2 de febrero de 2016

DOS MUJERES






Nadie me había escrito versos,
nadie, amor, había besado
con tanta ternura mi pelo.

Nunca me habían alimentado
de amor con la dulzura
con que lo hacen ahora tus besos.

Y por ti me transformo, amor,
y soy dos mujeres a la vez,
y las dos te aman con
la fuerza hiriente
del fuego, con el ardor
de lo que antes no pudo ser.

Una lo hace con ternura,
alimenta de poesía
tu alma y vela tu sueño
con caricias para
alejar todo rastro de amargura.

La otra es una vampira,
una salvaje pantera
que te acecha cuando llegas,
que se lanza a tu garganta
y en un abrazo de fiera
roba tu esencia y la
guarda en su alma.

Y las dos te aman, amor,
porque son una sola;
la que en la calle
va de tu mano, esa que
contigo mira las sombras;
y la otra que te entrega
su sangre fresca para que
sacies tu hambre, y
luego, amor, en su
pecho descanses.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada