera. Con Abel soy tan yo misma que no me cabe ni el más nimio disimulo y si tengo ganas de decir que la madre de la novia que me obligó a cambiar cinco veces el menú es una grandísima zorra y una hijaputa, pues así lo suelto. A él eso no le gusta. Dice que no me sienta nada bien dejar salir a la luz mi lado oscuro y que debería canalizar de otra manera mis emociones.
Y entonces yo le digo que se calle la boca antes de que me descojone viva. ¿Cómo se pueden canalizar las emociones de otra forma? Acabaría en la cárcel. Porque lo que a mi me nace es agarrar del pelo a esa fo…

MÚSICA

Ahora te añoro, amor.
Los domingos son tristes
cuando tú no estás.

Mi corazón atraviesa
mi océano y tu mar,
se acerca a tu cama,
te roza la frente
y te deja un beso suave
que te recuerde
que la Ausencia
no es el Olvido y
que nada es tan
importante como tu
bienestar.

Nada más lejos, amor,
cuando tu ausencia
me hace extrañar
tus caricias, y me
contento con tu voz.

Cuento los días,
las horas, y el reloj
no avanza, sólo me
mantiene saber que
nos une la distancia
y que ahí dentro,
muy dentro, estás.

Me consuela pensarte
amor, y saber que ves
el mismo sol que yo,
que la poesía nos une
y que siempre estás
en mi corazón.

Sólo recuerda que eres
mi vida, y que la música
lleva a tus labios
mi calor.

DICE ABEL 4

Dice Abel que soy una consentidora y que así me va. Y la verdad es que en este punto, aunque ni muerta se lo diré, le doy la razón. He consentido muchas cosas en mi vida y sólo me ha llevado al desasosiego y la tristeza. Pero no me da la gana de darle la razón.
Creo que Abel es la persona más cercana a mi. Más que mi propia madre y que mi hijo. Y sin embargo discutimos sin parar. Recuerdo que hace un año nos fuimos un fin de semana a León a curarnos ya no sé ni de qué males...creo que él de una chica que le había puesto los cuernos otra vez, y yo de que mi ex marido me siguiese acusando de haber roto una familia que nunca lo fue. El caso es que estábamos comiendo y la camarera, que era también la dueña del restaurante, nos dijo muy ufana que se notaba por lo mucho que discutíamos que nos queríamos y llevábamos mucho tiempo casados. Los dos la miramos con la boca abierta, y he de decir que Abel, para más inri, enseñando la comida. Luego nos reímos juntos.
Pero si he de reconocer qu…

NO QUIERO COCINAR

No quiero cocinar.
Cuando tú no estás amor,
me olvido de guisar.

No hay música en la
casa, nadie que sirva
vino ni luz que renazca
en la ventana.

Me niego a poner la mesa,
no sé donde guardo
los manteles, y como
de pie cualquier cosa
esperando que regreses.

Se me escapan los tomates,
no sé que hacer de
desayuno y el café
pierde el sabor quizá
porque no sabe a
nada si no tengo
en la mañana tu calor
y no te quejas
de la mermelada.

Se me queman las tostadas.
como queso que no lo es,
me alimento de migajas
y el calendario se detiene
esperando que llegue
ese viernes.

Me alimento de poesía,
del recuerdo de tu mano
en la mía,
me doy calor con tu manta
y mientras tanto, amor,
sobrevivo soñando
como tus dedos
recorren mi garganta,
se detienen en mis
labios y tu boca me
bebe sorbo a sorbo.

DICE ABEL 3

Dice Abel que mi molesta costumbre de hacer bolitas con las migas de pan en la sobremesa indica que soy insegura y además tengo un grave problema con la comida.
Supongo que todavía no he dicho que Abel es psicólogo. Tiene bastantes pacientes y se gana bien la vida en su consulta, Claro que esos pacientes no le conocen tan bien como yo. Si le hubiesen visto llorando a moco tendido en mi hombro cuando su mujer le puso los cuernos o borracho como una cuba en el último fin de año, seguro que se pensarían un poco contarle sus problemas y traumas a alguien tan patético.
La verdad es que hago poco caso de las cosas que me dice cuando se pone conmigo en plan profesional. Durante la comida de ayer se pasó la mitad del tiempo criticando mi actitud general ante la vida y la otra mitad intentando mejorar mi vida social. Reconozco que me estoy convirtiendo en una ermitaña y que apenas me relaciono con nadie fuera de la familia, amigos más íntimos y aquellos a los que por mi trabajo no me queda m…

UNA NOCHE MUY LARGA

Será ésta una noche
muy larga, amor,
una noche sin sueño
y poco a poco se que
el cansancio te
irá venciendo.

Piensa, amor mío,
que aún en la distancia
mi mano estará
acariciando tu cara,
me detendré en tu pelo,
y poco a poco iré
bajando hasta llegar
a tu cuello.

Te dejaré un beso suave,
tan tierno y dulce
como una caricia
de terciopelo.

Y yo también velaré
esta noche, amor,
para que no estés solo,
para que a pesar de
todo puedas
sentir mi calor.

Estaré en tu bolsillo,
escondida y pequeña,
sin hacer ruido.

Nadie se enterará
de mi presencia,
tan sólo tú y yo
sabremos que vayas
donde vayas mi amor
te guardará para
que no notes
mi ausencia.

DICE ABEL 2

Dice Abel que entre mis muchos defectos, que él a menudo con muy mala idea me recuerda, está esa manía que tengo de ponerme siempre en el último lugar. Me lo ha dicho de nuevo ayer cuando me invitó a comer al salir del trabajo. Todos los viernes solemos comer juntos.
Ayer se presentó vestido de una manera que ya me indicó cómo iba a transcurrir la comida. Aunque sea un hombre, también él como yo y como tantas mujeres se viste según su estado de ánimo. Cuando le vi a parecer con la corbata azul de estrellitas de mar supe que, de manera ineludible, me arruinaría la comida. Es la corbata que yo llamo de la sinceridad. Y lo peor es que fui yo misma quien se la regaló en su cuarenta y cinco cumpleaños. Después de seis cumpleaños más se la sigue poniendo de vez en cuando, sobre todo cuando quiere darme una buena somanta de palos, emocionalmente hablando.
Es la nuestra una relación bien extraña. Tanto, que a los dos nos ha costado acabar con nuestros respectivos matrimonios. No quiero deci…

REGALO

Es un regalo, amor, un
mensaje que nos una
cuando está amaneciendo,
cuando la luz todavía
no es plena y la noche
se pelea con el día
para dejarnos el
alma llena.

Tu cercanía hace que todo
se vea de otra manera,
y siento que en mis
venas fluye la vida
de una manera loca,
como nadie espera.

Una vida plena, amor,
y compartida.
Con las cosas cotidianas,
con penas y alegrías,
una vida que quizá
a veces sea rutina,
pero nunca monotonía.

Porque a los dos, amor,
nos une la poesía,
y son las palabras
las que cambian el mundo,
al menos para los que,
como nosotros, todavía
creemos en la eternidad
de lo que es puro.

DICE ABEL

Hay días grises aunque luzca el sol. Y hoy es uno de ellos. No puedo decir que hay algo que vaya mal. Ni bien. Simplemente las cosas van marchando. Yo soy la que me he quedado anquilosada, estancada, anclada a un vacío que no me deja seguir adelante.
Me duele el alma; me duele todo por dentro. Necesito un abrazo, que alguien me acaricie la cara y me diga que todo va bien. Pero no hay nada ni hay nadie. Cuando vuelvo a casa todas las habitaciones están vacías y aunque por suerte mi casa es pequeña, el silencio se oye en cada estancia y me taladra los oídos, me deja la cabeza a punto de estallar, las manos frías y el corazón acelerado.
Abel, que ha crecido conmigo y somos amigos desde que la memoria me alcanza me dice que son las hormonas, que me tienen alterada. Que a mi edad, empezando ya la menopausia, estas cosas son normales. Yo no le escucho cuando se pone estúpido. Miro hacia otra parte si estamos en un lugar público, y si nos encontramos en mi casa, o más raramente en la suya,…

EN MI REGAZO

Me gusta, amor, compartir
contigo trozos y hasta
jirones de vida,
todo lo que nos importa,
lo que nos es tan querido.

Ante ti me muestro
con todas mis arrugas,
con mis muchos defectos,
con lo bueno y lo malo,
con cada alegría
pero también con
lo que me hace daño.

Me gusta ver amanecer
a tu lado,
acariciarte el pelo
cuando estás dormido,
ser tu casa y tu refugio
cuando llegas cansado.

Quiero reírme a carcajadas
y bailar descalza
a ti pegada,
quiero, en suma,
amor, vivir
la vida a tu lado,
sentir que me convierto
en espuma cuando
me abrazas.

Que hablemos de libros
mientras contamos
los días que faltan
para que yo te pueda
hacer, amor, un
nido en mi regazo
para arrullarte
sin trabas.

NO MÁS LUNES

Sé que los lunes no te
gustan, amor,
y por eso este lunes
lo disfrazaré de jueves
para que seamos
más felices tú y yo.

Le pondremos una
nariz de jueves
y ojos de color
melocotón, para
que pase el día
más rápido y
puedas olvidarte
de un lunes
mortal y gruñón,
pensando que el
fin de semana
nos espera, amor.

Será como el insomnio;
al final el lunes
perderá su poder
y todos los días
serán azules
porque yo me
empeñaré en ello
...vas a ver.

MIEDO

A veces el miedo se
parece a un cuervo
de negras plumas
que se asienta en
las entrañas y acaba
con tu calma, se
lleva tus ilusiones
una a una.

Es un animal voraz
que no entiende de
razones, se alimenta
de tu corazón y te
deja hecha jirones.

Te roba el sueño,
la paz, hasta las
palabras se lleva
y te deja seca
como la tierra
cuando se hace de
rogar la primavera.

El miedo se parece
a un cuadro
expresionista, sólo
tiene fealdad y
te hace ver hasta
lo que sabes que es
imposible que exista.

Y piensas mil cosas,
hasta que la cabeza
te estalla, y te niegas
a creer que la vida
te enseñe tan
duramente su mala cara.

Y es entonces, cuando
en un doloroso duermevela
llegan las ocho de la
mañana y le abro la
puerta al Miedo y entra
el Amor por la ventana;
con una simple frase,
con apenas dos palabras.

Y de puro contento
bendigo al sueño,
al mar, a la lluvia,
hasta al relámpago
y al trueno.

Y siento ganas de bailar,
de saltar, de correr,
porque el Miedo se ha ido,
y todo, amor mío,
vuelve …

TÚ SABES

Tú sabes, amor, que él
tiene los ojos dulces,
como la miel recién
salida del panal,
como una avellana
en el mes de octubre.

Hoy los dos caminamos
bajo la lluvia,
y me miraba, amor,
porque sabes que
él no tiene voz.

Así, con la mirada,
es como él me habla.

Me decía que te echa
de menos, que quiere
volver a lamerte la cara,
porque así es como
te besa y te dice
que nos haces falta.

Me ha dicho también
que te abrigues,que
si yo no estoy contigo
no sabes lo que
es un paraguas,
y que resfriarse
ahora no es divertido.

Y me ha dicho, amor,
que te está esperando
para que sin que yo
lo vea le regales
comida por debajo
de la mesa.

Cuando tú no estás,
amor, él me cuenta
que también como
yo, te piensa. Y que
te añora en silencio
y hace planes
para cuando vengas.

LIMONES

Te alimentaré, amor,
de limones.

Limones tiernos, dulces
aunque nadie más que
tú lo sepa,
y con sabor a invierno.

Limones amarillos
y jugosos que en
tu boca derramen
su jugo para que
con ellos sacies
tu sed amor mío,
y sientas como
tu cuerpo se hace
uno con el mío.

Limones criados
con mimo,
con arrullos amorosos
que tengan olor
a pino.

Limones que te hablen
de mi, de las tardes
de invierno, de días
de diciembre, enero
y febrero;
y que presientan, amor,
primavera y verano,
muchas tardes y noches,
y hasta mañanas, amor,
para pasear tú y yo
de la mano.

CARRETERA SIN TI

Hoy la carretera
me olía a ti.

Cada semáforo me
decía que nos había
visto pasar, que
tenía envidia de
mi sonrisa cuando
a su lado me
tenía que parar.

La lluvia me contaba,
amor, que las gotas
mojan menos cuando
caen sobre dos.

Y el torreón me guiñó
un ojo hecho de
piedras antiguas y
de días grises, esperando
como una vieja
gloria del cine
otra sesión de fotos
en donde poder lucirse.

Cada calle me
habló de ti,
y hasta el coche
se sentía un
poco triste porque
un solo pasajero
hace el viaje
callado, sin reírse.

Tampoco la música
quería sonar,
y hasta las luces
de las farolas tardaban
más en alumbrar.

Todo amor, te echa
de menos. Quizá
sea que por simpatía
acompañan mi pena.

LUNES

Si, amor,
sabes pulsar y
rescatar la música
con tus dedos, aunque
sea lunes y el insomnio
a los dos nos vista de negro.

Mañana me vestiré
de rojo encendido
aunque sea invierno
y no se haya ido el frío.

Y dormiremos juntos
aunque todo diga
que estamos lejos.

Porque los mapas no
existen y los lugares
tan sólo son nombres
que el azar escribe
cuando a pesar de
ser un lunes sombrío
tu voz me cura y
puedo sentir en
mi piel tu latido.

Entre tu bravo mar
y mi océano hay,
amor, un puente tendido;
por eso sigues a mi lado
y en mi corazón
es como si no
te hubieses ido.

Siente, amor, mi mano
en tu mejilla y
duerme esta noche
como lo haría un niño,
porque mi amor te vela
y tu corazón late
en el mío.

ESTACIONES EN DOMINGO

La estación está triste
los domingos por la tarde.

Siempre hace frío,
aunque mis ojos arden.

Llueven gotas de pena
y mi corazón, amor,
cuando te vas
se queda tan solo
que aunque la distancia
aumente a ti se encadena.

Conduzco despacio, los
semáforos en rojo
me guiñan los ojos;
y los míos se empañan
con el dolor de las lágrimas.

La carretera está casi vacía
a estas horas
y escucho canciones
que no sé de qué hablan.

Y cuando llego a casa
la encuentro vacía;
las habitaciones me hablan
de ti, pero cada estancia
está fría.

Y allí, abandonada,
hay una camisa.

Huele a ti, la acaricio
despacio y sin prisa.

Esta noche velará mi sueño
y tu aroma, amor,
hará que me duerma
abrazada a tu ausencia
y te sienta aunque estés lejos.

ÁTAME

Átame con cadenas
de plata,
rodéame el cuello con
un collar hecho
de cuentas de besos.

No quiero joyas, no
quiero perlas, tan solo
necesito que tu mundo
se encierre en mis caderas.

Quiero alojarte en
mi vientre, amor,
ser tu refugio cuando
vuelvas cansado,
tu alimento al mediodía,
el café de la mañana,
tu cóctel de vitaminas.

Compartamos una
copa de vino,
y moja luego tus
labios en los míos,
déjame que sea, amor,
el nudo que ate
nuestros cuerpos;
un lazo de seda
suave y callado
que envuelva cada
noche tus sueños
y te haga olvidar
el pasado.

Sólo hay ahora,
el mundo entero
me cabe en tus manos.

Deja que me emborrache
en tus ojos, y siembráme
amor de primavera
para que se nos haga
más corta y dulce
la espera.

DOS MUJERES

Nadie me había escrito versos,
nadie, amor, había besado
con tanta ternura mi pelo.

Nunca me habían alimentado
de amor con la dulzura
con que lo hacen ahora tus besos.

Y por ti me transformo, amor,
y soy dos mujeres a la vez,
y las dos te aman con
la fuerza hiriente
del fuego, con el ardor
de lo que antes no pudo ser.

Una lo hace con ternura,
alimenta de poesía
tu alma y vela tu sueño
con caricias para
alejar todo rastro de amargura.

La otra es una vampira,
una salvaje pantera
que te acecha cuando llegas,
que se lanza a tu garganta
y en un abrazo de fiera
roba tu esencia y la
guarda en su alma.

Y las dos te aman, amor,
porque son una sola;
la que en la calle
va de tu mano, esa que
contigo mira las sombras;
y la otra que te entrega
su sangre fresca para que
sacies tu hambre, y
luego, amor, en su
pecho descanses.

TU FELICIDAD, LA MÍA.

Quiero bailar contigo,
que la música nos lleve;
quiero mecerme en tus brazos,
que me cantes al oído
y que me beses despacio.

Quiero amor, por una vez
quitarme los zapatos,
aunque me quede
tan pequeña a tu lado.

Que se fundan tu piel
y la mía, que no se
sepa donde empiezan
tus labios y terminan
los míos, amor; y que
así unidos pasemos
tanto tiempo que nos
sorprenda el verano.

Que me habites palmo
a palmo, como a una
casa vacía, que me llenes
de luz como las casas
habitadas que desprenden
de sus paredes alegría
de color azul.

Quiero, amor, que me
lleves de la mano a
lugares que antes no conocía;
que me muestres lo hermosa
que puede ser la vida;
y yo a cambio te prometo
que tu felicidad será la mía.