20 de febrero de 2016

DICE ABEL 4



Dice Abel que soy una consentidora y que así me va. Y la verdad es que en este punto, aunque ni muerta se lo diré, le doy la razón. He consentido muchas cosas en mi vida y sólo me ha llevado al desasosiego y la tristeza. Pero no me da la gana de darle la razón.
Creo que Abel es la persona más cercana a mi. Más que mi propia madre y que mi hijo. Y sin embargo discutimos sin parar. Recuerdo que hace un año nos fuimos un fin de semana a León a curarnos ya no sé ni de qué males...creo que él de una chica que le había puesto los cuernos otra vez, y yo de que mi ex marido me siguiese acusando de haber roto una familia que nunca lo fue. El caso es que estábamos comiendo y la camarera, que era también la dueña del restaurante, nos dijo muy ufana que se notaba por lo mucho que discutíamos que nos queríamos y llevábamos mucho tiempo casados. Los dos la miramos con la boca abierta, y he de decir que Abel, para más inri, enseñando la comida. Luego nos reímos juntos.
Pero si he de reconocer que Abel es el puntal que me sostiene. Cuando me dieron quimioterapia él me acompañó en todas las sesiones y luego se quedaba conmigo. Todavía recuerdo que se acostaba a mi lado y me abrazaba para darme calor, y cómo me sostenía la cabeza cuando vomitaba hasta la última papilla y me arropaba al terminar, débil y temblorosa como un gatito recién nacido. A nadie más que a él quería mostrarle mis miserias en ese momento.
No recuerdo un instante de mi vida en que no haya estado a mi lado. Dios mío, si hasta cuando nació Pablo fue él quien me sostuvo la mano y soportó mis quejidos porque su padre estaba demasiado ocupado en una reunión del ayuntamiento. Es arquitecto y no sé si tuvo o no amantes; tampoco me importa; pero si sé que su trabajo estuvo siempre antes que su hijo o que yo.
Abel fue quien cortó el cordón umbilical y me puso encima del pecho a un montón de carne ensangrentada y berreante. Y fueron sus ojos llenos de lágrimas los que se cruzaron con los míos por encima de la cabeza pelona de mi hijo.
El no tuvo niños en su matrimonio con Olvido y sé que quiere a Pablo como si fuese suyo. Igual en cierta manera lo es más que de su padre. Mi hijo, que es un inválido emocional, sólo baja sus barreras ante él, así que es un motivo más por el que quererle. No a mi hijo, que le quiero por cuestiones de sangre, sino a él.

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